En los últimos 30 años hemos perdido tres cuartas partes de la capa de hielo flotante

Durante 800.000 años el hielo ha sido parte permanente del Ártico. Ahora se derrite por el uso desmedido de energías fósiles. La disminución de hielo tendrá consecuencias globales y afectará no solo a morsas y osos polares, sino al clima del planeta, aumentando la frecuencia de tormentas y fenómenos metereológicos extremos.

El hielo refleja gran cantidad de calor solar hacia el espacio y mantiene así fresco al planeta y estabiliza los sistemas meteorológicos de los que dependemos para cultivar nuestros alimentos.