Discurso a los Cadetes de la Academia Militar de Zaragoza pronunciado el 14 de junio de 1931

En España amanece, 1936

A los Flechas de Sevilla, 25 de agosto de 1936

Proclamación del Alzamiento (Manifiesto de las Palmas), 18 de julio de 1936

A los componentes de la Junta de Defensa, el día de asumir la Jefatura del Estado, 1 de octubre de 1936

Salutación al pueblo de Burgos, al asumir la Jefatura del Estado, 1 de octubre de 1936

Discurso Nueva política, 1937

Discurso de Unificación, Salamanca, 19 de abril de 1937

Alocución a los Manifestantes después del discurso de Unificación, Salamanca, 19 de abril de 1937

Alocución del 2 de mayo de 1937, Salamanca

Proclama dirigida a la Vizcaya roja, Mayo de 1937

Mensaje a Falange Española de la Argentina, Junio de 1937

Proclama dirigida al pueblo de Bilbao, 13 de junio de 1937

Discurso pronunciado el día de la toma de Bilbao, Burgos, 21 de junio de 1937

Palabras pronunciadas con motivo de la Clausura de la Asamblea de Maestros, Salamanca, 6 de julio de 1937

Palabras dirigidas a la multitud al entrar el II Año Triunfal, Salamanca, 17 de julio de 1937

Palabras dirigidas a la multitud al entrar el II Año Triunfal, Salamanca, 17 de julio de 1937

Discurso pronunciado al entrar en el II Año Triunfal, 18 de julio de 1937

Comunicación dirigida al Secretariado político de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. al cumplirse el primer Aniversario de la muerte de Onésimo Redondo, 23 de julio de 1937

Discurso pronunciado en Salamanca para la presentación de cartas credenciales del Embajador de Italia el 2 de agosto de 1937

Alocución del 1º de Octubre de 1937 en Burgos

Españoles:

En esta fecha solemne, hace un año, recibí de la antigua Junta de Defensa y del pueblo español los poderes para gobernar a España y para dar unidad y mando a su Ejército.

Entonces os prometí, cuando los frentes de batalla se encontraban a escasos kilómetros de Vitoria y de Madrid, os prometí que la gloria de España iría en las bayonetas de nuestros soldados, que, llevaría a buen término la guerra.

De cómo se ha llevado son pruebas las jornadas gloriosas, los hechos heroicos de la toma de Bilbao y de Santander, el camino de Asturias en el que en este día, en estos momentos, nuestros heroicos soldados escalan la cima de Covadonga y la reconquistan para España.

Pero este esfuerzo gigantesco en que la guerra iba de arrumbada, fué detenido por las huestes internacionales, por la lucha más grave que las naciones hayan tenido, por la lucha en defensa de Europa. Y no son soldados españoles, no son hijos de España los que manejan y rigen la vida roja; es Rusia, es Moscú, son los internacionales, es la escoria de todos los países. Por eso, estas victorias de nuestros soldados, por eso estas victorias de vuestros hijos, tienen un signo y un. mérito mayor; se baten por Europa, contra los rojos y contra el aniquilamiento y la destrucción que deseaba Moscú.

Es la lucha en defensa de Europa y, una vez más, cabe a los españoles la gloria de llevar en la punta de sus bayonetas la defensa de la civilización, de mantener una cultura cristiana, de mantener una fe católica y de mantenerlas al estilo de don Quijote, marchando con su coraje, con su entusiasmo y con sus mejores valores que son hoy el corazón y la entraña de España.

Por eso, mi recuerdo en este día tiene que ser para los que se baten, tiene que ser para el soldado, tiene que ser para el oficial, tiene que ser para la juventud española, para esa juventud escolar, para esos bachilleres de los frentes, para esos hombres de bronce que cuando les colgamos en el pecho una estrella, sabemos que formamos una generación de oficiales, sabemos que va el honor de España en ellos. Y lo mismo que ayer la juventud profesional, los oficiales profesionales levantaron el honor de España y se lanzaron a defenderla, hoy son esos hijos del pueblo, hoy son esos alféreces provisionales, los caudillos, los cabecillas de nuestras tropas, los que las arrastran a la victoria, los que mueren en racimos y mueren como nosotros hacemos, gritando:

¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA ESPAÑA! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

