Ciudad de ubicación cambiante en donde...

«ERSILIAS. Ciudad de ubicación cambiante en donde, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden cuerdas entre los ángulos de las casas, blancas o negra o grises o blanquinegras según indiquen relaciones de parentesco, intercambio, autoridad o representación. Cuando las cuerdas son tantas que ya no se pueden pasar entremedias, los habitantes se van; se desmontan las casas y sólo quedan las cuerdas y los soportes en donde se sujetaban. Ersilia, entonces, pasa a edificarse en otra parte, donde se teje con las cuerdas una figura similar que se quisiera más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra. Después es abandonada y sus habitantes se trasladan aún más lejos con las casas. Viajando así por el territorio de Ersilia el viajero encuentra las ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar: telarañas de intrincadas relaciones que buscan una forma».

(Italo Calvino, Le città invisibili, Turín, 1972)

Lo que viene a continuación son los restos de las cuerdas y de los soportes de las vivencias que sujetaban, las telarañas de tantas formas abandonadas a su pasado que es el mío. Recuerdos, vivencias, sombras…

Jorge Luis Borges y el pudor

Entrevista a Jorge Luis Borges

El Show de la Pantera Rosa

El humor británico y elegante de la Pantera Rosa para las tardes de los setenta.

El personaje de la Pantera Rosa fue creado inicialmente por Friz Freleng para la secuencia de los títulos de crédito de la película homónima dirigida por Blake Edwards.

Freleng era el hombre perfecto para el trabajo. Iniciar su carrera en el mismo estudio pequeño en donde Walt Disney comenzó en la animación. Freleng, nacido en Kansas, se trasladó hasta California; pronto ayudó a los animadores Hugh Harman y Rudolf Ising e incursionó en la serie de ‘Looney Tunes’ para el lanzamiento de los hermanos Warner.

A excepción de un año con MGM en los mediados de los años treinta, Freleng dirigió las primeras historietas que protagonizaron Sylvester (Silvestre), el cerdo de Porky y el Sam de Yosemite, ganando cuatro premios de la Academia para el estudio. Cuando los hermanos Warner cerraron su departamento de la animación en el 1962, Freleng se asoció con el productor David DePatie, para hacer anuncios animados y las películas industriales.

El estilo contemporáneo fresco del diseño y de los gráficos (co-acreditados a Hawley Pratt), de la música distintiva del tema de Henry Mancini y de la comedia del pantomimo eran una opción completamente diferente de las historietas creadas por sus competidores, así la primera historieta de la pantera, The Pink, fue honrada con un Oscar de la Academia. “La hicimos realmente para los adultos”, reconoció el creador

Aunque las historietas continuaron durante casi veinte años, fueron las primeras -especialmente las dirigidas por Friz Freleng y Hawley Pratt- las que se consideran las obras clásicas. Las “películas rosadas” continuaron en los 70, 80 y 90.

Su autor: Isador “Friz” Freleng nacio el 21 de agosto de 1905 en Kansas City, Missouri (Estados Unidos). Fue un gran ilustrador que trabajó 63 años para la industria de los dibujos animados. Fue creador, director y productor de la gran Warner Brothers Cartoons entre los años 1933 y 1983. Comenzó en 1930, creando el dibujo ‘Sinkin in the bathtub” (1930) y dirigiendo el primer dibujo en cine, ‘Bosko in Dutch’ (1933). Fue galardonado por la Academia de Premios por su titulo ‘Tweetie Pie’ (1947), ‘Speedy González’ (1955), ‘Birds Anonymous’ (1957) y ‘Knighty knight Bugs’ (1958), siendo nominado en otras siete oportunidades. Entre sus obras destacadas, se encuentra ‘La pantera rosa’ (The pink panther) con quien revolucionó el mundo de los dibujos debido a su sencillez y originalidad. Freleng trabajó y contribuyó al mundo de la animación hasta que el 26 de mayo de 1995 falleció en Los Angeles – California.

Mercado dominical de Sant Antoni, Barcelona, 1976

El 24 de septiembre de 1882 se inauguró el Mercado de San Antonio obra de Antoni Rovira i Trias y Josep M. Cornet i Mas en el corazón del barrio homónimo, justo en el cruce de las calles Conde de Urgel, Tamarit, Conde Borell y Manso. La estructura de hierro está levantada sobre una planta de forma de cruz griega. La obra explota al máximo las posibilidades geométricas de la manzana del Ensanche, se aplican los postulados academicistas del autor a una gran construcción metálica. La volumetría y la organización espacial del mercado se basan en la ocupación total de la manzana a un primer nivel, y la emergencia de dos grandes naves en diagonal a un segundo nivel, en cuyo cruce se eleva el cuerpo alto del cimborrio.

