Oskar Kokoschka fue un pintor y poeta austríaco que ayudó a instaurar la nueva vanguardia expresionista en su país. Fue uno de los más radicales expresionistas, aunque nunca se sintió cómodo militando en ningún movimiento, y una de las figuras más influyentes del arte europeo de la primera mitad del siglo XX.

Kokoschka nació en el seno de una humilde familia de orfebres y vivió la industrialización como una amenaza a su oficio. Por ello desde siempre reivindicó la manufactura artesanal.

Se formó en la mítica Escuela de Artes y Oficios de Viena, y comenzó su relación cooperativa con otros artistas. En esa época entra en contacto con sus tres grandes referentes, todos austríacos: Gustav Mahler, Gustav Klimt y Sigmund Freud.

Sus primeras obras son mal acogidas por el público y la crítica por la radical expresividad de su iniciativa. Es acusado de ser un mal pintor y decide entonces dejar Viena e irse a Berlín, capital internacional del expresionismo, donde su arte podría ser mejor acogido. Ahí retrata a los intelectuales alemanes antes del estallido de la Primera Guerra Mundial.

Sus cuadros estaban cargados de capas que resquebrajan la realidad y que no siempre eran del gusto de los retratados. Kokoschka los veía a su propio modo, casi como una dislocación de su tiempo. Feos y oscuros, se podrían calificar sus cuadros, llenos de materia, aunque de algún modo muestran «el aura que los hombres proyectan en el espacio».

Con la llegada de los nazis fue evidentemente tildado de artista degenerado y tuvo que huir Kokoschka tuvo que huir. Murió en la neutral Suíza a los 93 años.

(CC) Miguel Calvo Santos, 27-09-2016

 

Fuente | Historia Arte