La respuesta está flotando en el viento (1962) ¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre Antes de que le llaméis hombre? ¿Cuántos mares debe surcar la blanca paloma Antes de dormir sobre la arena? ¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón Antes de ser prohibidas para siempre? La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento, La respuesta está flotando en el viento, ¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba Para poder ver el cielo? ¿Cuántos oídos debe tener un hombre Para poder oír a la gente llorar? ¿Cuántas muertes serán necesarias para que comprenda Que ya ha habido demasiados muertos? La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento, La respuesta está flotando en el viento, ¿Cuántos años puede permanecer una montaña Antes de ser arrastrada al mar? ¿Cuántos años pueden algunas gentes vivir Antes de conocer la libertad? ¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza fingiendo no ver nada? La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento, La respuesta está flotando en el viento.   Versión de Marcelo Covian
Una fuerte lluvia va a caer (1963) ¿Dónde has estado hijo mío de los ojos azules ? ¿Dónde has estado mi pequeño querido? He tropezado en el costado de doce montañas nubladas He caminado y gateado en seis autopistas inclinadas Me he parado en el medio de siete forestas tristes He estado afuera de frente a una docena de océanos muertos He estado diez mil millas en la boca de una tumba Y es una fuerte, fuerte, fuerte, fuerte Y es una fuerte lluvia la que va a caer. ¿Qué has visto hijo mío de los ojos azules? ¿Qué has visto mi pequeño querido? Vi un niño recién nacido con lobos salvajes a su alrededor; Vi una carretera de oro sin nadie en ella Vi una rama negra con sangre que seguía cayendo Vi un cuarto lleno de hombres con martillos ensangrentados Vi una blanca escala toda cubierta de agua Vi diez mil conversadores con las lenguas todas rotas Vi revólveres y espadas filosas en las manos de pequeñuelos Y es una fuerte, fuerte, fuerte, fuerte, Y es una fuerte lluvia la que va a caer ¿Qué escuchaste hijo mío de los ojos azules? ¿Qué escuchaste mi pequeño querido? Escuché el sonido del relámpago que bramaba advertencias Escuché el rugido de una ola capaz de inundar al mundo entero Escuché a cien tarn-tarns cuyas manos estaban incendiadas Escuché a diez mil murmurando y nadie escuchaba Escuché a una persona morir de hambre y a muchos reírse Escuché la canción de un poeta que murió en el arroyo Escuché los sonidos de un payaso que lloraba en el callejón Escuché el sonido de una persona que clamaba ser humano Y es una fuerte, fuerte, fuerte, fuerte Y es una fuerte lluvia la que va a caer. ¿A quién encontraste hijo mío de los ojos azules? ¿A quién encontraste mi pequeño querido? Encontré a un chico al lado de un pony muerto Encontré a un blanco arrastrando a un perro negro Encontré a una joven cuyo cuerpo se quemaba Encontré a un joven que me dio un arco iris Encontré a un joven que estaba herido de amor Encontré otro hombre herido de odio Y es una fuerte, fuerte, fuerte, fuerte, Y es una fuerte lluvia la que va a caer. ¿Que harás ahora hijo mío de los ojos azules? ¿Qué harás ahora mi pequeño querido? Me voy afuera antes que la lluvia comience a caer Caminaré hacia las profundidades de la foresta oscura más profunda Donde la gente es numerosa y sus manos están vacías Donde las píldoras de veneno están inundando sus aguas Donde la casa del valle encuentra la prisión húmeda y sucia Donde el rostro del verdugo está siempre bien escondido Donde el hambre es feo, donde las almas son olvidadas Donde el color es negro, donde nada es el número Y yo diré y lo hablaré y lo pensaré y lo respiraré Y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas lo puedan ver Entonces me pararé sobre el océano hasta empezar a hundirme Pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantar Y es una fuerte, fuerte, fuerte, fuerte, Y es una fuerte lluvia la que va a caer.   Versión de Marcelo Covian
Blues hablados de la tercera guerra mundial Hace tiempo tuve un sueño desconcertante Soñé que me había metido en la Tercera Guerra Mundial. Al mismísimo día siguiente fui a ver al médico Para ver qué me podía decir. Me dijo que había sido un mal sueño. De todas formas yo no estaba preocupado en absoluto. Eran mis propios sueños y sólo existían en mi cabeza. Dije yo: «Un momento nada más, doctor, me ha pasado una guerra mundial por la cabeza» Dijo él: «Enfermera, coja su libreta; este chico está demente» Me cogió por el brazo. Yo dije ¡ay! Según aterrizaba en el diván del siquiatra. Me dijo: «Cuéntamelo todo». Bueno, pues todo empezó a las tres en punto de la madrugada, Y al dar y cuarto ya había terminado. Yo estaba en una alcantarilla con alguna amiguita, Cuando decidí echar un vistazo por una tapadera Para ver quién podía haber encendido las luces. Me levanté a dar una vuelta Y recorrí la ciudad vacía, Me pregunté dónde podría ir, Encendí