Era un asunto decente (esa es la expresión que utilizaron, decente) y querían decir que nada lograría involucrarlos. Al devolverles las llaves anoto un desánimo en sus certezas: había procedido al pie de la letra según, pues, lo estipulado y, evasivos, me dieron las gracias y me pagaron. Me odiaron por haberlo conseguido ¡Ah, viejo y aburrido mundo de soldados, funcionarios y empleados aduaneros!   de El libro de las tentativas (otros poemas de El libro de las tentativas)
Era un asunto decente de El libro de las tentativas