Filosofía de vida

Santiago Fernández Negrete y el periodismo

Santiago Fernández Negrete y el periodismo

En 1860 se fundó en Madrid El Contemporáneo, en cuya redacción se encontraban Valera, Bécquer, Rodríguez Correa y otras excelentes plumas, que la tomaron contra el ministro de Gracia y Justicia, don Santiago Fernández Negrete, acusándolo, sin razón, de empinar el codo con exceso. Cansado de tanta calumnia, Negrete llamó a Rodríguez Correa, le demostró que sólo bebía agua y le solicitó una rectificación. El periodista le contestó: «Yo no rectifico. Rectifique Usted bebiendo vino».

Francisco Grande Covián y lo natural

Francisco Grande Covián y lo natural

«Nada más natural, ecológico y biológico que la bacteria del cólera, y nada más artificial, sintético y químico que el cloro. Pero gracias al agua clorada no morimos del cólera».

Henry Hazlitt y el marxismo

Henry Hazlitt y el marxismo

Todo el evangelio de Karl Marx se puede resumir en dos frases: Odia al individuo más exitoso que tú. Odia a cualquier persona que esté en mejor situación que la tuya.

Jamás, bajo ninguna circunstancia, admite que el éxito de alguien puede ser derivado de su esfuerzo propio, de su capacidad, de su preparación, de su superioridad en determinada actividad. Nunca acepte que el éxito de alguien puede venir de su contribución productiva a algún sector de la economía, contribución que fue apreciada por personas que voluntariamente adquirieron sus servicios. Jamás atribuya el éxito de alguien a sus virtudes, sino a su capacidad de explotar, engañar y espoliar.

Jamás, bajo ninguna circunstancia, admita que pudiste no haber llegado a ser aquello con lo que siempre soñaste debido a alguna debilidad o incapacidad tuya. Jamás admitas que el fracaso de alguien puede ser debido a los defectos de esa persona – pereza, incompetencia, imprudencia, incapacidad o ignorancia.

Por encima de todo, jamás creas en la honestidad, objetividad o imparcialidad de alguien que no esté de acuerdo. Cualquiera que discrepe de usted ciertamente es un alienado al servicio de la burguesía y del “capital”.

Este odio básico es el núcleo del marxismo. Es su fuerza motriz. Es lo que impulsa a sus seguidores. Si tú juegas fuera del materialismo dialéctico, del armazón hegeliano, de las jerarquías técnicas, del análisis ‘científico’ y todas las innumerables palabras presuntuosas, quedará el núcleo del marxismo: el odio y la envidia enferma del éxito, que son la razón de ser de toda esta ideología.

Antoine de Rivarol

«Cuando uno tiene razón veinticuatro horas antes que el común de los hombres, pasa por no tener sentido común durante veinticuatro horas».

«Nada sorprende cuando todo sorprende: es el estado de los niños».

«Quienes piden prodigios no sospechan que piden a la naturaleza la interrupción de sus prodigios».

«Pasamos la mitad de la vida memorizando sin comprender, y la otra mitad comprendiendo sin memorizar».

«Las ideas son capitales que sólo ganan intereses entre las manos del talento».

«La esperanza es un emprésito que se le hace a la felicidad».

«Es necesario tener el apetito del pobre para gozar la fortuna del rico».

«Lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor el hacernos felices y el impedir que los demás lo sean».

«La envidia que habla y que grita es siempre inhábil; se debe temer bastante en cambio la que calla».

«El gato no nos acaricia, se acaricia contra nosotros».

Antoine de Rivarol

William Arthur Ward

William Arthur Ward

“Un amigo verdadero conoce tus debilidades pero te hace notar tus fortalezas; siente tus miedos pero fortifica tu fe; reconoce tu falta de habilidad pero acentúa tus posibilidades”.

“La grandeza no se encuentra en las posesiones, en la posición social o en el prestigio. Se descubre en calidad, humildad, servicio, y carácter”.

“Si se siente gratitud y no se la expresa es como envolver un regalo y no darlo”.

“Cuatro pasos para lograr algo: plan útil, preparación adecuada, proceder positivamente y ser persistente».

“Es sabio dirigir tu cólera hacia los problemas, no hacia la gente; para centrar tus energías en las respuestas y no en las excusas».

