De las 53 películas que realizó, aparece en 38 (una cifra no del todo segura) y lo cierto es que esta costumbre no fue algo premeditado. Fue la falta de presupuesto de sus primeras películas lo que le llevo a aparecer como (barato) extra. Una pragmática obligación que luego se convirtió en divertida costumbre y, tal y como le comentó al añorado Truffaut en sus entrevistas luego convertidas en el imprescindible libro «El cine según Hitchcock», hasta en un pequeño quebradero de cabeza cuando, ya al final de su carrera, su merecida fama y su simpática costumbre hicieron que el público esperase con tal interés su aparición que el realizador decidió añadirla en los primeros compases de la película para asi evitar distraer al espectador sobre la trama.