Agradecimiento en la noche de amor

 

Hoguera sosegada de mis sueños
y dulzura callada de tu amor;
habrá estrellas ebrias de pasión,
morirán en luz los terribles miedos.

La noche será alto triunfo eterno,
cesarán la locura y el dolor,
resplandecerá la santa visión
del día con gozoso encantamiento.

Es la calma de la noble alegría
del reflejo brillante de tu risa
en toda la extensión de nuestra unión.

Es la incomunicable sensación
que vive en la constante elevación
donde soñará siempre nuestra dicha.

Paisaje de las Tablas de Daimiel

 

Silencio del agua y calma del cielo,
verde suave de los juncos tranquilos,
aves en misterioso vuelo sereno.
Sosiego de horizontes abiertos,
donde claro azul de montes cercanos
da sensual sensación al campo inmenso.
Lejanas encinas, cortijos, viñedos
en los que reverbera ebria la luz,
que hace del día clamor supremo.

Negación del amor

 

Un horrible latido del placer
expande la carne en anochecer
con estrellas ebrias de oscuridad
y refulgente luna de maldad.
Siniestro gozo de ajada inocencia
inunda la piel de maldita inmanencia
en el furor de mi alma tardío
y su esfuerzo de júbilo baldío.
Todo el fracaso del amor sublime
se cerciora en negación que reprime
el impulso del pasado perdido
y el espíritu en la miseria hundido.
Triunfa con asco el sinsentido oscuro
de la procreación del dolor futuro
y se pierde en libidinal orgía
entusiasmo que el Cielo prometía.
Es del amor eterna inconsistencia
que de inútil placer tiene querencia
y la absurda materia multiplica
en vida que estúpida se complica.

Redención profana

 

Noche de la piedad sin oración
en la que de la siniestra maldad
nació la inesperada salvación
y surgió de amor eterna verdad.

Paz y placer de cuerpos en unión
destruyeron pecado y soledad
y no fue la carne desolación,
sino triunfo de entregada bondad.

No es el deseo el misterio del mal,
sino ansia de belleza superior,
del alma el entusiasmo cenital.

Es en la consumación del amor
donde se goza impulso celestial
que redime del terrenal dolor.

Atardecer pacífico

 

Las oscuras encinas se entristecen
en el campo siniestro del ocaso,
cuando la soledad es grave paso
hacia temores que en la noche crecen.

Las luces del amor aún no aparecen
en metálico cielo serio y raso
sobre horizontes que un lúgubre acaso
a incierto caminar siempre le ofrecen.

Leves lejanos montes azulados
son la muerte de la quieta llanura
donde reposan dioses olvidados.

La desesperación siempre perdura
en campos solitarios alejados
y todo es señal de la noche impura.

Amor impuro

 

La turbia soledad del rechazado
es la derrota del sagrado impulso
anegado en entusiasmo confuso
y en dolor de los sentidos saciados.

Es el fiero sentimiento profanado
por los mortales placeres intrusos
que acaban con el deseo robusto
de profundos momentos afirmados.

Cesa la clara exaltación triunfante,
surge una inútil dulce inconsciencia
y termina la belleza despierta.

El amor es fracaso agonizante
de la renuncia y la total entrega
y se impone la maldición terrena.

Desamor

 

La indiferencia de tu piel confusa,
el latido sostenido por el orgullo,
el rostro lejano de tu desdén,
el rechazo de tu corazón ignorante,
todo conspira como el fuego
encendido en el odio
contra la unión de nuestros cuerpos
en la armonía de nuestras vidas.
Es el desamor de los condenados
a la triste huida por el pensamiento
de las certezas imposibles
y del desasosiego de la nada.
Toda la verdad del amor
se hunde en el infinito misterio
de la soledad del sentimiento
y siento la amargura del maldito.

Sí a la vida

 

En el misterio de la materia imperfecta y sin sentido.
En el ver lo terrible de las horas sufrientes.
En el amor perdido en lo transitorio desperdiciado.
En la pregunta vibrante sin esperanza de respuesta.
En el clamor doloroso de los deseos torturados.
En la confusión oscura del impulso incomprendido.
Yo digo Sí a la Vida.
Necesario Sí del Ser en Vida plena y exaltada.

Contra las formas

 

Quiero solo el alma de palabras transparentes,
solo libertad de exaltaciones tangibles,
clamor del vivir en entusiasmo incomprensible,
pura presencia en la inmediatez evidente,
el interior constante del alma profunda,
impulso sentido sin los contextos confusos,
sin los rastros de los significantes absurdos
y sin las formas de las exactas estructuras.

