La mayoría de la gente acepta la idea de que el artista contemporáneo no está determinado por fuerzas exteriores, como ocurría en siglos precedentes, y que es libre para tomar sus propias decisiones a través del ejercicio de la voluntad y del propio esfuerzo. Por otro lado, tendemos a creer que el artista –y el intelectual, visto desde una perspectiva más amplia– es un individuo dotado de una particular conciencia crítica y digno, por tanto, de una amplia credibilidad. Pero esto es completamente falso, una ficción que interesa mucho seguir alimentando, porque ni el arte, ni los artistas, ni el espectador son autónomos sino que están situados en realidades concretas muy complejas. No somos entes flotantes y abstractos sino individuos de carne y hueso, fuertemente subjetivados, culturizados y semantizados por las múltiples ideologías del entorno.

La hipótesis que sostendremos en esta intervención es que el Arte Contemporáneo se define por una normatividad interna que resulta muy flexible en relación a los aspectos tecnológicos de la obra de arte pero que afecta de forma rigorista y extremadamente autoritaria en sus aspectos nematológicos.

Desarrollaremos y demostraremos que el sistema ideológico dominante en la institución Arte Contemporáneo en España brota directamente de los departamentos de Estética de las Universidades españolas y que hunde sus raíces en procesos históricos y políticos rastreables y verificables.

Paloma Hernández (Madrid 1977), Licenciada en Bellas Artes en la especialidad de Pintura (USAL), Máster en Postproducción Digital (UPV) y Máster en Estudios Avanzados en Filosofía (USAL). Desde septiembre de 2018 desarrolla el proyecto audiovisual “¡Qué m… de país!” (Fortunata y Jacinta), que utiliza la plataforma del Materialismo Filosófico para analizar las problemáticas que dan forma a nuestro presente: España como sociedad política en crisis, ¿cómo, por qué y en beneficio de qué o de quiénes? Vive y trabaja en Salamanca desarrollando sus labores artísticas bajo el seudónimo Paloma Pájaro.

→ «Hernández: “Los conceptos filosóficos definen lo que es el arte contemporáneo”. La artista salmantina cuestiona en la Fundación Gustavo Bueno la libertad de los creadores» (Elena Fernández-Pello, La Nueva España, martes 4 diciembre 2018, página .)

Los conceptos filosóficos definen lo que es el arte contemporáneo

La artista salmantina Paloma Hernández sostiene que «la mayoría de la gente acepta instantáneamente que el artista contemporáneo no está determinado por fuerzas exteriores y que es libre para tomar sus propias decisiones». Ella lo desmiente, y mantiene que «el arte contemporáneo se define por los conceptos filosóficos, no por la estética formal». En ese sentido, a su entender, hay «un sistema de ideologías», que determina lo que es arte y lo que no lo es y que expulsa todo lo que no se ajusta a ese discurso, y lo cataloga como decoración o artesanía, o con cualquier otra etiqueta.

Hernández, que es licenciada en Bellas Artes y que hace un par de meses se estrenó como «youtuber» con el canal «Fortunata y Jacinta», aclaró al inicio de su conferencia, ayer en la Fundación Gustavo Bueno, donde tiene su sede la Escuela de Filosofía de Oviedo, que su discurso no se refiere a los artistas ni a los críticos, y que tampoco se ha propuesto hacer «una enmienda a la totalidad del arte contemporáneo». En su análisis ha llegado a la conclusión que las ideologías imperantes en el arte contemporáneo español, se difunden desde las cátedras de Estética de las universidades.

La pintora, que firma sus obras como Paloma Pájaro, contó como la CIA, la agencia de inteligencia de los Estados Unidos, financió el desarrollo del expresionismo abstracto en el país para confrontarlo con el alemán y con el realismo social de la Unión Soviética.

Habló de «las corrupciones tecnológicas», que se utilizan «para enmascarar las deficiencias narrativas» con «exhibicionismo y efectos deslumbrantes». «Yo a eso lo llamo entretenimiento», dijo. Y aludió también a la utilización perversa del arte, como las recientes reinterpretaciones de las Tauromaquias de Goya, presentadas como obras animalistas contra la fiesta de los toros.

Fuente | Elena Fernández Pello | La Nueva España (04/12/2018)

Corrupción ideológica en las artes por Paloma Hernández García