Mensaje radiado a todos los Españoles el 1 de Octubre de 1937

En este día, aniversario de mi exaltación a la Jefatura del Estado y al Mando supremo de todos los Ejércitos de tierra, mar y aire, quiero dirigir un mensaje a todo el pueblo español, a los Generales, Jefes, Oficiales, Clases y Soldados, a los voluntarios de nuestros heroicos tercios y banderas, a nuestras juventudes de Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S., a los servidores de la Administración pública, a todos los españoles, en fin, hermanados en, el vínculo eterno de la unidad de la Patria, a la nación entera, hecha hoy y para siempre milicia, servicio y sacrificio. No voy a repetir el halagüeño balance del año transcurrido desde que recibiera mis investiduras aquí. Precisamente están los hechos en el recuerdo de .todos y consignados quedan en mi discurso del 18 de julio. Con posteriori- dad a los que allí se fijaron acrecientan nuestro haber de hoy las victorias de Santander y Asturias. Hoy el frente del Norte está en trance de supresión inmediata y total.

En el día de hoy ha sido clavada nuestra bandera junto a la Cruz de Covadonga, como nueva afirmación del poder y del triunfo del Ejército. La guerra terminará victoriosamente en el Norte. Ganamos día a día la guerra, con paso firme y seguro, como ganamos y ganaremos la paz para España. La doctrina, oportunamente señalada en nuestro Movimiento Nacional. no será ya más artificio verbalista, sino categórica realidad. Empieza a serlo ya y ahí tenéis el Consejo de Ordenación del Servicio Nacional del Trigo, primera gran batalla de la retaguardia, digna de las que se riñen en la vanguardia, que estoy dispuesto a ganar, que ganaré sobre todo y por encima de todo. Solemnemente os lo digo, labriegos de tierras españolas, cimiento permanente de la riqueza nacional. Hoy son los triguero s objeto de esta atención política del Estado. Muy pronto lo serán los ganaderos y los pescadores, que nuestra España a nadie olvida, y a todos dará la justicia prometida.

En esta hora en que España me expresa su adhesión unánime estoy seguro de poder rendiros su plenitud histórica, caminando por el cauce anchuroso que abre a su mañana imperial y católico esta juventud que alza los brazos y la mirada al cielo, desde donde nuestros mejores nos vigilan.

En los primeros días de la guerra, cuando carecíamos de todo y nuestra empresa parecía imposible al mundo, a un mundo que no ponderaba con debido rigor las riquezas heroicas de una raza inmortal, yo, desde el otro lado del mar, dirigiendo la mirada hacia esta tierra bendita de España, dije a todos: Fe ciega en el triunfo. La tuvimos. Removimos con ella montañas de dificultades y obstáculos, y hoy la victoria ya es nuestra. Con harta más seguridad digo ahora a la juventud, y con ella a toda la España del alma limpia, capaz de vivir al compás de la fecundidad de tantos sacrificios, de tanto dolor y de tanta gloria: Seguridad firmísima en que su fruto cierto y espléndido que nadie osará dañar, hará de nuestra España Una, Grande y Libre, Patria de trabajo y de justicia para todos sus hijos que la merezcan. Digo que la merezcan porque quiero en esta hora advertir que nadie dé oídos a las voces de mediación que los capitostes de la España roja otra vez lanzan y las fuerzas secretas internacionales estimulan.

Sólo la victoria, la gran victoria final, es nuestra meta y a ella vamos constantemente sin menospreciar la generosa sangre derramada, que es la mejor prenda de nuestro triunfo. Vengan enhorabuena a nuestro campo cuantos españoles sean capaces de sentir de buena fe el nuevo Estado, que se ha cansado de ser pequeño y ha de volver de nuevo a su grandeza. Porque cuenta con una despierta juventud que cerrará inexorablemente el paso a todo intento intrigante, falaz o mezquino de los que un día la sumieron en el oprobio y en el infortunio.

En el decreto de hoy aludo al mérito nacional de las flechas de nuestros Reyes Católicos y quiero que ellas sirvan de homenaje a nuestros héroes y de ejemplo a nuestros cruzados que las llevan prendidas sobre su corazón.

Juventudes de España:

¡ARRIBA ESPAÑA! ¡VIVA SIEMPRE ESPAÑA!

