La democracia siempre acaba colapsando por Alexander Fraser Tytler

“Las personas se lisonjean creyendo que tienen el poder soberano. Estas son, de hecho, palabras sin sentido. Es cierto que la gente elige a sus gobernantes, pero ¿cómo se originan estas elecciones? En todos los casos de elección por la mayoría de un pueblo, mediante la influencia de los mismos gobernantes, y por los medios más opuestos a una elección libre y desinteresada, a través del soborno y la más vil corrupción. Pero una vez elegidos los gobernantes, ¿dónde está la alardeada libertad de la gente? Deben someterse a su gobierno y control, con el mismo abandono de su libertad natural, de la libertad de su voluntad y del dominio sobre sus acciones, como si estuvieran bajo el gobierno de un monarca”.

“Nada mejor que una teoría utópica, una espléndida quimera, descriptiva de un estado de la sociedad que nunca existió y nunca pudo existir; una república, no de hombres, sino de ángeles, porque, mientras que el hombre está siendo instigado por el amor al poder —una pasión visible en un niño y corriente para nosotros incluso con animales inferiores—, perseguirá la superioridad personal antes que cualquier asunto de interés general, o en el mejor de los casos, se afanará en la promoción del bien de todos, como medio para su distinción y elevación personal: fomentará el interés del estado desde la pasión egoísta pero útil por hacerse importante dentro de la institución que se esfuerza por engrandecer. Tal es la verdadera imagen del hombre como agente político”.

“Una democracia no puede existir como forma permanente de gobierno. Solo puede existir hasta que los votantes descubren que con su voto pueden concederse a ellos mismos generosas asignaciones del tesoro público. A partir de ese momento, la mayoría siempre vota por los candidatos que les prometen los mayores beneficios, con el resultado que una democracia siempre acaba colapsando por la política fiscal relajada, y siempre sigue una dictadura… La edad media de las civilizaciones mundiales más grandes desde el comienzo de la historia, ha sido de unos 200 años. Durante esos años, estas naciones siempre progresaron siguiendo esta secuencia: de la esclavitud al coraje; del coraje a la libertad; de la libertad a la abundancia; de la abundancia al egoismo; del egoismo a la complacencia; de la complacencia a la apatía; de la apatía a la dependencia; de la dependencia de nuevo a la tiranía”.