Planh para el Joven Rey Inglés

 

Si todas las penas y lamentos y amarguras,
si todos los dolores y desgracias
que alguna vez llegaron a este sufriente mundo
se juntaran, parecerían livianos
comparados con la muerte del joven Rey Inglés.
El valor yace desgarrado y la juventud dolorida,
el mundo ensombrecido, oscuro y nublado,
privado de alegría y lleno de ira y tristeza.

Sufrientes y tristes y llenos de amargura
quedan afligidos los corteses vasallos,
los serviles juglares y los trovadores.
Mucho se ha llevado el caballero de la muerte con este guerrero mortal,
tomando de ellos al joven Rey Inglés,
a cuyo lado eran mezquinos los más generosos.
¡Jamás hubo ni habrá en este mundo
compensación posible para esta pérdida de ira y tristeza!

Hábil muerte y llena de amargura,
bien puedes jactarte de haberte llevado al
mejor caballero que hubo entre las gentes;
ya que nada existe que valga tanto la pena
como la vida del joven Rey Inglés,
y mucho mejor sería, si Dios le concediera este placer,
que él viviera y no tantos hombres viles
que no hacen más que herir a los buenos con ira y tristeza.

De este mundo débil, tan lleno de amargura
el amor sigue su camino y mantiene su engañosa alegría,
desde que nada es otra cosa que angustia
y cada nuevo día vale menos que ayer,
¡que todos hombres vislumbren al joven Rey Inglés,
el más valiente entre los más valiosos!
Su cuerpo se ha ido, delicado y amoroso,
dejándonos sólo pena, discordia y tristeza profunda.

A aquel que quiso, motivado por nuestra gran amargura
venir a la tierra para sacarnos de la desgracia,
y recibió la muerte por nuestra salvación,
a él le rezamos, como a Señor más justiciero,
y humildemente le pedimos que al joven Rey Inglés
le conceda el perdón, el perdón verdadero,
y lo lleve con sus honrados compañeros
allí donde nunca hubo dolor, ni habrá tristeza.

 

Del Provenzal de Bertran de Born “Si tuit li dol elh plor elh marrimen.”

Bertran de Born, Francia, 1140-1215

Me agrada el alegre tiempo de Pascua

 

I
Me agrada el alegre tiempo de Pascua,
que hace que vengan las hojas y las flores:
y me agrada oír la alegría
de los pájaros que hacen tintinear
su canto por el bosque;
y me agrada ver en los prados
levantadas las tiendas y pabellones;
y tengo gran alegría
al ver en el campo alineados
caballeros y caballos armados.

 

II
Me agrada que los batidores
hagan huir a la gente con sus bienes;
y me agrada ver venir tras ellos
muchas gentes de armas todos juntos;
y me agrada en mi corazón
ver castilos fuertes asediados,
muros derrumbados y rotos
y ver la hueste en la orilla,
rodeada de fosos
con estacadas de fuertes y apretados palos.

 

III
Del mismo modo me agrada el señor
cuando es el primero en atacar
a caballo, armado y sin miedo,
que así hace que se enardezcan los suyos
con valiente ánimo.
Y cuando el combate se ha entablado,
todos deben estar dispuestos
a seguirlo gustosos,
pues nadie es apreciado en nada
hasta que ha dado y recibido muchos golpes.

 

IV
Mazas y espadas, yelmos de colores,
escudos que se rompen y despedazan,
todo lo veremos al entrar en el combate
y a muchos vasallos golpear juntos,
por lo que vagabunadearán
los caballos de los muertos y de los heridos.
Y cuando haya entrado en la batalla, cada noble
no pensará sino en cortar cabezas y brazos,
que más vale muerto que vivo vencido.

 

V
Os digo que no me agrada tanto
comer, beber o dormir
como cuando oigo gritar: «¡A ellos!»
por ambas partes y oigo relinchar
caballos vacíos en la sombra
y oigo gritar: «¡Socorro! ¡Socorro!»
y veo caer por los fosos,
en la hierba, a grandes y pequeños
y veo los muertos que por los costados
tienen las astas y los cendales.

 

VI
Nobles, empeñad
castillos, villas y ciudades
antes de dejar de combatiros.

 

VII
Papiol, de grado
ve, rápido, a Sí y No
y dile que hace mucho que están en paz.

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Me agrada mucho el tiempo alegre de la primavera (fragmento)

 

Mi corazón se hincha de gozo cuando veo
fuertes castillos cercados, empalizadas rotas y vencidas
numerosos vasallos derribados
caballos de muertos y heridos vagando al azar
y cuando las huestes choquen, los hombres de buen linaje
piensen solo en partir cabezas y cortar brazos
pues mejor es morir que vivir derrotado
os digo que no conozco mayor alegría que cuando oigo gritar
¡sus! … ¡sus! en ambos bandos y el relincho de caballos sin jinete
y quejidos de ¡favor! … ¡favor!
y cuando veo a grandes y pequeños
caer en zanjas o sobre la tierra
y veo a los muertos atravesados por las lanzas
señores, hipotecad vuestros castillos, villas y ciudades
pero jamás renunciéis a la guerra.

Bertran de Born, Francia, 1140-1215
Bertran de Born, Francia, 1140-1215