«Cuando uno tiene razón veinticuatro horas antes que el común de los hombres, pasa por no tener sentido común durante veinticuatro horas».

«Nada sorprende cuando todo sorprende: es el estado de los niños».

«Quienes piden prodigios no sospechan que piden a la naturaleza la interrupción de sus prodigios».

«Pasamos la mitad de la vida memorizando sin comprender, y la otra mitad comprendiendo sin memorizar».

«Las ideas son capitales que sólo ganan intereses entre las manos del talento».

«La esperanza es un emprésito que se le hace a la felicidad».

«Es necesario tener el apetito del pobre para gozar la fortuna del rico».

«Lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor el hacernos felices y el impedir que los demás lo sean».

«La envidia que habla y que grita es siempre inhábil; se debe temer bastante en cambio la que calla».

«El gato no nos acaricia, se acaricia contra nosotros».

Antoine de Rivarol