Filosofía de vida

Albert Camus y la política

Albert Camus y la política

«Los hombres que tienen grandeza dentro de ellos no van a la política».

Amélie Nothomb y la mirada

Amélie Nothomb y la mirada

«La mirada es una elección. Quien mira decide centrarse en algo, por lo que, forzosamente, también decide excluir de su atención el resto de su campo de visión. Por eso la mirada, esencia de la vida, es, primero que nada, un rechazo».

Edgar Allan Poe y la libertad

Edgar Allan Poe y la libertad

«El único medio de conservar la libertad es estar siempre dispuesto a morir por ella».

Paul Bourget y las generaciones

Paul Bourget y las generaciones

«Profunda verdad social: no hay aumento de la fuerza de un país si no se suman los esfuerzos de las generaciones».

Louis Veuillot y la libertad

Louis Veuillot y la libertad

«Cuando yo soy el más débil, te pido la libertad porque tal es tu principio; pero cuando soy el más fuerte, te la quito, porque ése es el mío».

San Antonio de Padua y la práctica

San Antonio de Padua y la práctica

«El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree».

Desmond Tutu y los argumentos

Desmond Tutu y los argumentos

«Mi padre solía decir: no levantes la voz, mejora tu argumento».

Adrian Monk y el orgullo

Adrian Monk y el orgullo

«Natalie Teeger -¡Debes estar orgulloso de ti!

Adrian Monk -¿Orgulloso de mí? No, no, eso ya es demasiado».

Julius Evola y las verdades

Julius Evola y las verdades

«Dejemos al hombre moderno con sus “verdades» y preocupémosnos solamente de una cosa: de mantenernos de pie en medio de un mundo en ruinas».

Fulton J. Sheen y la libertad

Fulton J. Sheen y la libertad

«No estoy luchando por una libertad que signifique el derecho a hacer lo que me plazca, sino por una libertad que signifique el derecho a hacer lo que se deba. La obligación implica Ley; la Ley implica inteligencia; y la inteligencia implica a Dios».

George Orwell y lo que vemos

George Orwell y lo que vemos

«Lo que esta delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante».

Napoleón Bonaparte y esa maldita guerra

Napoleón Bonaparte y esa maldita guerra

“Esta maldita guerra de España fue la causa primera de todas las desgracias de Francia. Todas las circunstancias de mis desastres se relacionan con este nudo fatal: destruyó mi autoridad moral en Europa, complicó mis dificultades, abrió una escuela a los soldados ingleses… esta maldita guerra me ha perdido».

Mike Tyson y la redes sociales

Mike Tyson y la redes sociales

“Las redes sociales hicieron que todos se sintieran demasiado cómodos con faltarle el respeto a las personas y no recibir un puñetazo en la cara por ello”.

Paul H. Koch y la Liga de los hombres justos

Paul H. Koch y la Liga de los hombres justos

«El dato que no suelen recoger las enciclopedias, aunque los originales se guarden en las colecciones de documentos del British Museum, es que fue Nathan Rothschild quien firmó los cheques de la llamada Liga de los Hombres Justos, con los que Karl Marx fue gratificado por la elaboración de sus famosas obras».

Marcelino Menéndez Pidal y los pedagogos

Marcelino Menéndez Pidal y los pedagogos

«¡Pobres pedagogos que soñaron ser regeneradores del mundo! ¡Cuánto mejor les estaría perfeccionarse en la letra cursiva! ¡Qué semillero de Hermógenes han sido aquí las dichosas escuelas normales!».

Yibrán Jalil Yibrán y los déspotas

Yibrán Jalil Yibrán y los déspotas

«Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha sido antes destruido».

Santiago Fernández Negrete y el periodismo

Santiago Fernández Negrete y el periodismo

En 1860 se fundó en Madrid El Contemporáneo, en cuya redacción se encontraban Valera, Bécquer, Rodríguez Correa y otras excelentes plumas, que la tomaron contra el ministro de Gracia y Justicia, don Santiago Fernández Negrete, acusándolo, sin razón, de empinar el codo con exceso. Cansado de tanta calumnia, Negrete llamó a Rodríguez Correa, le demostró que sólo bebía agua y le solicitó una rectificación. El periodista le contestó: «Yo no rectifico. Rectifique Usted bebiendo vino».

Francisco Grande Covián y lo natural

Francisco Grande Covián y lo natural

«Nada más natural, ecológico y biológico que la bacteria del cólera, y nada más artificial, sintético y químico que el cloro. Pero gracias al agua clorada no morimos del cólera».

Henry Hazlitt y el marxismo

Henry Hazlitt y el marxismo

Todo el evangelio de Karl Marx se puede resumir en dos frases: Odia al individuo más exitoso que tú. Odia a cualquier persona que esté en mejor situación que la tuya.