un cigarrillo en un parquímetro Y seguí carretera abajo. Era un día normal. Toqué el timbre de un refugio contra la lluvia radiactiva, Asomé la cabeza y pegué un grito, «Dadme una judía verde, soy un hombre hambriento». Una escopeta disparó y yo salí huyendo. No les culpo demasiado de todas formas, El no me conocía. En la esquina de abajo, junto a un puesto de perritos calientes, Vi a un hombre, le dije: «Hola, tú, amigo», Y supongo que algo de aquello debía haber, Gritó sólo un poquito y salió escapado. Pensó que yo era un comunista. Localicé a una moza y antes de que se pudiera ir, Le dije: «Juguemos a Adán y Eva» La cogí de la mano y tuve un ataque de palpitaciones, Pero ella me dijo: «Sí, hombre, ¿estás loco o qué?» «¿No has visto lo que pasó la última vez que empezaron?» Vi la ventana de tu Cadillac allá en la ciudad. No había nadie por allí. Me senté al volante Y tiré por la calle cuarenta y dos abajo En mi Cadillac. Buen coche ése para conducir después de una guerra. Bueno, pues como recordaba haber visto algún anuncio, Puse la emisora de emergencia Pero no había pagado la factura, Y aquello no funcionaba ni medio bien. Puse en marcha mi tocadiscos, Era Rock A Day y Johnny cantaba, «Dile a tu Pa, dile a tu Ma, Que nuestros amores van en aumento, Ooh-wah, Doh-wah .» Me sentí así como solitario y triste, Necesitaba hablar con alguien, Así que llamé al reloj de la Telefónica Aunque sólo fuera por oír a alguien. «Al oír la tercera señal Serán las tres en punto». Lo estuvo diciendo durante más de una hora Y luego colgué. Bueno, pues el doctor me interrumpió como por aquí Diciendo: «¡Eh! Yo también he estado soñando eso mismo últimamente» «Pero mi sueño era algo distinto, verás Yo soñaba que el único que quedaba después de la guerra era yo, Y no te veía por allí». El tiempo pasó y ahora parece Que todo el mundo sueña lo mismo. Todos se ven paseando por ahí y no ven a nadie más. La mitad de la gente puede estar a medias en lo cierto continuamente Unos cuantos pueden estar en lo cierto alguna vez, Pero nadie puede estar en lo cierto todo el tiempo. Me parece que esto lo dijo Abraham Lincoln. Os dejaré aparecer en mis sueños si me dejáis que aparezca en los vuestros. Esto lo he dicho yo.   Colección Visor de poesía, 1972 Versión de Antonio Rasines
Bob Dylan, cantautor, Minnesota, 1941
Dama de los ojos tristes de las tierras bajas Con tu boca de mercurio en la era de los misioneros. Y tus ojos como de humo y tus rezos que parecen rimas, Y tu cruz de plata, y tu voz de campanillas ¿Quién creen que podría enterrarte? Con tu bolsillos por fin bien protegidos Y tus visiones de tranvías que dejas sobre la hierba Y tu piel de seda, y tu cara como el cristal ¿A quién crees que podrían convencer para que te llevara a cuestas? Dama de los ojos tristes de las tierras bajas, De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie, Mis ojos de almacén, mis tambores árabes ¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja? O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar? Con tus sábanas como el metal y tu cinturón de encaje, Y tu mazo de cartas sin la sota ni el as, Y tus vestidos de sótano, y tu cara hueca, ¿Quién de ellos pudo pensar que podría adivinar lo que harías? Con tu silueta cuando la luz del sol se va apagando En tus ojos, donde nada la luz de la luna, Y tus canciones de caja de cerillas y tus himnos gitanos, ¿Quién de ellos querría intentar impresionarte? Dama de los ojos tristes de las tierras bajas, De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie, Mis ojos de almacén, mis tambores árabes ¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja? O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar? Los reyes de Tiro, con su lista de presos, Esperan en fila sus besos de geranio. Y tú no podías saber que ocurriría así Pero, ¿quién de entre todos ellos desea realmente besarte? Con las llamas de tu infancia en tu manta de medianoche. Y tus modales a la española y las drogas de tu madre. Y tu boca de vaquero, y tus elogios de toque de queda. ¿Quién de ellos crees que se te podría resistir? Dama de los ojos tristes de las tierras bajas, De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie, Mis ojos de almacén, mis tambores árabes ¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja? O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar? Los granjeros y los negociantes decidieron entre todos Enseñarte que lo que solían esconder eran los ángeles muertos. Pero, ¿por qué tuvieron que elegirte a ti para que te pusieras de su lado? ¿Cómo pudieron equivocarse contigo de ese modo? Hubieran querido que cargaras con las culpas de lo de la granja, Pero con el mar a tus pies y la fingida falsa alarma, Y con el hijo de un maleante recogido en tus brazos, ¿Cómo iban a poder convencerte? Dama de los ojos tristes de las tierras bajas, De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie, Mis ojos de almacén, mis tambores árabes ¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja? O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar? Con tus recuerdos de la calle de los enlatadores como láminas de metal, Y tu marido de revista que tenía que irse algún día, Y tu delicadeza de ahora, que no puedes ocultar, ¿Quién de ellos crees que te daría empleo? Ahora estás con tu ladrón, estás en su libertad bajo palabra Con el medallón sagrado que acabas de doblar con tus propios dedos. Y tu cara de santa, y tu alma de fantasma, ¿Quién de entre todos ellos pudo jamás pensar que te podrían destruir? Dama de los ojos tristes de las tierras bajas, De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie, Mis ojos de almacén, mis tambores árabes ¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja? O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar?   Colección Visor de poesía, 1972 Versión de Antonio Rasines
Hace mucho tiempo, muy lejos… Predicar sobre la paz y la hermandad ¡Oh!, ¡cuál puede llegar a ser el precio! Un hombre lo hizo hace ya mucho tiempo y le colgaron de una cruz. Hace mucho tiempo, muy lejos, Estas cosas ya no pasan hoy en día. Las cadenas de esclavos Se arrastraban por el suelo Con las cabezas y los corazones agachados Pero esto fue en tiempos de Lincoln Y eso fue hace mucho tiempo. Hace mucho tiempo, muy lejos Cosas como ésta ya no pasan hoy en día. Las armas de guerra se dispararon salvajemente El mundo entero sangró Los cuerpos de los hombres flotaron en las orillas De océanos de barro. Hace mucho tiempo, muy lejos, Cosas como ésta ya no pasan hoy en día. Un hombre tenía mucho dinero Otro no tenía ni para comer Un hombre vivía como un rey El otro mendigaba en la calle Hace mucho tiempo, muy lejos Estas cosas ya no pasan hoy en día. Un hombre murió por un cuchillo muy afilado Un hombre murió por la bala de un rifle Un hombre murió de tristeza Al ver el linchamiento de su hijo Hace mucho tiempo, muy lejos Cosas como ésta ya no pasan hoy en día. Los gladiadores se mataban los unos a los otros Esto fue en tiempos de los romanos La gente les vitoreaba con los ojos inyectados en sangre Mientras los ojos y la mente se cegaban Hace mucho tiempo, muy lejos Cosas como ésta ya no pasan hoy en día. Y hablar de paz y hermandad ¡Cuál puede llegar a ser el precio! Un hombre lo hizo hace mucho tiempo y le colgaron de una cruz. Hace mucho tiempo, muy lejos Cosas como ésta ya no pasan hoy en día. ¿No?   Colección Visor de poesía, 1972 Versión de Antonio Rasines  
George Jackson Cuando me desperté esta mañana Mi cama estaba empapada de lágrimas Han matado a un hombre al que amaba de verdad Le han pegado un tiro en la cabeza. Dios, Dios, han matado a George Jackson Dios, Dios, le han tumbado por tierra Le metieron en la cárcel Por un robo de treinta dólares Cerraron la puerta tras él Y tiraron la llave Dios, Dios, han matado a George Jackson Dios, Dios, le han tumbado por tierra Nunca aceptó la mierda de nadie Nunca agachó la cabeza ni se arrodilló Las autoridades le odiaban Porque era demasiado real. Dios, Dios, han matado a George Jackson Dios, Dios, le han tumbado por tierra. Los guardianes de la prisión le maldecían Mientras le vigilaban desde lo alto Pero tenían miedo de su poder Estaban asustados de su amor. Dios, Dios, han matado a George Jackson Dios, Dios, le han tumbado por tierra A veces pienso que este mundo No es más que un gran patio de prisión Algunos somos presos Los otros somos guardianes. Dios, Dios, han matado a George Jackson Dios, Dios, le han tumbado por tierra.   Colección Visor de poesía, 1972 Versión de Antonio Rasines
Bob Dylan, cantautor, Minnesota, 1941
La huida del vagabundo Ayudadme en mi miseria Oí al vagabundo decir Cuando le sacaban del tribunal Y se lo llevaban «Mi camino no ha sido agradable Y me queda poco tiempo, Y sigo sin saber Qué mal le he hecho yo a nadie» El juez se quitó la toga, Sus ojos se llenaron de lágrimas «Jamás lo comprenderías», le dijo, «¿Por qué tienes que intentarlo?» , Fuera el público alborotaba, Se le podía oír desde la puerta, Dentro el juez bajaba del estrado Mientras el jurado clamaba pidiendo más. «¡Oh!, callen ya a ese maldito jurado», Gritaron el asistente y la enfermera. El juicio ya fue bastante malo, Pero esto es diez veces peor. Justo entonces, un rayo, Reventó el Juzgado, Y mientras todo el mundo caía de rodillas a rezar, El vagabundo escapó. Colección Visor de poesía 1972 Versión de Antonio Rasines
Sólo un vagabundo Al ir caminando un día, en un rincón Vi a un viejo vagabundo tumbado en un portal Su cara se apretaba contra el frío suelo de la acera Y calculé que debía llevar allí toda la noche o más. Era sólo un vagabundo, pero ya falta uno más No deja atrás a nadie que cante su triste canción No deja atrás a nadie que le lleve a casa Sólo un vagabundo, pero ya falta uno más. Una manta de papeles de periódico cubría su cabeza. El escalón era su almohada, la calle era su cama Una mirada a su cara permitía ver el largo camino que había recorrido Y un puñado de dinero dejaba ver las monedas que había mendigado. Era sólo un vagabundo, pero ya falta uno más No deja atrás a nadie que cante su triste canción No deja atrás a nadie que le lleve a casa Sólo un vagabundo, pero ya falta uno más. ¿Hace falta acaso ser muy hombre para ver toda la vida derrumbarse? ¿Para mirar al mundo desde un agujero en el suelo? ¿Para esperar el futuro como un caballo que se ha quedado cojo? ¿Para yacer en el arroyo y morir sin un nombre?   Colección Visor de poesía, 1972 Versión de Antonio Rasines
