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La filosofía política es la causa final de toda labor Filosófica. Desde Platón y Aristóteles la vocación «política» del filósofo es incuestionable e inalienable. Sin embargo, en los últimos decenios, el pensamiento filosófico huye, incomprensiblemente, de la reflexión ético-política. Las causas pueden encontrarse en el «escarmiento» que la Shoà y el colapso de la URSS (el Gulag, el comunismo…) significó para la Filosofía política: si tantos siglos y esfuerzos de los grandes pensadores nos condujo a esos resultados… entonces, mejor «no plantearse» con seriedad el «pensar ético-político», mejor abandonar la «ontología» a las ciencias, la «epistemología» y el «alma humana» a los psicólogos, la «organización social» a la sociología, la «religión» a los religiosos, la «economía» a los economistas, la «política» a… los políticos, y así con todas las ramas del saber filosófico. Ha ocurrido, en el saber filosófico-político, la «especialización a ultranza», de la que se solía lamentar, con razón, don Rodrigo Fernández-Carvajal. Pero la Filosofía muere si muere su finalidad «política». La Filosofía es la raíz y el tronco del árbol de los saberes y de las ciencias, y la más justa organización social y política es su fruto. Todo el árbol (Filosofía, ciencias y saberes) tiende a dicho fin, pues será la semilla de la que surgirá un nuevo árbol. De esa semilla y raíces del nuevo árbol me refiero yo en el presente libro: de una nueva filosofía política.

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El Realismo liberal auténtico (RLA) o Materialismo Filosófico liberal auténtico (MFLA) responde a la pregunta ¿Qué variación se produciría en el «saber ético-político» occidental si tenemos como «verdaderas» las teorías sociales y económicas de Ludwig von Mises, Murray Newton Rothbard, Jesús Huerta de Soto, y Hans-Hermann Hoppe? Aquí solamente esbozamos parte de la repercusión en la Filosofía política del Materialismo filosófico de dichas verdades y en especial a las que llega Hans Hoppe. Quien no acepte como «verdadero análisis científico» los análisis de la Escuela Austríaca, o los considere «meramente ideológicos o ilusorios» no podrá apreciar que nos encontremos ante una nueva filosofía política. El MFLA se encuentra entre la verdad científica de los estudios de Hans Hoppe y la filosofía de Gustavo Bueno. También podría decirse que el MFLA se propone recuperar para la filosofía española actual el pensamiento económico de nuestra Escuela de Salamanca. Hay que destacar que considero a la «filosofía política de Gustavo Bueno como una forma de «realismo político»: su realismo del formato del núcleo y el cuerpo político mediante la Idea de eutaxia, y las posibles vías de desarrollo de la forma estatal y de las Ideas de libertad y Democracia.

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Las ideas de la ontología de Gustavo Bueno y las verdades de la teoría económica de la Escuela Austríaca definen la nueva filosofía política que propongo para el siglo XXI. «Democracia» se nos presenta como un concepto ideológico y metafísico, al igual que la idea de «libertad», por lo que es necesario ofrecer de ellas un punto de vista realista, sin renunciar a la liberación y la eutaxia de las sociedades políticas que se están constituyendo según el anarcocapitalismo. Es preciso la exposición de la teoría del núcleo, cuerpo y curso de las sociedades políticas según Gustavo Bueno porque muestra la potencialidad de su realismo al poder explicar el posible desarrollo de las sociedades políticas actuales hacia los nuevos cuerpos políticos en las que se solapan múltiples empresas en un orden «artificial» de propiedad privada (llamado «orden natural» por Hans-Hermann Hoppe). Se trata, pues básicamente, de responder a las siguientes preguntas: 1) ¿Qué significa «ontología política» en la Filosofía de Gustavo Bueno? ¿Por qué «realismo» y «liberación» en la filosofía política de Bueno? 2) ¿Qué es la Eutaxia, el núcleo y el Cuerpo esencial de la sociedad política? Y formas de finalizar el curso de las sociedades políticas. 3) ¿Qué es la Democracia? 4) ¿Hay que superar la Democracia? 5) ¿Hay que superar la forma Estado ? 6) ¿Qué es el Estado? 7) ¿Es posible un Imperio generador libertario, además del Imperio de las «democracias parlamentarias»?

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El mejor estilo –decía Schopenhauer– se consigue cuando se tiene, verdaderamente, algo que decir. Ese es el caso de las Filosofías de Gustavo Bueno y Hans Hoppe. Sus Filosofías y análisis pueden dividirse en dos partes, una parte gnoseológica y otra Ontológica. Aquí vamos a ocuparnos, en síntesis, de la gnoseología y ontología de Gustavo Bueno. Las primera es necesaria para dilucidar los «saberes políticos» y su grado de cientificidad según la Teoría del cierre categorial, para comprender el significado de la «teoría sintáctica del poder», y otras cuestiones de considerable importancia sobre las llamadas «ciencias políticas», o «Derecho político o constitucional»… Temas sobre los cuales en su próximo libro, Panfleto contra la Democracia, realmente existente,Gustavo Bueno tiene ocasión de establecer las consideraciones pertinentes. Los saberes políticos vienen unidos a las realidades políticas y si hay algo que la filosofía realista no admite es la caída complaciente en la utopía o en la falta de rigurosidad científica y filosófica. Por ello seguiremos aquí el hilo conductor de la Ontología, pues nos permite una visión más realista de las sociedades políticas actuales y sus cuestiones centrales y polémicas. Y una de ellas es la transición del orden concreto del Grossraum establecido desde la segunda guerra mundial, según analizó Carl Schmitt, al nuevo orden concreto de los Imperios generadores de sociedades eutáxicas (territorios libres). La «Economía» de la Escuela Austríaca se centra en la Idea de la libertad, la propiedad privada, la función dinámica del empresario y la libre competencia o entrada libre en todos los sectores productivos, la responsabilidad personal, justicia, y ética. Pero lo importante, para la filosofía política, es que es la ciencia económica que, sin arroparse en una supuesta «cientificidad» «matemática» –incluso se opone a sus métodos– que ofrece un análisis «realista» de la dinamicidad económica y de las personas: considera, acertadamente, que es un mito la figura del «homo economicus», y que los empresarios pueden, y de hecho sucede muchas veces, equivocarse. Lo que coloca a un nivel «materialista filosófico» a sus «leyes económicas» (como por ejemplo la ley de rendimientos decrecientes) pues pueden ser consideradas como construcciones recurrente de las acciones humanas reales.