Jamás, bajo ninguna circunstancia, admite que el éxito de alguien puede ser derivado de su esfuerzo propio, de su capacidad, de su preparación, de su superioridad en determinada actividad. Nunca acepte que el éxito de alguien puede venir de su contribución productiva a algún sector de la economía, contribución que fue apreciada por personas que voluntariamente adquirieron sus servicios. Jamás atribuya el éxito de alguien a sus virtudes, sino a su capacidad de explotar, engañar y espoliar.

Jamás, bajo ninguna circunstancia, admita que pudiste no haber llegado a ser aquello con lo que siempre soñaste debido a alguna debilidad o incapacidad tuya. Jamás admitas que el fracaso de alguien puede ser debido a los defectos de esa persona – pereza, incompetencia, imprudencia, incapacidad o ignorancia.

Por encima de todo, jamás creas en la honestidad, objetividad o imparcialidad de alguien que no esté de acuerdo. Cualquiera que discrepe de usted ciertamente es un alienado al servicio de la burguesía y del “capital”.

Este odio básico es el núcleo del marxismo. Es su fuerza motriz. Es lo que impulsa a sus seguidores. Si tú juegas fuera del materialismo dialéctico, del armazón hegeliano, de las jerarquías técnicas, del análisis ‘científico’ y todas las innumerables palabras presuntuosas, quedará el núcleo del marxismo: el odio y la envidia enferma del éxito, que son la razón de ser de toda esta ideología.

Antoine de Rivarol

«Cuando uno tiene razón veinticuatro horas antes que el común de los hombres, pasa por no tener sentido común durante veinticuatro horas».

«Nada sorprende cuando todo sorprende: es el estado de los niños».

«Quienes piden prodigios no sospechan que piden a la naturaleza la interrupción de sus prodigios».

«Pasamos la mitad de la vida memorizando sin comprender, y la otra mitad comprendiendo sin memorizar».

«Las ideas son capitales que sólo ganan intereses entre las manos del talento».

«La esperanza es un emprésito que se le hace a la felicidad».

«Es necesario tener el apetito del pobre para gozar la fortuna del rico».

«Lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor el hacernos felices y el impedir que los demás lo sean».

«La envidia que habla y que grita es siempre inhábil; se debe temer bastante en cambio la que calla».

«El gato no nos acaricia, se acaricia contra nosotros».

Antoine de Rivarol

William Arthur Ward

William Arthur Ward

“Un amigo verdadero conoce tus debilidades pero te hace notar tus fortalezas; siente tus miedos pero fortifica tu fe; reconoce tu falta de habilidad pero acentúa tus posibilidades”.

“La grandeza no se encuentra en las posesiones, en la posición social o en el prestigio. Se descubre en calidad, humildad, servicio, y carácter”.

“Si se siente gratitud y no se la expresa es como envolver un regalo y no darlo”.

“Cuatro pasos para lograr algo: plan útil, preparación adecuada, proceder positivamente y ser persistente».

“Es sabio dirigir tu cólera hacia los problemas, no hacia la gente; para centrar tus energías en las respuestas y no en las excusas».

“Cuando tratamos de descubrir lo mejor que hay en los demás, descubrimos lo mejor de nosotros mismos».

“Nada limita tanto el logro como el pensamiento pequeño; nada amplía tanto las posibilidades como una gran imaginación».

John Adams y los bancos

John Adams y los bancos

“Los bancos han provocado más daños a la religión, a la moralidad, a la tranquilidad, a la prosperidad e incluso a la riqueza de la nación que el bien que pueden haber hecho hasta ahora o que nunca harán».

Diego Duque de Estrada alabándose

Diego Duque de Estrada alabándose

«Hasta aquí [reino de Nápoles] puedo alabarme de haber llegado sin hurto de venta, madrugón de posada, huida de criado, salteo de camino, despojo de soldados, vuelco de barca, navajada de forzado, cautiverio de moros…» (1627).

Agustín de Foxá y el honor

Agustín de Foxá y el honor

Un día en Santiago de Chile, Agustín de Foxá dijo: «En España, entonces, la gente moría por honor», a lo que alguien le contestó: «Pues en Chile se muere por la democracia». Foxá, sin inmutarse, miró al exaltado y replicó: «Ya, pero eso es como morir por el sistema métrico decimal».

Ernst Jünger y el hogar

Ernst Jünger y el hogar

«Largos períodos de paz promueven ciertas ilusiones. Una de ellas es creer que la inviolabilidad del hogar se basa en la Constitución. En realidad, se basa en el padre de familia que se encuentra en su puerta, rodeado de sus hijos, hacha en mano».

«Las personas singulares están cediendo partes cada vez mayores de sus reservas de sustancia, de soberanía, de destino propio, bien porque asienten al plan, bien porque la responsabilidad se les ha vuelto demasiado pesada. No hay coerción sin asentimiento».

Jaime Balmes y las fuerzas latentes

Jaime Balmes y las fuerzas latentes

«Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que permanecen latentes hasta que la ocasión las despierta y aviva».

