A una señora muy hermosa

 

No lo consiente firmeza
ni lo sufre la piedad:
combida con la belleza
y despedir con la bondad.

Como los descaminados
siguen a tino de lumbre,
así ban los livertados
a vos dar su servidumbre;
y apenas vuestra belleza
les ha dicho: «Reposad»,
cuando les dice nobleza:
«Andad, amigos, andad.»

Amor que yo vi

 

Amor que yo vi
por mi pesar
quiero olvidar.

Mi coraçón se fue a perder
amando a quien no pudo aver.
Se lo pedí
mi mal buscar,
¿dó lo hiré fallar?

Por se perder cuitas le dan,
et puso a mí en tal afán,
que bivo así
sin le cobrar
por le contentar.

Allí do piensa bevir
faze a mi solo morir.
Mas pues allí
piensa durar,
débolo dexar.

Al ropero de Córdoba

 

¡O, Ropero amargo, triste
que no sientes tu dolor!

Setenta años que naciste
y en todos siempre dixiste:
«ynviolata permansiste»
y nunca juré al Criador.

Hize el Credo y adorar
ollas de tocino grueso,
torreznos a medio asar,
oyr misas y reçar,
santiguar y persinar,
y nunca pude matar
este rastro de confeso.

A un portugués que vido vestido de muchas colores

 

Dezid, amigo, ¿sois flor,
o obra morisca de esparto,
o carlanco, o ruiseñor,
o sois martín pescador,
o mariposa, o lagarto,
o menestril, o faraute,
o tamborín, o trompeta,
o tañedor de burleta,
o cantador de corsaute?

Canción a una mujer que tenía grandes caderas

 

Gentil dama singular,
(…) mesuráos en vuestro amblar
que por mucho madrugar
no amanece más aina.
las nalgas baixas, terreras,
mecedlas por lindo modo,
poco a poco, y no del todo
el traer de las caderas;
y al tiempo del desgranar
que el hombre se desatina,
mesuráos en vuestro amblar
que por mucho madrugar…

Respuesta de Montoro

 

Pecador, dellos venís,
y de la más baja ralea,
de sus migajas venís,
cata qu’es cosa bien fea
porque os contradecís;
fijo de Zagui Merdul,
subjete del rey Faraón,
ni judío ni gandul,
en tierr’agena zangón
y presumís mucho d’anguf.

 

Nota: En Córdoba, una «question» opone Antón Montoro a un poeta del séquito militar del Duque de Alba, el Comendador Román. El duelo arranca con una acusación que le hace Montoro a Román de que ha presentado como suyos versos ajenos. A partir de este envite, en el que se reconoce un tópico literario, se orienta el intercambio hacia la invectiva, y gira en torno a dos incriminaciones recíprocas, ser mal poeta y mal cristiano. La palabra creada por Montoro aparece al final del sexto texto de la «question».

A Miguel Durán (epigrama)

 

Enfermó Miguel Durán
de bever tinajas llenas
sin potajes ni sin pan.
Por el barvero le van,
que le sangre de las venas.
Con sus malos apetitos
hállanle las venas duras;
cuexcos de uvas y moxquitos
salen por las sangraduras.

A Isabel de Castilla

 

Que esta muerte sin tregua
llegue a su fin merced a tu piedad
y tu bondad
hasta estos tiempos de navidad
cuando se saborea el fuego…

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Nunca juré al Criador,
fize el Credo, e adorar;
ollas de tocino grueso,
torreznos a medio asar,
oír misas e rezar,
sanctiguar e persinar,
e nunca pude matar
este rastro de confeso…

 

Nota: Al año siguiente de escapar de la masacre de la judería de cordobesa de 1473, siendo testigo de la entronización de Isabel de Castilla, le dedicó estos versos.

Respuesta a la invitación del Corregidor Dávila para que jugase cañas

 

¿No jugáis, buen cavallero?
—Dias ha que non jugué
Si querés saber por qué;
Porque só muy lastimero.
Todo lo tengo y non feo,
Que non me falta pedaço,
Salvo caballo e arreo,
Piernas, coraçon et braço.

Habiéndole prometido Don Pedro de Aguilar un prisionero que no quiso entregarle el alcalde que lo tenía, sin que pagara Montoro el carcelaje, presentóse éste a Don Pedro, diciéndole:

 

Non vos vengo con querellas
Nin las recibáis de mí;
Mas las gracias que vos dí,
Buen señor, vengo por ellas.

Vencedor el mismo Don Pedro Castilla de Ortexicar, entró en Córdoba muy secreto; súpole el Ropero y le dirigió estos versos:

 

Nunca ví tal en mi vida!…
Otros, e quiçá fengido,
Façen un grande sonido
Víspera de su venida.
E vos, digno de honorosa
Fama ¿avés tal deleite?
Mas después pienso otra cosa:
Que para dama fermosa
¿Qué necesario es afeite?

Más picante y sarcástico, más despiadado e incisivo con Juan de Marmolejo, tildándole de borracho, decía:

 

Guardas puestas por Conçejo,
Dexarle pasar e que entre
Un cuero de vino añejo
Que lleva Johan Marmolejo
Metido dentro en su vientre:
E pasito, non reviente.

Condenando el mismo vicio en una viuda, escribía:

 

La viña muda su foxa
E la col, nabo e lechuga,
E la tierra, que se moxa,
Al otro día se enxuga.
E vos todo el año entero
Por tirarme allá essa paxa,
A la noche sóes un cuero,
E en la mañana tinaxa.

De sí propio decía, aludiendo a su oficio de sastre:

 

Pues non cresce mi caudal
El trobar, nin da más puja,
Adorémoste, dedal,
Gracias fagámoste, ahuja.

Antón de Montoro, Córdoba, 1404-1477