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¿Por qué califico a la filosofía política de Gustavo Bueno como «realista» y «liberadora»? Gustavo Bueno mantiene siempre un análisis que parte del «material político» existente en cada momento constituido por las diversas entidades políticas e ideologías, históricamente conformadas, y mediante el método filosófico genuino de «regressus-progressus» nos expone la verdad objetiva filosófica de la situación sociopolítica del presente mediante los pertinentes principios primeros y medios, y desmitifica las categorías, conceptos e ideas que componen el universo político postmoderno, poniéndolos en sus justos términos: desde los conceptos clásicos como la «Nación política», la «Democracia», la «Izquierda y Derecha», el «Estado de Derecho», la «Globalización», &c. Pero su «realismo político», no se deriva solamente del método filosófico correcto, es decir, «no reduccionista», sino que proviene también de la escuela realista de la filosofía política: de la escuela política de Maquiavelo, Espinosa, Hobbes, Marx (el Marx menos ideológico), Javier Conde, Schmitt, Freund, R. Aron, &c. Tal como hicieron los grandes autores del realismo político, Gustavo Bueno distingue dos planos, el plano HI y el plano R: el plano HI de los «deseos humanistas e idealistas» que, desde unos principios ideológicos procedentes de la imaginación idealista, pretende que en lo político rija la mera voluntad subjetiva humanitaria, despreciando los factores políticos de enemistad reales de los conflictos y divergencias objetivas de las sociedades, en su interior y entre ellas, y el plano R, el plano de la objetividad de las fuerzas que pueden implantar y llevar a cabo sus planes, proyectos y programas y hacerlos coincidir con el buen funcionamiento de la sociedad misma de referencia, manteniendo con las restantes sociedades del mundo una relación basada en una especie de lucha permanente (biocenosis política) en la que su soberanía auténtica se establece por su poderío económico-militar (bombas atómicas, colonización, alianzas, petróleo, &c.). Asimismo Gustavo Bueno distingue con claridad entre Ética, Moral, Derecho y Política; por lo que no puede mezclarse argumentos éticos y morales con los políticos, para entender y resolver problemas exclusivamente políticos, sin dejar de estar relacionados.«Liberación» es un calificativo que hace referencia a la ontología política de la filosofía de Bueno pues la libertad es analizada desde un realismo filosófico que la desmitifica totalmente. La «libertad como libre arbitrio» es una ilusión metafísica, pero, a la misma vez, es posible realizar una trayectoria y una anticipación en los diversos cursos prolépticos que permiten afirmar que la «liberación» de caminos errados es factible. Y ello se dice tanto de los cuerpos humanos individuales, o ética, como de los cuerpos políticos en el orden internacional, o política. También porque consigue liberar al ser humano de su ilusión e ignorancia política, a la que ha sido sometido o en la que se mantiene voluntariamente. La Ontología cuando se refiere a la política, hay que entenderla como opuesta de un modo sui géneris a la ciencia categorial y a la fenomenología política. Pues la fenomenología no es meramente descriptiva, hay también una fenomenología constructiva. En política se pueden elegir múltiples ontologías de referencia, o criterios de realidad. Para unos la ontología será teológica, o zoológica, o para otros será una fenomenología, por lo que la distinción entre fenomenología y ontología política es funcional. Así para el MFLA considerar al individuo como un elemento exento de la relación interindividual con los demás, será considerado como una apariencia política y social. Las ciencias de metodología alfa, como la teoría geométrica, tejen un orden inmanente a su campo, en cambio la teoría política no puede establecer nexos esenciales si no acude a ideas ontológicas que se cruzan en su campo. Así las ideas de «ente», la «personalidad» del Estado, las ideas de todo y parte, causalidad teleológica, la idea de espacio antropológico… Por lo que el compromiso ontológico es inevitable en la razón política. El Materialismo Político, en cambio, incluye en el núcleo de la sociedad política, determinaciones propias de los ejes angular y radial del espacio antropológico y, les da una función esencial, es decir, que postula el carácter esencial del cuerpo que envuelve al núcleo circular de la sociedad política. El Cuerpo esencial de la sociedad política sólo tiene sentido en composición con el núcleo de esta esencia. Cuerpo y núcleo constituyen el sistema completo de la sociedad política. «Cuerpo político» de las sociedades que, genéricamente, presenta tres capas (basal, conjuntiva y cortical) delimitables, e interrelacionadas, y que se forman y perduran en el decurso del «Espacio Antropológico» centrados en el eje radial, eje circular y eje angular (y los distintos tipos de poderes), y que sigue como hilo conductor, en su dilucidación, el modelo del «sistema lógico material, gnoseológico», a saber «el sistema científico, según el análisis morfológico del mismo ofrecido por la Teoría del cierre categorial» (sin confundirse el ««cuerpo de la ciencia» con el «cuerpo político»).