Discurso a las Juventudes del S.E.U. el día de la raza pronunciado en Burgos el 12 de octubre de 1937

JUVENTUDES de España:

Os habéis congregado en esta fiesta de unidad, fiesta clásica española, que rememora la fecha gloriosa de la Unidad Nacional. En este momento solemne, en que dais ejemplo a España con la unidad de las juventudes universitarias y escolares, os dirijo la felicitación, más grande, la más entusiasta, la más pura, salida del fondo del corazón de quien, por amar mucho a España, quiere a sus juventudes unificadas, y ve en ellas el presagio dé que la obra nacional ha de ser duradera, porque tiene de guardianes, con los fieles soldados de las trincheras, con los heroicos requetés, con los bravos falangistas, estas juventudes universitarias, escolares que, lleno el corazón de alegría, se unen todas para España.

Hoy, Día de la Raza, fiesta de la Hispanidad, podemos ofrecer al mundo y a nuestros hermanos de América, el fruto de un año de trabajo, el resurgir de un pueblo, las gestas de una juventud, el espíritu de una raza, ejemplo glorioso de sacrificio y hondo espiritualismo. Vitalidad en el campo blanco, menos vitalidad por el vicio, pero vitalidad, también, en el campo rojo; ansias de ser nación, ansias de ser grandes; juventud apretada, juventud sufrida: boinas rojas y camisas azules, símbolo de la unión en el trabajo que ha de hacer grande a España.

Pureza de Ideales ha de ser .lema de la juventud. Pureza de pensamiento. Un afán de ejemplo, de sacrificio; queja bastardía no anida en corazones españoles y pertenecemos a una raza de hidalgos que, pobres y remendados, supieron imponer a un mundo sus leyes y su fe y llevaron sus banderas a través del Atlántico. Bosque de árboles corpulentos y robustos ha de ser la juventud española, con los troncos altos y esbeltos, que eleven sus copas al cielo, pero apretados, unidos, para ser más fuertes, y no como aquellos intentos anárquicos que, con sus troncos deformados, se mostraban incapaces de dar madera para la construcción de la Patria, ni de prestar servicio alguno a la madre España.

Ayer fueron nuestras Universidades, nuestros Colegios Mayores, nuestros Seminarios, los que cuidaron de .la juventud, los que guiaron su camino, los que instruyeron a la infancia, los que le imprimieron esa espiritualidad, esa fe, ese entusiasmo de aquellas otras juventudes que hicieron renacer la edad dorada en que se suceden los triunfos, en que se suceden las glorias; aquélla edad, dorada, fruto de una espiritualidad, espiritualidad que incrementamos mucho, y espiritualidad que fué decayendo, que fué perdiéndose al tiempo que entraban en el solar español los extranjerismos, al tiempo que el materialismo invadía todas las actividades. Y conforme se iban perdiendo la pureza de costumbres, la pureza de pensamientos, la idea de sacrificio, surgían las épocas de generadas, surgieron esas juventudes que vieron perder un Imperio y no alzaron los brazos como vosotros ni se movieron como vosotros. Por eso hemos de cuidar la educación de la juventud, de esta juventud gloriosa, de esta juventud ejemplar, que haciendo un lema de la disciplina y de la jerarquía, no bastarda al servicio de la Nueva España.

Sacrificio, Servicio, Hermandad, trilogía hermosa, lema para nuestras juventudes; juventudes que a través de la Historia fueron jalonando los grandes acontecimientos de la vida de España.

En nuestras grandes afiliaciones, en nuestro grande despertar del pueblo, han sido siempre las juventudes universitarias y escolares las que formaron la base y dieron la pauta en el camino de la gloria. En 1808, fué la juventud española universitaria la que, .incorporándose a nuestros guerrilleros, dió a la Patria aquellas jornadas de gloria. En el Año Triunfal, que terminamos, fueron también los estudiantes, escolares, con sus títulos de Bachiller, los que se encuadraron en nuestro glorioso Ejército nacional. Nunca fué un Ejército más fiel reflejo de un patriotismo tan exaltado como el de nuestro pueblo. Nunca pudo un pueblo considerarse mejor representado por sus institutos armados, llenos del mismo patriotismo. Patriotismo exaltado en las gentes, en sus actos, y en sus palabras. Y con este patriotismo grande, este patriotismo de que sois fe, siendo la encarnación del mañana, damos un mentís rotundo a los manipuladores extranjeros, a las Cancillerías que especulan con el territorio español, ventas de España, cesiones de España, cesiones de algo que sea español: Nada de eso cabe en el espíritu de la España Nacional, no cabe en el resurgir de nuestra juventud. Las cesiones y las traiciones son hijas de la Masonería y de las Internacionales.