Si no hay en el adentro final verdad,
ni la sustancia inmóvil reposa en firme afuera,
solo errar de la nerviosa inteligencia incierta,
la nada existe oculta en sinsentido real,
todo lenguaje es pérdida del sagrado Verbo,
no alienta el espíritu en marcas y sonidos,
siempre está lo Absoluto en caos perdido
y todo es muerte en eterno juego siniestro.

Negación de la libertad

 

Necesidad del Centro asegurado
que se objetiva en el Todo del mundo,
nada es sin causa siempre en lo profundo
del vivo Ser eterno y ordenado.

No hay un puro obrar inmotivado
sin necesario amor siempre fecundo
de un eterno actuar grave y rotundo
de la Sustancia y el Único infundado.

Nada es posible sin causalidad
de la infinita única Verdad
que determina el férreo trayecto

de la ilusoria subjetividad,
que se imagina libre voluntad
en su constante hábito incorrecto.

Afirmación tras las tinieblas

 

Esta noche entristecida
parece muerte serena
de las ansias y el olvido,
y la vida se refleja
en estrellas inquietadas
por lo oscuro de la Tierra.
La calma ausente del alma
es la triste luz siniestra
de la Luna siempre fija
en alta maldita esfera.
El silencio de los campos
es la inconsciente existencia
de los hombres derrotados
por la Nada que ya esperan.
Ella es siempre la intangible,
la eterna invencible dueña
de trabajos y de esfuerzos.
El espíritu no llega
con el consuelo y el fuego
al alma anhelante y quieta
en su desesperación
de fatalidad certera.
El camino es el dolor
penetrando en las tinieblas,
pero ya de nuevo afirmas
la mañana que es certeza
de esperanza bendecida.
Ya totalmente cesa
vida débil resentida
de frustraciones repleta
y viene ya la inocencia
de fuerte vida resuelta.

A mí mismo

 

Crees que tu impulsiva voluntad
puede sabia alcanzar lo filosófico,
pero nunca al infeliz neurótico
se entregaron el Bien y la Verdad.

No logras con tu torpe meditar
que tu culto errar no resulte cómico
o no acabe fatal en lo psicótico
y se calle ya tu poetizar.

Deja ya la Palabra y el Sentido
y disfruta del caos de tu vida
en resuelto fracaso divertido.

No remuevas más la antigua herida
del amor que no te fue bendecido
y abandona la lucha resentida.

Juan Gregorio Álvarez Calderón, Ciudad Real, 1968

El poema

 

Imagen extraña perseguida,
sentido misterioso de lo oscuro,
casual fluir de palabras invocadas,
sintiendo el alma inexpresable
en lucha con el dios de la Forma.
Ni la ansiada claridad de lo lejano,
ni el exaltado interior de las certezas
pueden tener su forma precisa
en la firme Palabra calmada,
ni el misterio vivido en la pasión.
Solo la evidencia del inefable sufrir
en el místico silencio de lo imposible
pueden contener el impulso gozoso
de Verdad y Bien solo anhelados
en la entraña segura del deseo.
Como pensamiento puro sin su objeto
la vida siente sin expresión
y es inútil el esfuerzo de la belleza
para el triunfo en el mundo
que conoce el secreto de lo exacto.

Soñar

 

La noche revela el falso
gozo ansioso de verdad,
queda inerme en olvido
la firme calma ideal.

Placer confuso de muerte
es anhelo del soñar,
que anega en un triste caos
la débil realidad.

No hay fuego ferviente
de deseo espiritual
para el ascenso del alma
a intelectual claridad.

Solo la imagen extraña
del velado desear
sin la lógica serena
de certera voluntad.

Fracasa toda razón
en absurdo elemental
y deja de ser evidente
el Supremo Bien solar.

Pecado contra el espíritu

 

La conciencia herida por el placer
del intenso deseo de la materia
ahonda el peso animal de la existencia
y aleja el valor de los anhelos serios.
El gozo febril de lo mortal
exalta la noche de vida tenue,
produce constante la sed terrible
de los cuerpos ansiosos de ilusión.
Es la hundida esencia del vivir
que se rebela contra la altura serena
y busca la agitación confusa de lo oscuro
en círculos de sinsentido fiero.
Amor a la existencia frágil,
renuncia de la calma elevada,
odio a la razón de los secretos
de un existir en armonía suprema.
El espíritu aborrecido huye
tentado por el sopor de la mentira,
la carne triunfa en su vacío
y surge la plenitud del gozo incierto.

Sensaciones de la infancia

 

Abismo sentido sin lugar
en noche de recuerdos amados,
en luz de sensaciones perdidas.
Gozo del ayer olvidado
en la profunda lejanía
de la experiencia cerrada.
Sin dolor de razón laboriosa,
el gusto y el aroma sencillos
de hondos mundos descubiertos.
Impresiones de vida agitada
por la gravedad del alma
fija en la presencia de las cosas.
Lo familiar del simple vivir
de las jornadas tranquilas
de la mirada sin lógica opresiva.
Fue la claridad y el sentir
de lo intenso de la tierra
sin vuelo de inteligencia errante.
La infancia perdura y viene
en el recuerdo difícil invocado
para el consuelo mantenido intacto.