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El «espacio antropológico» es una Idea ontológica, trascendental, que permite establecer la existencia de las capas basal, conjuntiva y cortical de los cuerpos políticos. Sin embargo es necesario determinar, en función de la eutaxia, la especie de gobierno, si de titularidad pública o privada, y si se puede mantener la civilización con el aumento progresivo de la preferencia temporal social.{2} Dos especificaciones que aporta el MFLA a la filosofía política de Bueno. Y es así porque la verdad de la política y de las sociedades políticas es objetiva y existe, es la «eutaxia», pero lo que hasta ahora no se había tratado (y es una de las novedades del MFLA) es si para conseguir y mantener dicha eutaxia era necesario mantener la «titularidad pública» del Gobierno o no, y si se tiene que partir de la verdad científica de que el aumento de la preferencia temporal trae como consecuencia el deterioro de la civilización. Desde la irrupción real, en la escena política, de los principios «democráticos y republicanos», sobre todo desde que el presidente de los EEUU, el profesor Woodrow Wilson, consumara la transformación de los gobiernos monárquicos y principescos en «las democracias republicanas de la nueva época» tras la I Guerra Mundial –guerra iniciada por Austria y terminada por EEUU–,{3} ninguna filosofía política se ha propuesto investigar si dichos principios son los que auténticamente aportan la eutaxia a las sociedades (y no ya si es la «mejor» moralmente, sino si es la más racional y prudente desde una concepción aristotélica de la ética-política). EL MFLA considera, como decimos, que hay que partir de dos verdades científicas que nos aporta la Economía: a) que el aumento de la tasa de preferencia temporal social nos conduce a la descivilización generalizada, y b) que la forma de gobierno democrática es incompatible con una economía saneada y sostenible, necesaria para la eutaxia social.

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Eutaxia proviene del griego eutakteo, guardar orden o disciplina, ser obediente, disciplinado o moderado. Eutáktos significa bien ordenado, obediente, disciplinado. Eutaxia es pues, buen orden, disciplina, moderación. Por lo que el mismo significado que tenía en tiempos de Aristóteles es el que se recupera, en cierto sentido, con el criterio social del aumento o disminución de la preferencia temporal. Es evidente, en lógica aristotélica, que hay que optar por el «justo término medio» de la «baja preferencia temporal». En cierta forma, el MFLA pertenece a la definición que de la «Ciencia política» diera don Rodrigo Fernández-Carvajal, es decir, «virtus intellectualis circa postrema socialia», pues con vindicación de completar la teoría esencial del cuerpo político y su curso con las dos especificaciones reseñadas, se quiere resaltar la necesidad de afinar el «ojo político» del buen gobernante, como la ciencia médica afina el «ojo clínico» del buen médico. El MFLA quiere recuperar el lugar propio de la «politiké episteme», orientándose hacia la formación (paideia) y el consejo prudente para el político (habitante de la Pólis) real, adulto y maduro (el «spaudaios» aristotélico).{4} Pero el núcleo de la sociedad política es el ejercicio del poder que se orienta objetivamente a la eutaxia de una sociedad divergente según la diversidad de sus capas. Con Aristóteles, Gustavo Bueno afirma que la praxis política debe orientarse a la consecución de la eutaxia política, y que la duración es el criterio objetivo más neutro posible del grado de eutaxia de una sociedad política. Eutaxia, nos recuerda Bueno, es una generalización, seguida de una determinación, del uso principal que Aristóteles hace de este término en Política, VI, 6, 1321a, cuando dice: «La salvación de la oligarquía es la Eutaxia.» La generalización es la siguiente: Que mientras Aristóteles habla de Eutaxia en función de la «oligarquía», en la definición que se propone «oligarquía» queda sólo reducida a la condición de una parte del todo social. La determinación es la siguiente: Que mientras Aristóteles no excluye explícitamente la posibilidad de que no sólo una parte del todo (como en la oligarquía) sino también la propia totalidad pueda constituir una buena forma de Estado, o de gobierno; en la definición generalizada se pretende excluir toda posibilidad distinta de la PARTIDISTA en la organización del todo, es decir, se descarta la posibilidad de un «poder neutral» por encima del todo. La eutaxia presenta las siguientes relaciones y características: no precisa un imposible «Estado totalitario», para el R. Libertario la eutaxia se referirá a las ciudades, y hogares familiares, en un orden privatizado, se presenta en sí misma de una forma realista, como atributo relativo y sincategoremático; es un concepto operatorio y diamérico. Y que para el MFLA es indisociable de una economía liberal auténtica. Eutaxia es la cualidad global, con la connotación de buena constitución, que puede resultar de esa calculada conformación de la convergencia.

