Carga el Hombre del Saco
con las vituallas de los escombros,
mientras la chiquillería lo provoca
ensayando bravuconería desde la distancia,
retando así, no al más temido de los enemigos,
sino a la madre que lo contrata.

 

 

 

de Jornalero, ebanista, minero, revisor y camarero

El hombre del saco del libro Jornalero, ebanista, revisor y camarero