Luca Signorelli (Cortona, c. 1445/1450- id., 1523) fue un pintor italiano discípulo de Piero della Francesca, pronto se interesó por el arte florentino. En 1482 marchó a Roma para participar en la decoración de la Capilla Sixtina (Testamento, Muerte de Moisés).

De regreso a su ciudad natal, realizó sus primeras obras de madurez, caracterizadas por formas angulosas, colores intensos y un talento dramático en el uso de la luz. Entre 1480 y 1490 realizó numerosas obras, con composiciones cada vez más complejas, que desembocarían en su actividad como fresquista en los grandiosos ciclos del claustro de la abadía de Monte Oliveto y, sobre todo, en los de la capilla de San Bricio en la catedral de Orvieto.

Entre sus trabajos posteriores cabe recordar el políptico de Acervia (Brera, Milán) y La comunión de los Apóstoles (Museo Diocesano, Cortona). Su estilo conjuga el dinamismo lineal florentino con la espacialidad luminosa de Piero della Francesca; su exaltación de la plasticidad del cuerpo humano, en composiciones de fuerte dramatismo, representan un precedente de la pintura de Miguel Ángel.