Soñé que veía a San Agustín Soñé que veía a San Agustín Tan vivo como tú y yo, Atravesando a toda velocidad estos cuartos En la más absoluta de las miserias. Con una manta bajo el brazo Y un abrigo de oro macizo Buscando precisamente las almas Que ya habían sido vendidas. «Despertad, despertad», gritó con fuerza, Con voces desmesuradas «Salid talentudos reyes y reinas Y escuchad mi triste queja. No hay un solo mártir entre vosotros Al que podáis llamar vuestro, Pero seguid vuestro camino con conformidad, y sabed que no estáis solos». Soñé que veía a San Agustín, Vivo y echando fuego por la boca Y que yo era uno de los que Le echaron a morir a la calle. Y me desperté encolerizado Tan solo y aterrorizado, Que apoyé los dedos contra el cristal, Y agaché la cabeza y lloré. Colección Visor de poesía 1972 Versión de Antonio Rasines
Tren viajero Hay un tren de hierro, que ha estado rodando a lo largo de los años Con una caja de combustible llena de odio y un horno lleno de temores Si alguna vez le habéis oído, o habéis visto su carcasa rota de color de sangre. Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo. ¿Os habéis parado alguna vez a pensar en todo el odio que lleva? ¿Habéis visto alguna vez a sus pasajeros, a sus pobres almas confusas y enloquecidas? ¿Habéis empezado a pensar que tenéis que detener ese tren? Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo. ¿Os cansáis alguna vez de los sonidos sermoneantes del miedo Cuando han golpeado vuestra cabeza y martilleado en vuestros oídos? ¿Habéis preguntado sobre ello y no os han contestado? Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo. Me pregunto si los líderes de las naciones son conscientes De este mundo asesino que me dejan en las manos ¿Os habéis quedado despiertos alguna noche preguntándooslo? Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo. ¿No habéis estado nunca a punto de decir, o habéis dicho para vosotros mismos Que la persona que está a vuestro lado puede estar equivocada? ¿Acaso el delirio de los locos hace enloquecer vuestras tripas? Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo. ¿Os deprimen acaso los maniáticos asesinos y los que odian? ¿Os marean la política y los sermones? ¿Os duele el corazón con los incendios de autobuses? Entonces habéis oído mi voz cantando y sabéis cómo me llamo.   Colección Visor de poesía, 1972 Versión de Antonio Rasines
Soy un vagabundo solitario… Soy un vagabundo solitario Sin familia ni amigos. Allí donde podría empezar la vida de cualquiera, Es exactamente donde acaba la mía. He probado suerte en el soborno, El chantaje y el fraude, Y he cumplido condenas por todo Menos por pedir en la calle. Hubo un tiempo en que yo era un hombre próspero, No me faltaba de nada, Tenía oro de catorce quilates en la boca Y seda en mis espaldas, Pero no confié en mi hermano, Le hice caer en desgracia, Y esa fue la causa de mis desdichas. Lo que me llevó a desaparecer deshonrado. Amables señores y amables caballeros, Pronto me habré ido, Pero sólo déjenme que les advierta una cosa Antes de seguir mi camino, Cuiden de estar libres de mezquinas envidias Y no se guíen por el código de nadie, Y guárdense sus juicios para ustedes mismos O acabarán donde yo.   Colección Visor de poesía, 1972 Versión de Antonio Rasines
Bob Dylan, cantautor, Minnesota, 1941
1 yo, francis x estoy aquí esta noche para asegurarle a todos que nadie les ha mentido a ustedes que cavaron más hondo en las huellas del hombre y la humanidad no escuchen a aquellos que les dicen que ha pasado su momento han tenido excelentes guías y han sido ayudados por los mejores para alumbrar el camino para ellos, ustedes son su único interés no tienen razones para sentirse timados sin importar lo que diga nadie sólo piensen en sus hijos pues aquí ellos son los que ganan y así entonces sabrán, queridos amigos, que el tiempo, en efecto, no se queda quieto   Traducción es de Gustavo Osorio