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Una sociedad «natural» humana desestructurada, debido a un proceso interno o externo, puede resolverse en a) una disolución de esa sociedad en sus partes aisladas, b) en su extinción, y c) puede también reestructurarse en la forma de una sociedad natural humana del mismo o diferente nivel. Eutaxia es una relación circular de realimentación entre el sistema proléptico de planes y programas vigente en una sociedad política en un momento dado y el proceso o curso efectivo real (un sistema de fenómenos) según el cual tal sociedad, dentro del sistema funcional correspondiente, se desenvuelve. ¿cuando se consigue la condición intencional y esencial de la eutaxia? En la misma conexión entre el sistema fenoménico proléptico y las realizaciones efectivas de la sociedad eutáxica. Dos ejemplos en el que el cuerpo político no es eutáxico: 1) URSS: una sociedad que se desenvuelve en función de un sistema proléptico inviable, por ejemplo, planes quinquenales utópicamente diseñados… Para el RLA el colapso de la URSS se produjo por la falta de libre competencia en la producción y mercado, y no por la falta de democracia, como equivocadamente se cree. 2) España: tampoco es eutáxica si la sociedad se desenvuelve al margen de cualquier sistema proléptico y fenoménico global que respete la verdad de la economía liberal auténtica. Para ello deberían establecerse una nueva organización política de España, que sería la evolución natural de la ciencia y filosofía del siglo XXI, con una Monarquía que consiguiera un «gobierno de titularidad privada», como paso intermedio, que mantenga una capa cortical de la Nación o Imperio. Grossraum de ciudades y hogares libres frente al actual «Estado de Autonomías» que podría llevarnos al fraccionamiento no eutáxico de España.

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El Materialismo político y el RLA coinciden en los siguientes principios, primeros y «medios»: Primeros principios: 1) Hombre y Mundo, como Espacio antropológico y sujetos operatorios, que el RLA considera aceptables, 2) Individuo y Sociedad, como persona social, cosa que el RLA ha aceptado siempre, 3) Sociedad, Cultura, Historia, que el RLA tiene en cuenta para cumplir sus planes y programas, 4) Fines, proyectos, planes y programas, que el RLA formula teniendo en cuenta la eutaxia que proporciona la economía, 5) Sociedad política y sociedad civil, que tampoco se diferencian por el RLA, 6) Propiedad privada y el Estado, que el RLA entiende como «empresas políticas», la primera como esencial para la eutaxia, y el segundo coma forma política que ha cumplido su función y terminará por cumplir su función al facilitar el orden privado de la organización «política», 7) Individuo flotante y hombre «alienado», que el RLA interpreta como el «individuo subvencionado por de los impuestos públicos no consentidos». Principia media: la distribución de la Humanidad del presente en sociedades políticas, y en grandes empresas multinacionales que pueden defenderse privadamente utilizando los ejércitos de los «estados», los tipos de relación fundamental de cada sociedad política con las demás, que se reinterpretan como imperialismo generadores de territorios libres coronados de gobierno de titularidad privada. Es decir, desde la Idea esencial de la Eutaxia y desde los primeros principios y «principia media» aludidos, y en función de las «ideologías» políticas que la sustentan (la democracia parlamentaria homologada, o la libertad auténtica) se puede establecer, desde el MFLA, una nueva clasificación de los principales cuerpos políticos en sus distintas formas reales (Polis, Estado, Imperio, y territorios libres):

  1. Sociedades políticas primeras o Polis, que, desde la teoría económica verdadera, progresaron significativamente.
  2. Estados{5} (distáxicos), entendidos como las agencias que tienen la última instancia de la resolución de los conflictos (monopolio judicial), sociedad con clase política y capa cortical, y que impone impuestos obligatorios. Forma «estatal» de las unidades políticas que tiene su origen y final histórico.
  3. Estados con eutaxia que tienden hacia el Imperio «generador «o depredador, y
  4. Estados con eutaxia que tienden hacia la «anarquía negativa» (distaxia) o hacia la «anarquía positiva» (eutaxia verdadera) a través del denominado «imperio liberal auténtico» o el secesionismo –que si es de partes formales de sociedades históricas, como es el caso de España, sería «distáxico»–.{6}

 

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El «estado de bienestar», ligado a la democracia sin límites, supone el colapso distáxico de las sociedades occidentales civilizadas. La eutaxia de la civilización occidental supone superar la forma de gobierno democrática sin límites y la mejora del estado de bienestar por el orden construido artificialmente de propiedad privada. Según Agnes Heller, en su libro Biopolítica, el «cuerpo» político era el «cuerpo del rey», pero con la introducción de la soberanía democrática el «cuerpo» estará constituido por toda la «sociedad política» con su clase política gobernante y gobernada.{7} Sin embargo desde la globalización, que es esencialmente económica, nos encontramos con solapamientos en la capa basal, pero no solamente en ella, sino también en la capa cortical y en la conjuntiva: Y sobre todo nos encontramos con muchos y más pequeños estados. La soberanía o «cierre» del campo político que se ha difuminado es síntoma de cambio, posible, hacia el nuevo orden concreto (Schmitt) privativo dominante, hasta ahora la historia de la época moderna ha sido la historia de los Estados y del estatismo. Para Gustavo Bueno los sujetos gnoseológicos se corresponden con los sujetos políticos (Eje pragmático: autologismos, dialogismos y normas), el campo semánticos de símbolos y demás humanos con todos los ejes del espacio antropológico (Eje semántico: fenómenos, referencias fisicalistas y estructuras), el contexto sintáctico de la acción política en el núcleo de la sociedad política del eje circular (Eje sintáctico: términos, relaciones, y operaciones). Para el RLA los sujetos gnoseológicos son los seres humanos reales no privilegiados por el robo de los impuestos estatales y monopolios económicos, realizando un «contexto sintáctico» de la acción política encaminada a la eutaxia como verdadera «soberanía» que permite la recurrencia de las sociedades. El cuerpo político del materialismo político de Bueno serán los «cuerpos-tiempo de las empresas privadas».

