Muzafer Sherif llevó a cabo el experimento de la cueva de los ladrones en verano de 1954, realizando dinámicas de grupo en pleno conflicto. Un grupo de niños pre-adolescentes fueron llevados a un campamento de verano, pero no sabían que los monitores eran en realidad los investigadores. Los niños fueron divididos en dos grupos, que se mantuvieron separados. Los grupos sólo entraron en contacto entre sí cuando estaban compitiendo en eventos deportivos u otras actividades.

Los experimentadores orquestaban el aumento de tensión entre los dos grupos, en particular manteniendo el conflicto. Sherif creaba problemas como la escasez de agua, que requeriría la cooperación entre los dos equipos, y exigía que trabajaran juntos para lograr una meta. Al final, los grupos ya no estaban separados y la actitud entre ellos era amistosa.

Aunque el experimento psicológico parece simple y tal vez inofensivo, hoy en día sería considerado poco ético porque Sherif utilizó el engaño, pues los chicos no sabían que estaban participando en un experimento psicológico. Sherif tampoco tuvo en cuenta el consentimiento informado de los participantes.

Experimento Cueva de los ladrones de Muzafer Sherif