2 locura drogada locura salta desquiciada estimula mis nervios susurra te espera tu máscara proclamándolos libres de culpa te aguarda impasible sí cuando llantos pensativos nos perforaban la repetición me empujó por el borde los maestros viajan en extraños asideros que mis gritos eran sólo plática de fondo trepando por la boca bien moldeada lágrimas envueltas, con rígidos trazos cinceladas en tiza talladas de los mejores no elegidos ojos para ocupar mi lugar también en el jardín de sombras cuántas veces entonces habré jadeado? qué máscara? en dónde? no puedes referirte a mí defensas, falsas barreras se alzan rápido para encubrir los sentidos cuando te dicen no eres nada salvo tu máscara actúas todo el tiempo incluso cuando interpretas tu propio papel sí mamá soy un actor la diferencia es mi paradoja que yo no deseo realmente ser recordado por mi sonrisa ni por mi disfraz sino por todo lo opuesto mientras miro a mi alrededor entiendo que así será las figuras espectrales no muestran emociones la corbata del viejo sheriff estrangula aún así sus ojos no revelan el cuerpo de un mágico payaso cubierto de plumas aún así el polvo en su boca ni siquiera se mueve parece que toda la raza humana está siendo insultada haciendo mi propio desorden pero la cera de la confusión mi anhelo nada sino drama de juegos sexuales mi éxito, un montón de boletos pegados mi sangre durando sólo en la costra que forma la cátsup todo lo cual se evaporará en el viento sí, a decir verdad estaba asustado despierto arruinado completamente por precipitarme en la temible pequeñez del agotado universo personal tócame mama todo está bien no importa ha sido ampliamente demostrado que incluso yo, yo mismo no estoy realmente aquí   Traducción de Gustavo Osorio
Chica negra ha sido engañada no es mala pasada por una chimenea pasada por un gallinero vestida de negro mono plateado en su espalda criada negra mamá borracho papá haciendo los peores trabajos en medio de la ley diez hermanos con cara de rata lápida dispuesta zanja cavada y falta de caricias escalera de servicio asfixiándose chica negra devuelve el golpe roba, empeña vive del oficio se sienta y espera en la boca de riego le gusta el calor sus ojos encuentran un grupo de huelguistas al otro lado de la calle en su cabeza resuenan los muelles de la cama un grito de libertad tú hablas del orden ella empeñaría el mundo por un dólar veinticinco chica negra vestida de negro saco de yute a punto de reventar ha estado ausente continúa yo mismo me entrego a ti para que me empeñes
Para Francoise Hardy a la orilla del Sena una sombra gigante de Nôtre dame busca agarrarme del pie estudiantes de la Sorbona dan vueltas en bicicletas ligeras arremolinando colores naturales de cuero que giran la brisa bosteza comida lejos de las panzas de Erhardt reuniéndose con Johnson pilas de amantes pescando besándose se tumban sobre sus libros, botes hombres viejos con sus bigotes ensortijados flotan en los bancos montones de turistas en camisa de nylon rojo vino con sombrero de paja de embajador (ahora ya no puedo oír al perro de Nixon ladrar) se alejarán siguiendo la corriente mientras el sol se pone las puertas del río están abiertas debo recordar que también yo toco la guitarra es fácil quedarse aquí más amantes pasan sobre motocicletas enlazados desde los muros del agua entonces miro a lo que llaman la margen derecha y envidio a tu tocador de trompeta.
«Podría hacer que te arrastraras si me lo propusiera» dijo mordiendo un bocadillo entre movimiento y movimiento de ajedrez «¿para qué quieres hacer que me arrastre?» «he dicho que podría» «podrías hacer que me arrastrara» «sí, hacer que te arrastraras» «mmm, eres un tipo muy extraño» «no, simplemente juego para ganar, es todo» «bueno, si no puedes ganarme, es que eres el peor jugador con quien haya jugado» «¿qué quieres decir?» «quiero decir que siempre pierdo» apretó la mandíbula y respiró profundamente «mmm, ahora vengo que ganarte» Inmediatamente y dentro del cuadrilátero Juno toma veinte píldoras y pinta todo el día, la vida dice es un asunto de primera importancia en las afueras de Chicago, una clínica privada para drogadictos de caso grave cura a innumerables sencillas amas de casa enganchadas por narcóticos de droguería, legalmente vendidos para tener limpia la cocina. Lenny Bruce exhibe sus rudimentarias películas en la Séptima Avenida, mientras un grupo de mujeres introduce furtivamente pequeños comprimidos blancos dentro d zapatos, medias, sombreros y otros escondrijos, los periódicos no dicen nada de esto, Irma se va a Israel y me escribe que allí odian a los nazis mucho más que nosotros aquí, Eischman muere, sí, y Alemania occidental manda a un anciano y acicalado ermitaño de la Gestapo, de ochenta años, a la penitenciaría, en Berlín este Renata me dice que debo llevar corbata para entrar a un lugar al que quiero ir, de vuelta aquí, un viejo culto con una bandera rebelde sobre el letrero de hogar dulce hogar dice que él no votará a Goldwater. «habla demasiado». debería tener la boca cerrada» Camino entre patios traseros y veo a un muchachito con una pluma en el pelo muerto sobre la hierba. se levanta y le tiende la pluma a otro muchachito que acto seguido se desploma. «ahora me toca a mí ser el bueno.. toma, piel roja» bang bang Henry Miller está al otro lado de la mesa de ping pong y sigue hablando de mí. «le has preguntado al compañero poeta si quiere algo de beber» le dice a un tipo que se ofrece a llevar las bebidas dejo caer mi raqueta de ping pong y miro hacia la piscina. mis peores enemigos no me humillan