Hans Thoma nació en Bernau, Selva Negra, Alemania el 2 de octubre de 1839.

Se inició en el arte decorando relojes, ingresando en la Academia Karlsruhe en 1859, en la que fue discípulo de Schirmer y Des Coudres.

Continuó estudiando y viajando a Düsseldorf, París, Italia, Múnich y Frankfurt sin lograr alcanzar el éxito, situación que cambió tras una exhibición de treinta pinturas que realizó en Munich.

A pesar de los diversos maestros que le guiaron, ninguno de ellos le hizo asimilar las ideas modernas que se estaban desarrollando en Europa, quizá por su estilo de vida, que siempre fue sencilla y simple que desarrolló en su Bernau natal.

No obstante confesó sentirse atraído y de alguna forma inspirado en los antiguos maestros alemanes, como Albert e Altdorfer y Lucas Cranach.

Su amor por los detalles de la naturaleza es patente en su pintura, en su preciso (aunque no impecable) dibujo, y en su predilección por los colores de su entorno, observándose alguna afinidad con la prerrafaelistas.

La temática más frecuente en su obra fue la mitológica, alegórica, religiosa, escenas de género, y retratos, pero sobre todo los paisajes, habitualmente con figuras.

La mayor parte de sus cuadros se hayan en colecciones privadas en el Reino Unido, algunas en Dresde, y una de sus mejores obras, «Eva en el paraíso» en el Museo de Frankfurt.

Realizó así mismo algunas litografías , dibujos y algunos murales en un café de Frankfurt y en el salón de música de Mr. Pringsheimer en Múnich.

Murió con 85 años de edad, el 7 de noviembre de 1924.

 

 Fuente | Trianarts