Gustave Moreau, artista de culto, visionario, precursor del Simbolismo y famoso por su estética decadente basada en el Renacimiento e incubada durante el Romanticismo. Es uno de esos artistas inclasificables que influyeron -probablemente sin saberlo- en la historia del arte.

Moreau nació en el seno de una familia burguesa que nunca puso obstáculos a su vocación artística. Se formó en varios talleres (y también de manera autodidacta) y acabó teniendo un relativo éxito, aunque sus extrañas temáticas no fueron muy bien aceptadas por varios sectores.

Como en literatura, su simbolismo fue una reacción para evadirse de esa vida social burguesa haciendo uso de «símbolos» e imágenes recurrentes como adolescentes andróginos, mujeres fatales, criaturas monstruosas… Su estilo tiende en algunas ocasiones al orientalismo, a la estampa japonesa o la iconografía india, otras a Ingres, pero siempre con un sello muy personal y reconocible.

Se dice que muchas de sus obras fueron fruto del consumo de opio, que generó alucinaciones en el pintor. Esta acusación, pese a ser infundada, perdura durante muchos años.

Técnicamente Moureau fue un experimentador que utilizó recursos tradicionales de línea y color, pero también frotados, rascados, incisiones y todo tipo de técnicas para dotar de una mayor expresividad a su obra.

Moreau fue también profesor de arte y algunos de sus alumnos fueron gentes como Henri Matisse o Georges Rouault que disfrutaron de su libre método de enseñanza.

Fuente | Historia Arte