Los domingos se celebran concentraciones de compradores y vendedores de todo tipo de materiales coleccionables como sellos, monedas, chapas y revistas entre otros, también conocido como el mercado Dominical de Sant Antoni.

Mercado dominical de Sant Antoni, Barcelona, 1976
Mercado dominical Sant Antoni (Barcelona) Venta libros segunda mano
Mercado dominical Sant Antoni (Barcelona) Venta libros segunda mano
Mercado dominical de Sant Antoni, Barcelona, 1976
Mercado dominical Sant Antoni (Barcelona) Venta libros segunda mano
Mercado dominical de Sant Antoni, Barcelona, 1976
Mercado dominical Sant Antoni (Barcelona) Venta libros segunda mano
Mercado dominical Sant Antoni (Barcelona) Venta libros segunda mano
Mercado dominical Sant Antoni (Barcelona) Venta libros segunda mano
Mercado dominical Sant Antoni (Barcelona) Venta libros segunda mano

El mirerenialismo

Con la democracia los intelectuales surgidos de debajo de las piedras nos mostraron lo mucho que habían callado y lo poco que tenían que decir. Vale, Arrabal estaba borracho pero, y el resto ¿qué puede alegar? (ocurrió el 5/10/1989 en el programa de Sánchez Dragó «El mundo por montera» -nunca mejor dicho-).

by Fernando Arrabal, Sánchez Dragó y Cía. | El mundo por montera, 1989

Cuatro profesores

De entre otros muchos, cuatro profesores, cuatro maestros de vida. La «Señorita Josefina», «el Cayón», el «señor Valls» y el «señor Camps». A ellos todo mi agradecimiento y admiración…

Jaume Camps Poch

Jaume Camps Poch. ¡Qué decir del viejo Camps! ¡Qué decir de aquel curso inolvidable! Me mostró los dones que poseía, que es lo máximo que puede hacer un profesor por nadie. Catalanista inteligente, demócrata hasta la médula, trató por igual a falangistas, a militantes de Bandera Roja y del FRAP, a secretarias apolíticas, a cantautores amateurs y a los artistas anarquistas. Su vocación era desvelar el pensador que todos llevamos dentro y sus clases de historia y de literatura eran un compendio de magnanimidad: Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Machado, Unamuno, Galdós, Baroja, Espronceda, Ortega, El extranjero de Camus… siempre con ese mínimo pitillo liado en los labios, casi una colilla, preguntando, preguntando, huyendo del dato para encontrar el razonamiento. Me enseñó que era posible expresarse libremente, que podíamos organizar concursos literarios y recitar poemas a la luz de las velas. Nos enseñó a ser nuestros propios maestros.

Cuatro profesores

Joan Valls Borí. Enseñaba a pensar. Enseñaba a querer lo que enseñaba. Amable, serio, atento, cercano, afable, dedicado. Se hacía respetar con la palabra en la mano y en la boca. Se hacía respetar respetando. Explicaba repitiendo siempre diferente. Explicaba dialogando. Los niños le querían y las madres le admiraban. Inteligente, muy inteligente. Un avanzado a su época.

Cuatro profesores
Cuatro profesores
Cuatro profesores
Cuatro profesores

Don Emilio Cayón. Su disciplina y su sentido del respeto acompañaron los años de mi infancia. En el patio, a las nueve de la mañana, hiciera el tiempo que hiciese, clase de gimnasia «sueca» (frente a nosotros hacía todos y cada uno de los ejercicios). Luego, de todo, geografía (los ríos, las capitales, las cordilleras), gramática (sus famosos dictados: En La Haya la aya se halla sentada bajo una haya y quizás nos haya visto), historia, ciencias naturales… Maestro a la antigua usanza, de los que usaban la regla para mortificar las manos y capaz de hacer en la pizarra círculos perfectos sin usar el compás. Cazador, nadador, instruido, severo, gallego. Maestro.

Dedicatoria de mi maestra la Señorita Josefina

Señorita Josefina. Acogió mi timidez, mi ignorancia de todo lo que no fueran las cuatro paredes de mi casa. Me enseñó a escribir las cinco vocales, los diez primeros números (me confirmó que el cero también era un número), a disfrutar de los colores, a pedir permiso… Un hilo invisible nos aproximó sin palabras. No soy capaz de recordar su cara, solamente su traje oscuro, la voz de sus palabras suaves, su firmeza, su cariño, su comprensión.

KONIEC