La Masonería y las Internacionales no son hijas de la Patria. Quienes las secunden, no son hijos legítimos de España. La cesión de Baleares y la venta de Marruecos, no son sino un medio para destruir a España. No se preocupen las Cancillerías del mundo. España se basta a sí misma para defender su territorio. España reivindica hasta la última pulgada de la tierra que le pertenece. España no admite especulaciones con su soberanía. Un año largo de guerra y buen gobierno, es un ejemplo que brindamos al mundo. ¡Vengan los periodistas extranjeros, vengan las comisiones internacionales, visiten nuestras ciudades y dejen afuera equívocos, que la España grande, la España fuerte resurge de las bayonetas de la juventud, resurge de las aulas de nuestras Universidades, resurge en la vida toda de España!

Y así, en un ambiente espiritual, vigilante, con conciencia del momento y de la misión de cada día, hemos de marchar alegres por nuestros campos, con nuestros himnos, dando al mundo ejemplo de nuestro Movimiento y con este ánimo, con este grito que es grito ya de España, porque está bautizado por la sangre de nuestra juventud, ese ¡ARRIBA ESPAÑA!, que es movimiento y que es acción, ese ¡ARRIBA ESPAÑA!, que es el resurgir de un pueblo, ese ¡ARRIBA ESPAÑA!, que es nuestra no conformidad con el pasado, ese ¡ARRIBA ESPAÑA!, que no se opone al ¡VIVA!, contemplativo anterior, al contrario, lo levanta, lo hace marchar porque es grito de guerra, es el grito del resurgir, el grito de nuestra juventud española. Juventudes escolares:

¡ARRIBA ESPAÑA! ¡VIVA ESPAÑA!

Discurso pronunciado con motivo de la conquista de Gijón el 22 de octubre de 1937

ESPAÑOLES:

No hace muchos días os reuníais aquí con motivo de la conquista de Santander. El frente Norte iba cayendo trozo a trozo y sólo quedaba Asturias que si a los españoles blancos nos rememora la fe de un pueblo, para los españoles rojos significaba el baluarte de la revolución rusa, el baluarte del Comunismo, el baluarte de los hombres más afamados del campo rojo.

Pero el empuje de nuestras armas, el arranque de nuestros soldados, fueron bordando de boinas coloradas los riscos y las peñas, los montes enormes de la Sierra de Cuera, los desfiladeros inaccesibles de El Pontón y de Pajares, y al. lado de esas boinas rojas que florecían en lo alto de montañas inaccesibles, se bordaban de camisas azules las peñas de los puertos de Tarna y Vergarada y era también la sangre de los falangistas la que brillaba en aquellas montañas.

Así se alumbraba el resurgir de España. Era el resurgir de la juventud de un pueblo que marcha, de un pueblo que se pone en pie, de un pueblo que lucha por lo que es su aspiración, contra todos cuantos a ello se oponen, un pueblo que dice a Europa: ¡Aquí está España, aquí está España, aquí está España !
y al recibir hoy vuestro calor, estas muestras de entusiasmo por el fin de la guerra en el Norte, yo las dirijo a las madres de esos soldados que en los inviernos resistieron en las peñas del Norte, a los que cayeron en Belchite, a los que aguantan el empuje en la Ciudad Universitaria, a los que en tierras de Andalucía defienden un día y otro el territorio liberado.

Para todos ellos ,es vuestro homenaje, porque si a unos les cabe la gloria de llegar a los confines de España y liberar a los españoles oprimidos por el yugo soviético, a otros les cabe la honra, entre las lluvias o las nieves del invierno, o bajo el sol abrasador del verano, de defender unas trincheras poniendo en el empeño el corazón, dirigiendo la mirada al cielo, brazo en alto, mientras con entusiasmo indescriptible, con profundo amor a la Patria, gritan como nosotros:

¡ARRIBA ESPAÑA! ¡VIVA ESPAÑA!

Alocución a los «Llamas Negras». en Miranda el 29 de octubre de 1937

Yo rindo homenaje, en nombre de España, a vosotros, valientes camisas negras, porque habéis derramado vuestra sangre generosa en las tierras españolas, identificados con vuestro pueblo, y habéis derramado la sangre en España por un ideal de grandeza y de libertad que es lo que movió a vuestro jefe para hacer una Italia fuerte.

