«En toda mi vida nunca he amado a ningún pueblo ni a ninguna colectividad: ni al pueblo alemán, ni al francés, ni al americano, ni a la clase obrera ni a nada semejante. Yo solo ‘amo’ a mis amigos y la única clase de amor que conozco y en la que creo es en el amor a las personas…”.

«El mal no es nunca ‘radical’, sólo es extremo, y carece de toda profundidad y de cualquier dimensión demoníaca. Puede crecer desmesuradamente y reducir todo el mundo a escombros precisamente porque se extiende como un hongo por la superficie».

«El perdón es la llave a la acción y la libertad».

«El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución».

Hanna Arendt