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Los mitos de la Democracia sin límites y de la forma-Estado de titularidad pública. Analizamos primero el concepto de Democracia según Gustavo Bueno, para mostrar seguidamente la incompatibilidad de la «regla de la mayoría» (democracia) y la eutaxia económica-política. Para Gustavo Bueno toda «Ideología» tiene algo de contenido filosófico, aunque sea «mundano». Y las ideologías, como el pensamiento en general, es un sistema de ideas de un grupo frente a otro. Pero mientras las ideologías se basan en evidencias, la Filosofía se apoya en la dialéctica. Es difícil distinguir, entonces, entre la filosofía y la ideología muy elaborada. Por lo que hay que introducir un tercer término o referencia. Este «tercer término» es la Técnica o la Ciencia positiva. Toda ciencia procede, esencialmente, de las tecnologías previas, así la Geometría procede del agromensor egipcio. Para el Materialismo Filosófico las «Ideas» brotan de las categorías. La Democracia{8} procede de la técnica procedimental de selección de algo mediante un consenso mayoritario, por ejemplo los pasajeros de un bus para decidir la dirección en una intersección. Pero en el ejército o en la Física, como en otros ámbitos como la Economía (sostiene el RL) no se puede imponer la democracia, tampoco en la Iglesia, &c. Y cuando el procedimiento de selección se impone sobre el Demos, como materia política, se da la «democracia». La forma de decisión es votar, y con ello la posibilidad de elegir entre varios candidatos(representantes). Hoy en día la «democracia parlamentaria homologada» es fomentada por la ideología del fundamentalismo democrático. Es necesaria una teoría o modelo de Estado o sociedad política construida con unos criterios realistas: la estructura de la ciencia según la TCC. La esencia de la democracia es la libertad: hay que elegir entre varios. Pero ¿qué es la libertad? El libre albedrío no existe, es una apariencia. ¿Cómo salvar, entonces, la democracia? Mediante la libertad objetiva y el Sistema económico Capitalista («monopolístico» para el RL), es decir mediante un mercado pletórico de bienes, clasificados y desiguales; y precisa también el colonialismo del tercer mundo para el petróleo, trabajadores, &c. Se necesitan las elecciones democráticas como se necesita el mercado pletórico, pero ¿y si se hunde el mercado pletórico? Se hundiría la democracia. El RLA, en base a la teoría económica liberal predice dicho hundimiento del «estado de bienestar» (del mercado pletórico y la civilización) si se mantienen la elevada preferencia temporal social, pues son incompatibles la democracia y la eutaxia económico-política. Las fases del curso esencial de la sociedad política son la protoestatal, la estatal con la capa cortical, y las fases post-estatales que presentan la variedades de: 1) la a-estatal con el debilitamiento sucesivo del Estado mediante el marxismo leninismo, o el anarquismo o el anarquismo liberal (auténtico). 2) la supraestatal con su desestructuración en la dirección sintética en confederaciones. Pero aunque el Estado haya desaparecido no lo habrá hecho la política. Ambas fases se consideran refluencias de fases anteriores. No quiere decir regresión, involución, vuelta atrás, sino reaparición de figuras genéricas –géneros posteriores– en un nivel del proceso más elevado de aquél en el que suponemos dados los términos que inicialmente encarnan esos géneros, a un nivel más bajo. El materialismo político tiene, pues, prevista la desaparición del estado al modo «analítico» del anarcocapitalismo. Pero ¿de qué forma? Al proponer el MFLA como la Filosofía Política del siglo XXI trato de reformular los presupuestos del anarcocapitalismo en términos del Materialismo Filosófico, esencialmente eliminando la concepción iusnaturalista del ser humano y la idea de libertad idealista de Rothbard y sosteniendo en su lugar la idea ontológica del espacio antropológica completada con la recuperación de la baja preferencia temporal social, y la dirección eutáxica de la clase no funcionaria o privilegiada hacia la reducción del Estado en ciudades estados (nuevas Polis en el que las ágoras son privadas como auténticas partes formales) cada vez más pequeños con solapamientos de empresas al estilo de Hans Hoppe, en unidades políticas concretas coronadas (en la que España se encuentra con su destino histórico de Hispanoamérica, y aquí es esencial el libro de Bueno España frente a Europa,pues en él está una de las definiciones de España más potentes) y con el límite de constituir el cuerpo político «estatal» al cuerpo político en la persona privada (leer la famosa expresión del rey Luis XIV de una manera literal, es decir, «El estado soy yo» como «efectivamente el estado se limitará a Luis XIV, pero en Francia estamos todos»).

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La eutaxia necesita una economía eficaz que solamente el liberalismo auténtico puede ofrecer. El RLA es la síntesis de la Escuela Austríaca de economía, que se basa en la Escuela de Salamanca con su decálogo liberal, y la Escuela de Oviedo del materialismo filosófico. El decálogo liberal –según Jesús Huerta de Soto–, que son verdades construidas por los sujetos operatorios o empresarios, para el MFLA, en la ciencia económica, es el siguiente:

  1. la teoría subjetiva del valor (Diego de Covarrubias),
  2. el descubrimiento de la exacta relación entre precios y costes (Luis Saravia de la Calle),
  3. la naturaleza dinámica del mercado y la imposibilidad de alcanzar el modelo de equilibrio (Juan de Lugo y Juan de Salas),
  4. el concepto dinámico de competencia entendida como un proceso de rivalidad entre los vendedores (Castillo de Bovadilla y Luis de Molina),
  5. el redescubrimiento del principio de la preferencia temporal (Martín de Azpilcueta),{9}
  6. el carácter profundamente distorsionador que tiene la inflación sobre la economía real (Juan de Mariana),
  7. el análisis crítico de la banca ejercida con reserva fraccionaria (Luis Saravia),
  8. el descubrimiento de que los depósitos bancarios forman parte de la oferta monetaria (Luis de Molina),
  9. la imposibilidad de organizar la sociedad mediante mandatos coactivos, por falta de la información necesaria para dar un contenido coordinador a los mismos (Juan de Mariana), y
  10. la tradición liberal de que toda intervención injustificada sobre el mercado viola el derecho natural (Juan de Mariana).