Soldados legionarios que os cubristeis de gloria en Abisinia y que ahora estáis luchando en España: Hemos vencido en lo más duro de la guerra. Venceremos en lo que nos falta. Dios no puede abandonarnos, porque conoce nuestras intenciones. No luchamos nada más, sino porque España sea en el mundo digna de su Historia, y sea firme en su lucha en defensa de su tesoro; no por consideraciones ajenas, sino por nuestra propia naturaleza.

Heridos y mutilados legionarios: nuestra gratitud y nuestro abrazo .fraterno. España no entrega fácilmente su corazón a nadie; pero cuando una vez lo hace es para siempre, y vosotros podéis contar con el corazón español para siempre.

Alocución con motivo de la visita a la Academia de Infantería de Pamplona pronunciada en noviembre de 1937

Alumnos de la Academia de Alféreces soldados de España:

Habéis venido a este viejo caserón para recibir la enseñanza precisa para mandar debidamente, conforme a las Ordenanzas, a nuestros bravos soldados. Estáis aquí llevando vida de humildes franciscanos, a tenor de lo que imponen las circunstancias a la Patria, que ha de ser austera en todo, en todo humilde, menos en el alto ideal de cuya grandeza lleváis vosotros el eco dentro del corazón, ese corazón que habéis sabido templar en el rudo combatir contra los enemigos de nuestra España y de nuestra civilización. Sois como aquellos otros bravos que un día salieron humildemente, calladamente, de España y todos regresaron trayendo a la Patria la gloria de mundos nuevos. Así vosotros habéis de dar a España un mundo nuevo, mejor. La consecuencia: de la paz para el imperio de la justicia y el logro del respeto unánime para la Patria Madre, esta Patria grande que moría avergonzada de tanta y tanta cobardía, de tanta y tanta ruindad, de tanto y tanto desorden infame, que vivía sin fe, sin anhelo de grandeza, empequeñecida, yerto el corazón. Vosotros tenéis la inmensa suerte, por vuestra edad, de no haber contribuido ni un ápice; a aquellos oprobios pasados, vosotros tenéis, con la juventud de vuestros corazones, la gran dicha de saberos paladines de la Causa santa, de la dignificación y grandeza de España. La sangre que se está derramando, la que podáis haber derramado ya vosotros y la que derraméis cuando, por llevar una estrella en la bocamanga, os pongáis al frente de los hijos de esta tierra santa, no será estéril, yo os lo prometo, porque germinará en flores de gloria, que a vosotros serán debidas y que, una vez acabada esta guerra, podréis ofrecer, en medio de la mayor emoción, como un relato que hará revivir su gloria, a vuestros hijos, esos hijos afortunados que van a heredar el caudal de vuestro esfuerzo de hoy, en la fortaleza de la España grande, heroica y fuerte.

Alumnos Alféreces del Ejército:

¡ARRIBA ESPAÑA!

Discurso en el Homenaje a Navarra pronunciado en Pamplona el 9 de noviembre de 1937

Alféreces de España, Brigadas victoriosas de Navarra, navarros que me escucháis y demás españoles que os congregáis en esta tierra bendita de Navarra:

Gloria a Navarra, provincia que se entrega entera a España; gloria a estos alféreces, nuevos oficiales de la España inmortal, espejo también de caballeros que marchan a la muerte con la sonrisa en los labios y que recogen de Navarra estas esencias puras de vuestra sociedad, y el ejemplo glorioso de los soldados que van a ser dignos sucesores de esa pléyade de alféreces de nuestras Academias y escuelas provisionales; de estas es cuelas fruto de la improvisación, escuelas que son una muestra más del genio de España. Vosotros sois la flor de la juventud española, de esa juventud pura, de esa juventud sin mácula, de esa juventud que no sabe de dobleces ni de intrigas; de esa juventud que en el duro yunque de la guerra ha aprendido la hermandad ante la Patria, la estrecha solidaridad humana que reflejan estos espíritus juveniles y alegres que se entregan a la muerte por una España grande y por una España inmortal.

Si vosotros la redimís con vuestra sangre, si vosotros la conquistáis con vuestro esfuerzo, si vosotros la salváis con vuestro heroísmo, vuestra es: derecho tenéis a formarla; en vuestras manos está entregada y en vuestras manos está firme porque la juventud española con estos alféreces, guión y conducta del triunfo de España, será el celoso guardián de las esencias del Movimiento, será el paladín de la Causa. Vosotros que la alzáis, vosotros que la engrandecéis, en vuestras manos marchará triunfante, sin que puedan mancillarla antiguas ideas que la dejaron caer en el fondo del abismo. España marcha, y marcha por vuestro esfuerzo. Y España ante el mundo luce porque en vuestras bayonetas alienta el espíritu de los viejos capitanes; porque en España se abre el sepulcro del Cid, cuyas cenizas son aventadas y recogidas por esta juventud grandiosa.

