Robert Campin (Valenciennes?, ca. 1375/1379 – Tournai, 26 de abril de 1444 o 1445) fue un pintor primitivo flamenco. Documentado entre 1404 y 1444 como maestro pintor en Tournai (actual Bélgica), se le considera el iniciador de la escuela pictórica flamenca junto a Hubert y Jan van Eyck y al frente de un importante taller en el que se formaron artistas como Rogier van der Weyden y Jacques Daret, si bien ninguna de sus obras documentadas —policromado de esculturas y retablos, estandartes y pinturas murales— se ha conservado.​ También se desconocen casi todos los datos biográficos de este artista.

Identificado por Georges Hulin de Loo3​ con el Maestro de Flémalle, generalmente se acepta que fueron la misma persona y se les asignan las mismas obras;1​ aunque no se ha establecido la identificación con total seguridad.

Aunque deudor de muchos de los maestros contemporáneos de iluminación de manuscritos, Campin mostró mayores dotes de observación y fue capaz de llevar a sus tablas mayor realismo que ningún otro pintor antes que él. Fue uno de los primeros artistas que experimentaron con la introducción de colores aglutinados con aceite de linaza, (pintura al óleo), en lugar de valerse del temple al huevo, para poder de esta manera trabajar más lentamente y con mayor detalle. Campin usó la nueva técnica para presentar personajes rotundos y fuertes, modelando la luz y la sombra en composiciones de complejas perspectivas. En sus primeras obras se aprecia la influencia de los hermanos Limbourg.

Se puede afirmar que Campin contribuyó de forma decisiva a revolucionar la pintura de su tiempo, perfeccionando el uso del óleo y obteniendo con este método con un colorido de gran brillantez y extraordinarios efectos con las veladuras. Su realismo tendrá una gran influencia en los artistas de la generación siguiente, una de las más importantes de la pintura flamenca. Influido por la Escuela de Dijon, su estilo es sobrio, compuesto por imágenes cotidianas con una renovación iconográfica importante en los temas sacros, los cuales representa muchas veces en ambientes domésticos.

Además de su dedicación a la pintura religiosa, pintó una serie de retratos, con las figuras en tres cuartos, y las caras ocupando la parte fundamental del cuadro; se consideran los primeros en representar a la burguesía y personajes notables locales, testigos «de la irrupción del individuo» en el Renacimiento.

Los historiadores del arte han estado siempre ansiosos por encontrar el principio del Renacimiento nórdico y atribuirlo a un artista en particular. Durante mucho tiempo se aceptó que Jan van Eyck fue el primer pintor que se apartó de las convenciones del Gótico. A finales del siglo XIX, sin embargo, quedó claro que van Eyck estuvo precedido por un artista que pintó el Retablo Mérode. Datado en torno a 1428, este retablo (hoy en el Metropolitan Museum de Nueva York) está imbuido de la amorosa atención al detalle y el espíritu del materialismo burgués. Otros paneles de estilo similar, que supuestamente provienen del Château de Flémalle, se exhiben hoy en Fráncfort del Meno. Se asumía que estas obras pertenecieron a un Maestro de Flémalle cuya identidad por aquel entonces no quedó establecida.

Ya en el siglo XX, los estudiosos han identificado a Robert Campin con el Maestro de Flémalle con casi total seguridad. Robert Campin estaba documentado como un pintor maestro en Tournai desde 1406. El argumento gira en torno a un documento que menciona a dos alumnos que entraron en su taller en 1427: Jacques Daret y Rogelet de le Pasture. El último de los mencionados era probablemente el gran pintor Rogier van der Weyden. El único retablo documentado de Daret muestra marcadas similitudes con las obras del Maestro de Flémalle, lo mismo que las primeras obras de Rogier. Por lo tanto, es natural asumir que tanto Daret como Rogier fueron discípulos del Maestro de Flémalle, esto es, Robert Campin. Otra posibilidad, sin embargo, es que los retablos de Flémalle estuvieran pintados por el propio Rogier en su etapa juvenil.