 

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Asimismo las metodologías alfa y beta permiten una reformulación, desde el materialismo filosófico, de la metodología de la escuela austríaca de la Economía basada genéricamente en la praxeología (L. von Mises) y el «apriorismo metodológico» (Hans Hoppe) o «método axiomático» (Böhm-Bawerk). La metodología beta otorga una franja de verdad a la escuela austríaca y las leyes económicas, de la que tiene que partir el análisis filosóficos. Por lo que el MFLA varia o completa no solamente la Idea de «espacio antropológico» al introducir el factor «cuerpo político-tiempo», sino que «varia» o «completa» el cuadro clasificatorio de las ciencias de la TCC basado en las situaciones y metodología alfa y beta, en el sentido de que en la situación segunda (beta) de la ciencia humana económica es posible la «neutralización de las operaciones y la elevación de los fenómenos al orden esencial» al estilo de una situación II-alfa 2, sin dejar de estar (y proceder de) en el «plano beta» y en concreto en la situación genérica I-beta 1{10} (¿sería posible un tercer plano que permitiera dar cobertura a las situaciones de las «verdades a priori» de la Economía liberal de la escuela austríaca, dentro de los estados internos de las ciencias humanas y que respondiera a esa «cientificidad natural» pero humana en sociedad? Quizás no exista una respuesta posible sin «trastocar» el perfecto cuadro establecido por la TCC).

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Cuando los hechos positivos vayan demostrando que se produce dicha extinción de la forma-estado –de titularidad pública–, podemos seguir manteniendo que el Materialismo Filosófico Liberal Auténtico ya contemplaba, desde hoy, en sus categorías, tal posibilidad. Las sociedades políticas actuales requieren para su eutaxia una economía potente y eficaz, cosa que se consigue con la economía capitalista anti-monopolista propugnada por la ciencia económica de la Escuela Austríaca:

  1. teoría de la acción humana entendida como un proceso dinámico (praxeología filosófica),
  2. punto de vista metodológico: subjetivismo (que provoca una revisión de la praxeología en términos de la TCC que a su vez puede implicar una modificación de la misma TCC),
  3. protagonista de los procesos sociales: el empresario,
  4. posibilidad de errores en la perspicacia empresarial en la ganancia,
  5. conocimientos e información son subjetivos, están dispersos y cambian constantemente,
  6. competencia como rivalidad empresarial, estudio interrelacionado,
  7. no distinción entre micro y macro,
  8. el coste es subjetivo, depende de la perspicacia empresarial para descubrir nuevos fines alternativos,
  9. lógica verbal que da entrada al tiempo subjetivo y a la creatividad humana que reformulamos como «variaciones» de un proceso proléptico, &c.

Destacando sus teorías de la función empresarial (Israel M. Kizner) y de los ciclos económicos, y su postura contraria a la intervención estatal y el monopolio. Para Hans Hoppe, como para el RLA, la libertad, entendida objetivamente desde el sujeto actante, y operatorio, que lleva a cabo prolepsis racionales, es decir, entendida como «liberación», pasa a ser una idea ontológica fundamental pues se constituye como requisito necesario de las verdades políticas en la nueva forma no estatista del nuevo orden concreto . Esas verdades serían –la propiedad privada del capital y de los bienes– la libertad de los contratos –la libertad de asociarse y de desasociarse–, la responsabilidad personal; y las falsedades que impiden la eutaxia serían el estatismo, el relativismo, la corrupción moral, y la irresponsabilidad. El RLA mantiene el reconocimiento de lo político de manera autónoma y basado en las situaciones de amigo-enemigo pero insiste en la necesidad del crecimiento económico para la eutaxia y para ello la constitución de ciudades-estados medianos y pequeños defendidas por el Imperio generador correspondiente (España, EEUU, Europa,…). Así se consigue de forma real la integración económica al reducirse los impuestos y aumentar las relaciones económicas. La capa conjuntiva estaría constituida por la aristocracia natural que se encargaría básicamente de la contratación de la capa cortical del Imperio generador, siendo la capa basal de extraordinaria importancia pues sería no monopolista y de gran dinamicidad. Las clases explotadas y explotadora no son el proletariado y los empresarios, sino la constituida por los que sufren el robo de los impuestos y los que desde el sector público imponen (y se benefician de) ese robo a los productores y empresarios. Ese es el antagonismo existente hoy en día y el que delimita la implantación política del MFLA. Las formas del gobierno como puedan ser la democracia o la aristocracia o la anarquía, se encuentran relacionadas por el medio fundamental de la economía.