En este concurso de provincias, en este rivalizar por engrandecer a España, le cabe a Navarra el honor y la flor. Por eso en estos momentos voy a leeros un decreto que refleja el homenaje a Navarra de la España inmortal.

En el resurgir de España, se destaca Navarra de modo señalado por su heroísmo y sacrificio.

Fué Navarra la provincia en que se fijaba la mirada de los españoles en los días tristes del derrumbamiento de la Patria; fué el crédito de sus virtudes el que la convirtió en la sólida base de partida de nuestro Alzamiento, y fué su juventud en armas la que en los primeros momentos formó el nervio del Ejército del Norte.

Durante toda la campaña, los navarros, con su bravura legendaria, encuadrados en los tercios de requetés o en banderas de Falange y batallones, rivalizan en valor con las más distinguidas fuerzas del Ejército.

España, entera rinde homenaje de simpatía a las virtudes y alto espíritu de, un pueblo en el que no se sabe qué admirar más, si el valor de los que brillantemente mueren en los frentes o la generosidad y patriotismo de quienes alegres entregan a la Patria lo más querido. de sus hogares.

Es la Cruz Laureada de San Fernando el más alto galardón de nuestra Milicia, el símbolo más destacado del valor y del sacrificio heroicos; por ello nunca puede estar más justificada la ejecutoria que une la Cruz Laureada de San Fernando a las cadenas gloriosas y simbólicas de su escudo.

Por todo ello, dispongo:

ARTICULO ÚNICO: Como recuerdo a la gesta heroica de Navarra en el Movimiento Nacional y homenaje a quien tan reciamente atesora las virtudes de la raza, concedo a la provincia de Navarra la Cruz Laureada de San Fernando, que, desde hoy, deberá grabar en sus escudos.

Españoles:

¡ARRIBA ESPAÑA! ¡VIVA ESPAÑA!

Alocución pronunciada por la tarde, el día del Homenaje a Navarra en Pamplona el 9 de noviembre de 1937

Pueblo de Navarra, espíritu de España, eres la flor de nuestras costumbres, fuiste el hálito de España en los primeros momentos del Movimiento Nacional. La sangre de vuestros héroes, el espíritu de vuestra raza, la generosidad de vuestras madres, quedarán grabados en mi corazón y en el de todos los españoles. Hoy España os rinde el homenaje debido a vuestro entusiasmo, a vuestro espíritu, a vuestra fe de buenos españoles y a vuestra grandeza de católicos. Me llevo prendido en el corazón este calor, este entusiasmo, que es movimiento; que es vida, que es el resurgir de un pueblo que, con las boinas rojas y con los tercios de requetés, con los heroicos falangistas y con los bravos soldados, sabe llegar hasta el final, que es la victoria.

Hace muy poco, decía en una capital castellana: En breve no habrá frente del Norte. Y fué el esfuerzo de vuestros hermanos, fue el sacrificio de vuestros hijos, fue la grandeza de las madres navarras, lo que nos dio la victoria del Norte.

Yo alzo mi brazo por las madres navarras; yo alzo mi brazo por España y por esta ciudad de Pamplona y por Navarra, cuna del Movimiento Nacional.

¡ARRIBA NAVARRA! ¡VIVA NAVARRA! ¡VIVA ESPAÑA! ¡ARRIBA ESPAÑA!

Mensaje al Partido Social Francés del 25 de noviembre de 1937

He observado, con el más vivo placer, la organización por el partido republicano y social de Francia que usted preside tan brillantemente, de varias reuniones para procurar contribuir a la paz del mundo, salvaguardando la amistad entre los nacionales franceses y los de España. Hace un año tuve la enorme satisfacción de felicitaros por el éxito de la manifestación que tuvo lugar, bajo vuestra dirección, en la Sala Pleyel. Yo os aseguro que las reuniones que preparáis ahora tendrán el mismo éxito dado el renombre de los oradores y la justicia de la Causa que defendéis.