Paseo dominguero

 

El soleado domingo expande la alegría
de pueblerinos filisteos con la familia
que pasean elegantes su feliz desidia
mientras yo trato de despreciar su tontería.

Sus mujeres miro con romántica ironía,
pero también me enturbia la desgraciada envidia
que provoca la rebelde constante lascivia
y no puedo gozar serena melancolía.

Paseo yo también con mi extraña soledad,
la algarabía de sus niños me hace gracia,
trato de sentir yo también vital ignorancia.

Pasaron ya las juveniles esperanzas
de convertirme solo en burgués intelectual
y yo les inquieto como siniestro anormal.

Muerte de la subjetividad

 

Sufre Verdad el Único elegido
en interior hermético abismado
sin sonido real reconciliado,
fugaz valor para el mundo perdido.

Extensión infinita y eterna forma
no contendrán jamás lo inexpresado,
habrá solo sinsentido incuestionado
del Afuera que todo lo conforma.

El No-Ser de lo esencial subjetivo
destruirá el solo centro asegurado
que quedará para siempre anonadado
en absurdo total Ser objetivo.

En una muerta real armonía
sin incierta sombra de lo pensado
podrá contemplar Dios tranquilizado
la plenitud de la monotonía.

La palabra

 

Palabra, tranquilidad de las almas,
claridad del interior redimido,
riguroso efecto de sonidos,
gozo de la exacta idea lograda.

Con materia y expresión conjuntadas
alcanzas un permanente sentido
y vences al tenebroso grito
del misterio sin la Forma ordenada.

Concedes sensación definitiva,
haces al duro concepto dichoso,
cimentas la plenitud transida.

Ya no hay divagar doloroso,
por el exterior de razón maldita,
ni espíritu por el silencio roto.

Oración

 

Habitamos la baja tierra oscura,
no alcanzamos liberadora altura,
nos domina una errática locura
y maldición del deseo perdura.

Pero tú, sagrada vida inocente,
materia de redentor amor consciente,
mujer de la salvación persistente,
deshaz la vieja alma impenitente.

Numen de los corazones heridos,
milagro de dolores bendecidos,
prodigio de entusiasmos ascendidos,
gozo de misterios incomprendidos.

Pensamiento más allá de la poesía

 

No quiero ser poetastro de formas ingeniosas,
quiero el concepto y la fuerza de firmes ideas,
no quiero elegancia de selectas almas bellas,
quiero sufrimiento de lógica pesarosa.

La Forma conseguida es solo psicología,
solo naturaleza de eterna necesidad,
límite que el ánimo no podrá superar,
no la amada Verdad en el interior sentida.

No quiero ese caos de oscuridad inconsciente
que busca en un retorcido vanidoso absurdo
la secreta belleza de un decir convulso,
no deseo dominar la emoción rebelde.

Quiero luchar salvaje con la eminente Forma
hasta llegar al Contenido de esplendor desnudo
y que quede solo el trascendente pensar puro,
aunque deje la torpe alma sufriente y rota.

Callejeando por un barrio tradicionalmente de clase baja de mi pueblo (el alto)

 

Bebamos aquí un vino oscuro
que nos traiga lo hondo del pasado
y la remota raíz del entusiasmo
como noche sin razón o discurso.

Penetremos locos en lo olvidado,
volvamos ebrios a ese ayer puro
de estirpe de hombres del vivir duro
en días de existir desordenado.

Desde lo pequeñoburgués rural
huyamos todavía a lo profundo
de atrasada recia modernidad.

Entonces riñas y lucha social
eran épica de popular mundo,
su eco alcanzó mi mocedad.

El paseante solitario en la llanura

 

Solitaria cada encina
en el campo elemental,
los horizontes abiertos
dan brillante inmensidad.
Verde fulgor de viñedos
pone luminosidad
en la lejana amplitud
de calmada soledad.
El esplendor generoso
de la azul intensidad
es inmóvil plenitud
de sosegada ebriedad.
Los blancos caminos son
la presente libertad
del solitario exaltado
en largo aquietado errar.

Alcoholismo

 

Oscuro alcohol que has bebido muerto
difunde la neurosis de los objetos,
desesperado enardeces la noche,
buscas la lógica de los colores,
categorizas baile de los cuerpos
y vas a la aurora de los insectos.

Juan Gregorio Álvarez Calderón, Ciudad Real, 1968