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El «Estado» se define como la agencia territorial que tiene el monopolio último de la toma de decisiones que resuelven los conflictos privados e impone los impuestos interviniendo en la actividad libre empresarial, y declara guerras contra otros. El RLA coincide con la propuesta de Hans Hermann Hoppe de romper con tres mitos históricos: 1. El mito de que la aparición de los «Estados», desde un orden anterior no estatal, ha causado un progreso económica y civilizador consecuente. La teoría económica de la Escuela Austríaca nos dice que cualquier progreso debe haber ocurrido contra la existencia del «Estado» (tal como se define), y no como consecuencia del mismo. Esto quiere decir, para el liberalismo auténtico, que cada Estado, sin importar su constitución particular, es económica y éticamente deficiente. Porque cada monopolio es «malo» desde el punto de vista de los consumidores; al no poder haber competencia, el producto será más caro y de calidad peor. El monopolio se entiende como la ausencia de la entrada libre en una línea de producción particular, es decir, solamente una agencia A puede producir X. Además el Estado no tratará de resolver los problemas, pues los conflictos que surjan, y en los que se vea envuelto, lo resolverá a su favor al ser el monopolista en su resolución, pues él tiene la última decisión. Contrariamente a lo que pensaba Hobbes, el Estado tiene como resultado el fomento de la no cooperación pacífica y de la falta de orden social, fomentará, pues, el conflicto, la provocación, la agresión, la opresión y el empobrecimiento, es decir, la falta de civilización. Esto es lo que ilustra la historia de los Estados. Son millones las víctimas de los Estados, y no solamente por causas de sus guerras. 2. El segundo mito se refiere a que ha sido un progreso el paso o transición histórica desde las Monarquías a los Estados democráticos. Todos los filósofos y pensadores en el mundo, en consenso universal, consideran que la Democracia fue un avance respecto a la monarquía y es la causa del progreso económico y moral. Pero esto es falso porque la democracia ha sido la cabeza de puente de toda forma de socialismo económico, tanto en Europa como en América y en la URSS, y del fascismo y del nacionalsocialismo. Mientras que las monarquías y las democracias son deficientes como estados, en cambio la democracia es peor que la monarquía. Pues se pasa del monopolio hereditario del rey al monopolio temporal y permutable de presidentes, primeros ministros, y miembros del parlamento, pero el rey llevará más cuidado con sus propiedades que los presidentes temporales. Los reyes son inofensivos pues su patrimonio es personal. El presidente posee, en cambio, el uso temporal de un capital que no le pertenece personalmente por lo que los utilizará peor. Además las «personas buenas» (que se eligen desde la categoría de lo universal –A. Heller–), decentes e inofensivas, al no ser demagogos, no pueden llegar muy lejos en el poder estatal, mientras se mantengan las reglas de la elección popular, y ello no solamente por la financiación de los bancos a los partidos políticos, que los coloca a su servicio, sino por las mismas»reglas de la democracia». La democracia asegura que solamente los hombres peligrosos para la eutaxia de la sociedad política alcancen el poder(puede y hay excepciones). Además la democracia significa:

  1. el aumento del índice social de la preferencia temporal orientada al presente. El ahorro no se fomenta,
  2. la sociedad se infantiliza,
  3. los impuestos son crecientes,
  4. la inflación no se controla,
  5. el número de leyes se multiplica excesivamente,
  6. aumento incesante de la deuda pública,
  7. la democracia, por tanto, disminuye los ahorros, provoca incertidumbre legal, relativismo moral, crimen y anarquía (en sentido negativo, o desorden), y requiere, según G Bueno, un Estado de Bienestar, que está, por otra parte, destinado a colapsarse,
  8. la democracia es una herramienta para que se incaute más renta de los ciudadanos y se redistribuya, por lo que no se incentiva ni el trabajo ni la empresa para conseguir algo valioso,
  9. la vida en sociedad, con la democracia, se hace cada vez más desagradable pues aumenta la proporción de la mala gente que tienen peores hábitos, y
  10. la democracia fomentó el número y destrucción de las guerras, trasformando las guerras limitadas de los reyes en las guerras totales, pues el motivo se convirtió en ideológico y de objetivos intangibles, sin distinguir al no combatiente del soldado.

3. El tercer mito, que Hans Hoppe critica, es el mito en la creencia de que no hay alternativa a los Estados del bienestar y democráticos occidentales al estilo de los EEUU o Europa, cuando la teoría demuestra otra cosa bien distinta. El Estado de bienestar moderno no es un sistema estable. Se derrumbará bajo su peso de parasitismo como ocurrió con el socialismo soviético hace 13 años. ¿Cual es la alternativa económicamente estable a la que representa la forma de gobierno de la Democracia? Según Hans Herman Hoppe esa alternativa es el «orden natural», en realidad, artificial o construido, desde el RLA. En tal orden cada recurso escaso se posee privadamente (incluido las calles, las playas, el «aire» –rutas aéreas– y el «mar» –cultivo de atunes en grandes jaulas submarinas en el mar de Mazarrón–, &c.,) y cada empresa es financiada voluntariamente mediante el pago de los clientes y las donaciones privadas; y la entrada en cada línea de la producción, incluyendo el de la protección y el mantenimiento de la paz está y será libre, incluido el arbitraje para la resolución de los conflictos. Los estados desarman a sus ciudadanos para poder robarles más seguramente, asegura Hans Hoppe, haciéndolos más vulnerables al ataque del criminal y del terrorista. Un orden natural se caracteriza por ciudadanos armados y personas responsables. Se fomentan las compañías de seguros, pues solamente si es accidental, el daño será asegurable. Así los agresores y los provocadores no tendrán cobertura del seguro. Se contrata con unas reglas de juego fijadas mutuamente. Un asegurador no puede legislar o cambiar los términos del contrato. Los Estados, no contentos con desarmar a sus ciudadanos, asegura Hans Hoppe, imponen la integración forzada de unas personas por otras, impidiendo el derecho de discriminar o excluir, cosa que se restaura en el orden privado. Por lo que al bajar el coste de la producción de seguridad o paz y mejorar su calidad, el orden natural se caracteriza por la discriminación creciente, la segregación, la separación espacial, la homogeneidad cultural, la exclusividad y la exclusión. El Estado siempre mina las instituciones sociales intermedias como las familias, las comunidades, clubs, fundaciones, iglesias, &c., para aumentar su propia energía, imponiendo el individualismo y el aislacionismo y la incultura, en cambio el orden no estatista depende para su estabilidad o eutaxia de una aristocracia de buenas personas que no impongan impuestos. Hoppe critica las ideas de las élites intelectuales en la legitimación de la energía del Estado. La Democracia, la regla de la mayoría, y la eutaxia de las sociedades son incompatibles.