Vuestras intervenciones en la Cámara han mostrado a los españoles que Francia no ha olvidado sus mejores tradiciones y que las conserva todavía vivas. Yo querría que vuestros oradores dijesen en plena sala que la verdadera Francia y los verdaderos franceses no tienen ninguna razón para desconfiar de la España Nacional, pues tienen los mismos ideales y defienden las dos los principios sagrados de la civilización europea, tan seriamente amenazados en estos días.

Discurso en el primer Consejo Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. pronunciado en Burgos el 2 de Diciembre de 1937

Mis consejeros nacionales:

Por el juramento que acabáis de prestar ante Dios, hacéis entrega generosa de vuestras vidas para emplearlas en levantar la España eterna y auténtica con vuestro trabajo y sacrificio.

La grandeza tradicional de nuestra Historia, alta en su destino, ambiciosa de misiones, universal gobernadora de tierras, de almas y de culturas, talló estas piedras para el recogimiento de la oración, para tensas vigilias del espíritu y para guiar con sabiduría el señorío de nuestro Imperio. Nos reunimos precisamente aquí, al iniciar nuestras tareas, bajo la invocación del Divino Espíritu, para que él presida toda nuestra actividad y en consecuencia toda nuestra labor venga informada de austeridad y exactitud, rigor y lealtad. En servicio de esta España que renace noblemente ansiosa de aquellas virtudes ejemplares que nos dieron nombre fuerte y sin par en la Historia, os debéis por enteró a esta labor con la virtud de las palabras estrictas y con el lenguaje claro y eficaz de las obras perfectas. La Patria lo espera de vosotros. A vosotros y a vuestra lealtad fío yo los destinos sagrados de España. En su nombre y en nombre de los caídos por ella y en el de nuestros heroicos combatientes levanto yo mi brazo y mi voz:

¡ARRIBA ESPAÑA! ¡VIVA ESPAÑA!

Saludo dirigido en la Nochebuena de 1937 a todos los Españoles

COMBATIENTES de España:

A los que estáis en las trincheras bajo la lluvia y el frío y las balas, yo os envío mi fe ardiente que se une con la vuestra de una próxima y definitiva victoria. A los que en la segunda línea padecéis dolor y sufrimiento -viudas, madres; hijos hermanos- os mando mi piedad y mi gratitud por vuestro esfuerzo que es el combate silencioso de todos los días para que la victoria se alcance en la primera línea, para que sea fecundo y duradero el afán de vuestros combatientes por la instauración de un orden nuevo. A vosotros, trabajadores de España, que dais vuestras fatigas por una España mejor y más justa, yo así os lo prometo. A todos os mando mi aliento y mi cariño.

¡Combatientes de España!, por la victoria de nuestra Causa, que es la Causa del mundo cristiano en la tierra:

¡ARRIBA ESPAÑA! ¡VIVA SIEMPRE ESPAÑA!

Palabras dirigidas al pueblo de Burgos con motivo del levantamiento del cerco de Teruel pronunciadas el 31 de diciembre de 1937

Españoles, los hechos son más elocuentes que las palabras. La cadena de victorias del año que termina, ha tenido un broche. Este broche es Teruel.

Tierra aragonesa, española. Tierra de sacrificio. Es aquélla tierra pelada y soleada que ha dado los héroes de Belchite y hoy produce los héroes de Teruel. Grandeza de la raza española, que va por esas tierras descarnadas y frías poniendo el rojo de su sangre sobre el oro de los rastrojos; que clava nuestra bandera en la torre de Teruel. Esa es España, esos son los hijos de España, esa es la raza que forjamos, la que nos envidian en el extranjero; ese es el eco al mentido triunfo rojo de Teruel, la respuesta que dan los españoles a la mentira internacional y masónica, a la unión de los enemigos de la Patria, de esta España grandiosa que ha conquistado el Norte y que va a conquistar Levante, de la que son muestra destacada los que ayer, bajo los escombros de Teruel, decían: “Nos defendemos y nos defenderemos, aguantaremos firmes como una roca”. Y esos otros soldados, de esos hijos de estas abnegadas y ejemplares madres españolas, que les respondían: “Iremos a libraros y pronto estaremos con vosotros”, y hoy proclaman ante el mundo: Teruel por España, para la España Nacional, para la España Una, Grande y Libre.

¡ARRIBA ESPAÑA! ¡VIVA ESPAÑA!

Mensaje fin de año 1938

Discursos de Francisco Franco
Discursos de Francisco Franco