Sí, la incomodidad favorece el progreso y el progreso favorece la incomodidad. El Estado del Bienestar es la antítesis de esta premisa ya que promulga la comodidad como estado natural del ser humano, destruye la esencia de este proceso haciéndonos creer ser merecedores de la comodidad, incluso, sobre todo, de de la comodidad heredada, recibida. Nos hace banales. La comodidad es el premio a nuestra continua superación de la incomodidad… la que nunca finaliza…