Murcia, 12 de septiembre de 2003

 

Notas

{1} El presente ensayo es parte de mi libro El Realismo liberal auténtico, una filosofía ético-política para el siglo XXI, y una versión más reducida del presente ensayo expuse en Murcia el pasado 12 de septiembre 2003 bajo el título «Ontología política de Gustavo Bueno: realismo, liberación y el Materialismo Filosófico liberal auténtico. Una nueva filosofía política», con ocasión del Congreso sobre la Filosofía de Gustavo Bueno, versión que se publicará en las Actas del mismo próximamente.

{2} «In acting, an actor invariably aims to substitute a more satisfactory for a less satisfactory state of affairs and thus demostrates a preference for more rather than fewer goods. Moreover, he invariably considers when in the future his goals will be reached, i.e., the time necessary to accomplish them, as well as a good’s duration of serviceability. Thus, he also demonstrates a universal preference for earlier over later goods, and for more over less durable ones. This is the phenomenon of time preference» … «The process of civilization set in motion by individual saving, investment, and the accumulation of durable consumer goods and capital goods, of gradually falling time preferences and an ever widening and lengthening range and horizon of private provisions» Hans Hoppe, Democracy, The God That Failed, The Economics ands Politics of Monarchy, Democracy, and Natural Order, T.P., 2001, Printed in the United States of America.

{3} « World War I marks one of the great watersheds of modern history. With its end the transformation of the entire Western world from monarchical rule and sovereing kings to democratic-republican rule and sovereing people that began with the French Revolution was completed. Until 1914, only three republics had existed in Europe –France, Switzerland, and after 1911, Portugal–…» (Hans Hoppe, Democracy, the God that failed, T.P., 2001)

{4} Rodrigo Fernández-Carvajal, El lugar de la Ciencia política, Secretariado de publicaciones de la Universidad de Murcia 1981. Antonio Muñoz-Ballesta, Empresas políticas, II, 2, primer semestre 2003, páginas 139-140.

{5} «If one must have state, defenid as an agency that exercises a compulsory territorial monopoly of ultimate decisionmaking (jurisdiction) and of taxation, then it is economically and ethically advantageous to choose monarchy over democracy», Hans Hoppe, op. cit., pág. xx.

{6} Para que no se me mal interprete, quiero una España unida y no dividida en dos, tres… fracciones; de ciudades y hogares familiares libres, civilizada y coronada en su unidad histórica por un gobierno de titularidad privada. Quiero mil veces esa España a una España dividida y destrozada a la que nos dirigimos.

{7} Para el MFLA es preciso una revisión de la historia de las ideas políticas desde el criterio del « gobierno de titularidad privada»/ «gobierno de titularidad pública», ya que considera que el paradigma de « gobernantes / gobernados» es confuso y no dice nada sobre la historia política anterior a la irrupción del principio democrático-republicano, es decir, en toda la historia humana, si descontamos los últimos doscientos años. Esta falsificación de la historia de la filosofía política, que proviene de no tener presente la necesidad de especificar las definiciones esenciales en la «Ciencia o Filosofía política», del que hemos tenido que despertar con la constatación de la racionalidad económica de Hans Hoppe. Así la mayoria de las obras de los grandes filósofos políticos deben reinterpretarse, a mi modo de ver, como referidas siempre a un gobierno de titularidad privada ejemplar para el resto de la sociedad. Desde La Politeia de Platón hasta El contrato social de Rousseau.

{8} Gustavo Bueno en conferencia sobre la Democracia en Madrid, este año 2003.

{9} Por esta razón vengo sosteniendo que el MFLA significa la recuperación de la economía del siglo de Oro español en la Filosofía actual española de Gustavo Bueno.

{10} ¡De nuevo Platón! El divino Platón, no solamente formuló las principales Ideas políticas –y la inconveniencia de la «democracia» para la eutaxia de la Pólis–, sino que vuelve a ser imprescindible para percatarnos de la cientificidad de las verdades de la Economía Liberal Auténtica como pueda ser la ley de rendimientos decrecientes. «Desde una noria hasta un computador autorregulado, tenemos que regresar al demiurgo que los fabricó, y por tanto tenemos que regresar a las operaciones que los ‘demiurgos’ determinarán. La metodología del Timeo sería una metodología I-Beta1». Estamos en presencia de verdaderas sociofacturas, e incluso en el ámbito del modo específico II-Beta2 de operaciones que aparecen determinadas por otras operaciones procedentes de otros sujetos gnoseológicos sin el intermedio de los objetos.

    Fuente | El Catoblepas • número 22 • diciembre 2003 • página 10

El materialismo filosófico liberal auténtico: entre Bueno y Hans Hoppe de Antonio Muñoz Ballesta