“En todas partes las ideas siniestras de la divinidad, lejos de consolar a los hombres de las desgracias que conlleva la existencia, han introducido la desazón en los corazones y hecho nacer locuras destructivas para ellos”. Paul Heinrich Dietrich.

Unos portadores y emisarios de las ideas siniestras y otros receptores de esas ideas, corazones desprevenidos que asumen esas ideas hasta que la desazón les consume.