Robin Williams y la amabilidad

Robin Williams y la amabilidad

«Cada persona que conoces está peleando en una batalla de la que no sabes nada. Sé amable. Siempre».

Voltaire y los ridículos

Voltaire y los ridículos

«En mi vida sólo he dirigido una plegaria a Dios, una muy corta: «Oh, Señor, haz a mis enemigos ridículos». Y Dios me lo ha concedido».

Oswald Spengler y la civilización

Oswald Spengler y la civilización

«Siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización».

Matt Walsh y el progresismo

Matt Walsh y el progresismo

«El progresismo es la religión del auto aborrecimiento. Le enseña a los blancos a odiar a su raza, a los niños a odiar a su sexo, a la mujer a odiar su femineidad, a los patriotas a odiar a su país y a Occidente a odiar su historias. Qué cosa más despreciable y tóxica es». 

Waldo Wolff y el robar

Waldo Wolff y el robar

«Robar es malo. Disfrazarlo de revolución es perverso. Creerlo es enfermizo. Y defenderlo es patético».

Mason Cooley y la lectura

Mason Cooley y la lectura

«Leer nos da un sitio al que ir cuando tenemos que quedarnos donde estamos».

Joaquín Robles López y los derechos humanos

Joaquín Robles López y los derechos humanos

«¿Habrá que recordar que los derechos humanos no han servido para dotar de respiradores a los ancianos que mueren solos y abandonados?».

Denis Diderot y la mentira

Denis Diderot y la mentira

«Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga».

Mark Twain y el engaño

Mark Twain y el engaño

“Es más fácil engañar a la gente que convencerla de que han sido engañados”.

«Cuando yo tenía 14 años, mi padre era tan ignorante que no soportaba tenerlo cerca. Pero cuando llegué a los 21, me sorprendió lo mucho que él había aprendido en 7 años».

Milan Kundera y el mundo real

Milan Kundera y el mundo real

«No debo abandonar el mundo real, aunque en él siempre pierda» (del libro «La broma»).

Ovidio y el dolor

Ovidio y el dolor

«Sé paciente y duro; algún día este dolor te será útil».

Carl Gustav Jung y los hechos desagradables

Carl Gustav Jung y los hechos desagradables

«Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma».

«Lo que aceptas, te transforma; lo que niegas, te somete».

«Cuando un hombre sabe más que los demás se queda solo».

Stefan Zweig y las estafas

Stefan Zweig y las estafas

«Para una estafa de gran magnitud siempre son indispensables dos elementos: un gran estafador y un gran bobo» (del libro «María Antonieta»).

Napoleón Bonaparte y las opiniones

Napoleón Bonaparte y las opiniones

«No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que son demasiado cobardes para manifestarla».

Fray Luis de León y los rebaños

Fray Luis de León y los rebaños

«Los pastores serán brutales mientras las ovejas sean estúpidas».

Tony Soprano y la psicología

Tony Soprano y la psicología

– Creí que los psiquiatras no juzgaban.
– Muchos pacientes quieren excusar su situación actual con sucesos de la niñez. En eso se ha convertido la psiquiatría en América. Visite un centro comercial o una manifestación de orgullo racial para ver los resultados.

Bill Murray y los impuestos

Bill Murray y los impuestos

«El mejor modo de enseñarle a tus hijos qué son los impuestos es comiéndote el 30% de su helado».

Corneliu Zelea Codreanu y el sufrimiento

Corneliu Zelea Codreanu y el sufrimiento

«El que entra en esta lucha, debe saber desde el principio que habrá de sufrir. Aquél que sepa sufrir, vencerá».

«Enseña a hablar poco y desprecia la charlatanería y el espíritu retórico, ama la trinchera y odia los salones».

«Una persona nueva y una nación renovada solo pueden surgir a través de una gran revolución espiritual nacional, es decir, como resultado de la oposición a las tendencias actuales en la esfera espiritual».

Nicolás Gómez Dávila y los colapsos

Nicolás Gómez Dávila y los colapsos

«Sólo los colapsos espectaculares desentumecen los cerebros progresistas».

Maurice Maeterlinck y la esperanza

Maurice Maeterlinck y la esperanza

«La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo».

Franklin D. Roosevelt y la política

Franklin D. Roosevelt y la política

«Tratándose de política, nada es casual. Estemos seguros de que todo lo que pasa en política está muy bien programado». Franklin D. Roosevelt (representante de la Gran Logia de Georgia y primer Gran Maestro Honorario de la Orden Internacional De Molay).

Lord Byron y la vida

Lord Byron y la vida

«El gran arte de la vida es la sensación, sentir que existimos, incluso en el dolor».

Joseph Sobran y los políticos

Joseph Sobran y los políticos

«La diferencia entre un político y un carterista es que el carterista no se indigna cuando le dices que mantenga sus manos sobre sí mismo».

Shirley Jackson responde a Mrs. White

Less is More

Reloj de filosofía de vida