de manera tan misteriosa. un estudiante universitario me persigue con un micrófono y un magnetófono. ¿qué piensa usted del partido comunista? ¿qué partido comunista? suelta nombres y números. no puede contestar mi pregunta, lo intenta con todas sus fuerzas. yo le digo «no tienes por qué responder a mi pregunta» se queda muy afectado. le digo no hay respuesta mi pregunta no más de lo que haya para la tuya, la noria da vueltas en un parque de California y el cielo tiembla. se vuelve rojo. sobre dedos apuntados e hipos. le digo a una periodista que sí que estoy monstruosamente contra el comité de actividades antinorteamericanas y también contra la CIA y le suplico que por favor no me pregunte por qué ya que llevaría mucho tiempo explicarlo me pregunta sobre la humanidad y le contesto que no estoy muy seguro del significado de esa palabra. quiere que diga lo que ella quiere que diga. quiere que diga lo que pueda entender. un hombre gordo y flemático con el estómago prestado da a su mujer una sonora bofetada y arremete contra una manifestación de los derechos civiles. mientras una extraña muchacha me persigue por Smoky Mountain tratando de averiguar bajo qué signo nací. yo tomo a Allen Ginsberg para que se junte con un hermoso grande y fantástico artista y prohibido el paso a los demás Las tablas tapan todo lo que hay que ver. desahucio. gangrena infecciosa y bombas atómicas. ambas cosas existen únicamente porque hay alguien que busca beneficio. el muchacho pierde la vista. se convierte en un piloto de aeroplano. la gente golpea su pecho y el de los demás e interpreta la Biblia de manera que se ajuste a sus ideas. respeto es una palabra mal interpretada y si el mismísimo Jesucristo pasara por estas calles, el Cristianismo volvería a empezar. de pie sobre el escenario de toda la tierra. los insectos juegan en su propio mundo. las serpientes se arrastran entre los hierbajos. las hormigas vienen y van por el césped. las tortugas y los lagartos se abren camino por la arena. todo se arrastra. todo… y todo sigue arrastrándose
Bob Dylan, cantautor, Minnesota, 1941
La jota de diamantes la jota de diamantes una bribona tuerta en constante movimiento recorre la calle continuamente se mueve furtivamente. da saltos entre las columnas de fichas salta sobre ellas como sansón golpea golpea aparece inesperadamente está al acecho tú no podrás sino perder no deberías resistir la jota de diamantes es muy difícil de jugar La jota de diamantes arruina mi jugada dejándome aquí parado de pie hombrecillos de plomo tocan ahora sus tambores sobre mi cabeza en medio de vítores flores cuatro reinas con los corazones desgastados hacen creer que aún son buenas pero yo debería dejarlas caer y abandonar la partida y Dean Martin debería disculparse con los Rolling Stones jo jium apuestas fantásticas jóvenes bebés montan a caballo sobre el cuello de sus padres dos tipejos en un Ford arreglado por décima vez han recorrido la ciudad muchacho es tu turno de cortar la baraja estás arruinándote resististe demasiado tiempo el gong chino abajo dice la jota de diamantes (una carta alta) la jota de diamantes (pero no lo bastante) la jota de diamantes es una carta difícil de jugar La jota de diamantes solía reírse de mí ahora quiere que le pague se avergonzaba de mí ahora quiere caminar a mi lado la jota de diamantes princesa manca sólo lleva puesto un guante mientras da empujones nunca ama la luna es demasiado brillante mientras ha fijado espejos de noche en la habitación es duro pensar que posiblemente haya algo en mi bebida debería arrojarla en el fregadero se la arrojaría a la cara pero no serviría de nada no ganas nada sólo dejar una mancha la jota de diamantes y todo lo que significa necesita un poco de ácido en su regazo cualquiera que sea la hora siente que es tarde mi perro de caza ladra necesita más ceniceros ni siquiera puedo recordar los primeros días por favor no os quedéis iros con la música a otra parte la jota de diamantes (puede abrir el camino a la riqueza) la jota de diamantes (pero luego cambia) una carta llena de posibilidades pero sólo gana al diez la jota de diamantes es una carta difícil de jugar La jota de diamantes permanece dentro de la casa quiere que yo haga sus guerras la jota de diamantes es una carta difícil de jugar nunca segura. indecisa glosando las canciones de los pájaros riéndose entre dientes de las madres vocingleras la jota de diamantes vacía el cerebro de las personas poco inteligentes sortea lo que sobra sobre la mesa entre los pequeños maestros del juego que acaban de sentarse para descansar sus pies la jugada de mala suerte hay que tomársela a broma es tu oportunidad. tu decisión escoges pierdes búscate un refugio aleluya eliges perder hazte desaparecer la jota de diamantes (una muerte del rey) la jota de diamantes (cerca del aliento del as) la jota de diamantes es una carta difícil de jugar