“Cuando tratamos de descubrir lo mejor que hay en los demás, descubrimos lo mejor de nosotros mismos».

“Nada limita tanto el logro como el pensamiento pequeño; nada amplía tanto las posibilidades como una gran imaginación».

John Adams y los bancos

John Adams y los bancos

“Los bancos han provocado más daños a la religión, a la moralidad, a la tranquilidad, a la prosperidad e incluso a la riqueza de la nación que el bien que pueden haber hecho hasta ahora o que nunca harán».

Diego Duque de Estrada alabándose

Diego Duque de Estrada alabándose

«Hasta aquí [reino de Nápoles] puedo alabarme de haber llegado sin hurto de venta, madrugón de posada, huida de criado, salteo de camino, despojo de soldados, vuelco de barca, navajada de forzado, cautiverio de moros…» (1627).

Agustín de Foxá y el honor

Agustín de Foxá y el honor

Un día en Santiago de Chile, Agustín de Foxá dijo: «En España, entonces, la gente moría por honor», a lo que alguien le contestó: «Pues en Chile se muere por la democracia». Foxá, sin inmutarse, miró al exaltado y replicó: «Ya, pero eso es como morir por el sistema métrico decimal».

Ernst Jünger y el hogar

Ernst Jünger y el hogar

«Largos períodos de paz promueven ciertas ilusiones. Una de ellas es creer que la inviolabilidad del hogar se basa en la Constitución. En realidad, se basa en el padre de familia que se encuentra en su puerta, rodeado de sus hijos, hacha en mano».

Jaime Balmes y las fuerzas latentes

Jaime Balmes y las fuerzas latentes

«Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que permanecen latentes hasta que la ocasión las despierta y aviva».

Robin Williams y la amabilidad

Robin Williams y la amabilidad

«Cada persona que conoces está peleando en una batalla de la que no sabes nada. Sé amable. Siempre».

Voltaire y los ridículos

Voltaire y los ridículos

«En mi vida sólo he dirigido una plegaria a Dios, una muy corta: «Oh, Señor, haz a mis enemigos ridículos». Y Dios me lo ha concedido».

Oswald Spengler y la civilización

Oswald Spengler y la civilización

«Siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización».

Matt Walsh y el progresismo

Matt Walsh y el progresismo

«El progresismo es la religión del auto aborrecimiento. Le enseña a los blancos a odiar a su raza, a los niños a odiar a su sexo, a la mujer a odiar su femineidad, a los patriotas a odiar a su país y a Occidente a odiar su historias. Qué cosa más despreciable y tóxica es». 

Waldo Wolff y el robar

Waldo Wolff y el robar

«Robar es malo. Disfrazarlo de revolución es perverso. Creerlo es enfermizo. Y defenderlo es patético».

Mason Cooley y la lectura

Mason Cooley y la lectura

«Leer nos da un sitio al que ir cuando tenemos que quedarnos donde estamos».

Joaquín Robles López y los derechos humanos

Joaquín Robles López y los derechos humanos

«¿Habrá que recordar que los derechos humanos no han servido para dotar de respiradores a los ancianos que mueren solos y abandonados?».

Denis Diderot y la mentira

Denis Diderot y la mentira

«Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga».

Mark Twain y el engaño

Mark Twain y el engaño

“Es más fácil engañar a la gente que convencerla de que han sido engañados”.

Milan Kundera y el mundo real

Milan Kundera y el mundo real

«No debo abandonar el mundo real, aunque en él siempre pierda» (del libro «La broma»).

Ovidio y el dolor

Ovidio y el dolor

«Sé paciente y duro; algún día este dolor te será útil».

Carl Gustav Jung y los hechos desagradables

Carl Gustav Jung y los hechos desagradables

«Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma».

Stefan Zweig y las estafas

Stefan Zweig y las estafas

«Para una estafa de gran magnitud siempre son indispensables dos elementos: un gran estafador y un gran bobo» (del libro «María Antonieta»).

Napoleón Bonaparte y las opiniones

Napoleón Bonaparte y las opiniones

«No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que son demasiado cobardes para manifestarla».

Shirley Jackson responde a Mrs. White

Less is More

Reloj de filosofía de vida