Una experiencia son las conclusiones clarificadoras que se obtienen mediante un proceso de análisis que debe incluir intencionalidad, apertura y compromiso, abarcando ésta para serlo más allá del ámbito al que se circunscribe el motivo que la provoca. Así, cualquier hecho, sin importar su importancia social o emocional, se puede convertir en acontecimiento y cualquier acontecimiento en experiencia. Por eso la edad no es representativa de experiencia alguna. Los Homo Pavidus confunden los términos y describen la experiencia por el valor social del hecho en sí, por la trascendencia implícita del mismo, no por el valor individual que somos capaces de otorgarle al hecho en sí, por la trascendencia que el Homo Liber es capaz de otorgarle a cualquier hecho, por mundana y frívola que pueda ser su apariencia.

Esta es la verdadera alquimia, la de convertir el plomo del mundo en oro de trascendencia.