Corre vete sal de aquí rápidamente vete Joshua lárgate prepara tu batalla haz lo que sepas yo perdí mis gafas no puedo ver Jericó el viento enreda mi pelo nada parece estar bien ahí no no iré contigo no puedo ir contigo Sobre el puente de Brooklyn estaba inclinado y de pie en el borde había un predicador hablándole estuve cambiando de posición continuamente para poder ver desde todos los ángulos por un lado y otro de los cuellos estirados y las cosas la policía contenía a la gente la señora que está a mi espalda irrumpe en mi ingle «enfermos enfermos algunos están realmente enfermos» como el número circense del trapecio «oh espero que no lo haga» él estaba al otro lado de la barandilla sus ojos terriblemente abiertos bañado por el sudor boca de tiburón las sucias mangas de la camisa subidas los brazos gruesos y tatuados y llevaba un reloj de plata echándole una rápida ojeada yo podría decir que estaba inútilmente sólo no puede quedarme allí mirándole no puede quedarme allí mirándole porque de pronto me di cuenta de que en lo más profundo de mi corazón deseaba realmente verle saltar (Una multitud. cada persona sabe que todos ellos saben y ven lo mismo. tienen la misma cosa en común. pueden mirar a los demás con absoluta inexpresividad no tienen que hablar y no se sienten culpables de no tener nada que decir. tedio diario empapado por la felicidad temporal de que haya terminado finalmente su búsqueda por encontrar una manera de compartir el gran desengaño de un picnic de sangre. todas las multitudes son iguales y yo estaba en la multitud cogido en su excitación) Y me alejé tenía tantas ganas de verle saltar que tuve que marchar y esconderme la zona residencial la zona residencial Orchard Street a través de toda aquella gente en Orchard Street perneras de pantalones en mi cara «¡vengan aquí! ¡vengan aquí!» no necesito vestidos y cruzo la calle los sonidos asoman por las bocas de acceso y las cajas de zapatos cabalgan por las grietas de la acera pescadores- repentinamente me he convertido en un pez pero ¿quiere alguien ser pescador al igual que yo no quiero ser un pez? (La cachonda Wanda está en Nueva Orleans pasa metiendo ruido a través de vulgares paredes de ladrillo llenas de palabrotas allá en Nueva York) No ellos no pueden salir de los bancos de su río estoy en su río (me pregunto si saltó realmente me pregunto si saltó) doblo la esquina para alejarme del río y para alejarme del río creciendo todavía doy media vuelta y descubro que estoy en otro río (esta vez. Rey Rex me bendice con cuentas de plástico y bocinas que hacen tut tut anillos de papel y cosas. Royal Street Bourbon Street St. Claude and Splanade pasa y deja todo patas arriba Joe B. Stuart un poeta sureño blanco me da moral atravesamos la casa a toda mecha una máquina de discos resplandeciente el gumbo se desborda expulsados a patadas de bares para negros calles con atascos estrellas hipnóticas hacen explosión en la noche asesina de Louisiana hay mucho barullo brazo con brazo muy drogados tengo que verte en Mobile luego echar abajo al gobernador Nichel y largarnos) de acuerdo también yo puedo dejar este río en Bleeker Street encuentro a muchos amigos que me miran como si supieran algo que yo no sé Rocco y sus hermanos dicen que hay personas que están deprimidas que yo no quiero oírlo un balón de baloncesto cae por el aro y yo recuerdo que el Living Theater ha sido arrestado (¿saltó ya el hombre aquél?) arañas intelectuales suben por la Sexta Avenida con Colts cuarenta y cinco asomando por sus ombligos y por primera vez en mi vida me siento orgulloso de no estar metido en ninguna obra maestra de la literatura (¿y por qué quise ver a aquella pobre alma muerta?) Primero de todo dos personas se juntan y quieren ensanchar sus puertas. segundo, mucha más gente ve lo que está sucediendo y viene a echar una mano en el ensanche de la puerta. los que llegan no tienen sin embargo más que un «ensanchemos estas puertas» para decir a los que ya estaban allí desde el primer momento. luego sigue que todo gira alrededor nada más que la ideas del ensanche de la puerta. tercero, ahora ya es un grupo y lo único que les mantiene amigos es que todos quieren que las puertas se ensanchen. evidentemente, las puertas son ensanchadas entonces cuarto, después del ensanche el grupo tiene que encontrar algo más que siga manteniéndoles unidos o si no, el ensanche de la puerta resultará embarazoso En la calle catorce me encuentro con alguien que conozco por vivir enfrente quiere que me ponga nervioso quiere que me ponga a su nivel con toda sinceridad quiere arrastrarme hasta ahí descubro que la gravedad es mi única enemiga la soledad ha cerrado con fuerza las manos y te lleva a ser injusto con los demás todo el mundo tiene cosas que hacer cosas que les mantienen ocupados los obreros tienen su mente puesta en los fines de semana víctimas del sistema llenan los cines y quién y de qué compañía sádica es él tiene derecho a condenar a otros como triviales cuál es la culpa y a quién hay que culpar realmente de que un hombre lleve un arma es imposible que sea él los esclavos no son de color especial y los eslabones de las cadenas no tienen un orden especial que gran actor tienes que ser para interpretar a Dios (en Grecia una viejecita menuda una obrera me mira se frota la barbilla y por señas me pregunta que por qué estoy sin afeitar «el mar es bellísimo aquí» replico señalando mi barbilla. y ella me cree no necesita más respuesta que esa yo rasgueo la guitarra ella baila ríe su pañuelo vuela yo también me doy cuenta de que ella morirá aquí junto a este mar su muerte es seguro que ocurrirá aquí la mía no se sabe dónde y llego a pensar que la amo) Cada día hablo con gente complicada en algún rollo bueno y malo no son sino palabras inventadas por aquellos que están atrapados en los rollos Bajo qué fundamentos se encuentran las razones para el juicio y pienso también que no hay nada en ningún sitio en ningún sitio que tenga ningún sentido. sólo hay lágrimas y sólo pena no hay problemas He visto que lo que amé se ha desvanecido. todavía amo lo que he perdido pero correr y tratar de recuperarlo sería muy egoísta por el resto de mi vida no perseguiré a ningún ser vivo dentro de abrazo carcelario de mi amor propio No puedo creer que tenga que odiar a nadie y cuando lo haga será sin temor y lo sabré Ni respuestas ni verdad conozco para ningún alma viva no prestaré oídos a nadie que me hable de principios no hay principios y yo sueño mucho Así que ve Joshua prepara tu batalla yo tengo que ir a los bosques un momento espero que comprendas pero si no lo haces no importa estaré contigo la próxima vez no pienses en mí yo estaré bien tú sigue adelante por ahí por ahí haz lo que dices que vas a hacer y quién sabe algún día alguien podía incluso escribir una canción sobre ti
Odiaba a Enzo le odiaba tanto que pude haberle matado él era vil y abominable y después de lo que pudo conseguir yo estaba seguro de ello mi amada se encontró con él en un país lejano y se quedó allí mucho tiempo por él he gruñido hasta quedar exhausto que la estaba haciendo feliz nunca le conocí algunas veces le vería en mi techo pude haberle disparado vagabundo farsante idiota romántico conozco a los hombres porque yo también lo soy el veneno balancea sus péndulos con sensación de mareo y yo quería pisotearle quería masacrarle quería matarle yo quise con tanta fuerza ser como él que eso me hizo daño yo odiaba a Enzo
Bob Dylan, cantautor, Minnesota, 1941
Miguel ángel hubiera llorado si hubiese visto una sola vez dónde dormía Charlie (para, Charlie, temo que te hayas ido más allá de los límites de donde estabas cuidado) ¿qué precio qué precio qué precio desgracia por dormir sobre una cara de querubín?
Una amazona con un asombroso parecido a Pancho Villa hace dedo en la autopista bajo un sol de fuego contando los coches que pasan de largo zuum coge ese coche patrulla que ha dado la vuelta sí, conocí a Zapata bien algunos de mis amigos mis mejores amigos tenían el mismo aspecto que el japonés en determinados momentos yo mismo pienso que son admirables.. fabrican grandes radios ¿has visto a Liz Taylor ahí? la mochila es pesada hay tinta resbalando por sus correas polvorientas amarillo no está lejos yo también me dirijo allí no necesitaré suelos fregados ni que me doblen la voz o cualquier otra cosa no necesitaré nada un avión va a tientas por el cielo debo llegar a Trinidad esta noche un tejano vestido de platillo volante cubierto de gemelos comió un filete de desayuno y ahora el radiador de su coche ha reventado en la carretera de vuelta aquí, un Mercury convertible modelo sesenta y tres se estrella contra una chica y diez pájaros acaban de cruzar la frontera de colorado
Johnny (el pequeño Johnny) con el martillo de su padre clavó cinco moscas en la ventana de la cocina atrapó cinco crías de abejorro en botellas de zumo de naranja azotó en las costillas a su hermano pequeño y metió la mano de su hermana en el triturador de basura agradable Johnny la estrella de fútbol de papá dijo el nombre de todas las chicas que lo hacían él lo hizo y nunca conoció a ninguno que no lo hiciera poderoso Johnny Johnny mal perdedor malo en matemáticas pero sus padres lo arreglaban se emborrachaba demasiado en los bares y sus padres también arreglaban eso cariñoso Johnny Johnny con su pelo cortito limpio bien moldeado algo de lo que sus padres podían estar orgullosos sin importarles lo que le costó a él un ejemplo de hombre fuera de lugar pero sus padres no pudieron comprarle una plaza en la universidad donde él quería ir Johnny el genio Johnny el malhumorado Johnny el golpeador chocó su «toma hijo ten un coche buen muchacho» Cadillac contra un «me importa un pepino» puente de ferrocarril sus padres todavía le ayudaron se compraron pañuelos y Johnny tuvo montones de flores Y así mientras los radios de las ruedas penetran desde alturas peligrosas precipitándose a través de suaves almohadones, Hay un sonido que resuena ninguna alabanza ninguna alabanza pero tú debes saber del pobre Johnny para oírlo
Bob Dylan, cantautor, Minnesota, 1941