¿En qué difieren tus puntos de vista, social y políticamente?

Helen Pluckrose: ¡Hola! Me alegro de chatear contigo. No sé hasta qué punto mis puntos de vista difieren de los valores generales de The Good Men Project, pero de vez en cuando he tomado textos que parecen compartir debates que me preocupan del feminismo interseccional.

Por ejemplo, echando un vistazo a los artículos de actualidad en este momento veo “Explicando el privilegio blanco a una persona considerada blanca” y “Confesiones de un varón blanco privilegiado y exconservador”.

Soy escéptica con estos enfoques de justicia social que se centran en los privilegios sistémicos de los grupos dominantes en lugar hacerlo con los prejuicios y discriminaciones que afectan a las minorías. Esto se considera a menudo como una especie de “pecado original” basado en la identidad y se utiliza para perpetuar el problema de raíz del prejuicio y la discriminación: juzgar personas por su sexo, raza o sexualidad en lugar de por sus valores y comportamiento.

Se desplaza la atención a los grupos menos afectados por los prejuicios y se hace referencia a su mayor acceso a derechos y oportunidades como un privilegio injusto en lugar de centrarse en los grupos que están en desventaja y en relaciona esto con una negación de la igualdad básica que necesita ser establecida. Como liberal universalista y humanista, veo más digno centrar la atención y la compasión hacia los que están en desventaja que en la vergüenza y la censura en los que no lo están.

También encuentro que los sistemas de enfoque de privilegios son reduccionistas y requieren muchas generalizaciones y obligan a las personas a clasificarse. Aunque el concepto de interseccionalidad pretende superar dicho reduccionismo y mostrar que la opresión puede ser compleja y multifacética, en la práctica a menudo no lo hace porque se descuida la clase social a menos que vaya acompañada de otra forma de identidad marginada y asume que los hombres son privilegiados sistemáticamente sobre las mujeres de una manera que solo puede ser respaldada viendo a la sociedad a través de una lente ideológica y aplicando mucho el sesgo de confirmación.

Apoyo los esfuerzos para abordar áreas en las que los hombres están en desventaja: el derecho a la integridad genital, normas de custodia desiguales, sentencias desiguales, negligencia en la ayuda a hombres víctimas de violencia y el fracaso al abordar la brecha de género en educación, los sin techo y el suicidio. El activismo por los derechos de los hombres también puede ser altamente tendencioso e ideológico.

Favorezco un enfoque para pensar la ética en el ámbito del género, que sea fuertemente humanista y liberal, y que valora a hombres y mujeres como seres humanos, como iguales y que se enfrentan diferentes desafíos debido a las diferencias biológicas y culturales entre hombres y mujeres.

Jacobsen: ¿Qué mensajes importantes tienes para aquellos de The Good Men Project que no necesariamente cuestionan sus propios puntos de vista políticos y sociales, por alguien que mira desde fuera con algo de objetividad? Me fascina saberlo porque no sé si estoy en el “ajo” por así decirlo.

Pluckrose: No me gustaría generalizar ya que tienes muchos autores y seguramente tienen una variedad de puntos de vista. Reconozco que The Good Men Project no es ni activismo por los derechos de los hombres ni feminismo, sino una exploración por parte de los hombres de la experiencia de ser un hombre y tratar de ser uno bueno en la sociedad del siglo XXI. Creo que el debate libre sobre cómo ser un buen hombre es una gran idea, del mismo modo que lo sería el debate sobre cómo ser una mujer sería porque, aunque lo más importante ser una buena persona, hombres y mujeres no son lo mismo física, cognitiva o psicológicamente y no se enfrentan a los mismos desafíos en la sociedad.

Simplemente espero que el espíritu general sea positivo sobre el valor inherente de los hombres, sus contribuciones a la sociedad y la naturaleza de la masculinidad.

Puede que esté sesgada por mi estrecha relación con el feminismo, pero la experiencia que tengo con los progresistas abordando el tema de la masculinidad o de la hombría en un sentido ético es que muchos la ven como un problema que debe ser reparado o restringido o desintoxicado.

También tienden a verla de tal manera que se centran en las relaciones de los hombres con las mujeres en lugar de hacerlo en sus propias necesidades y experiencias masculinas debido a la sensación de que ya han estado centrados en eso durante demasiado tiempo y no estoy segura de que esto sea cierto. Por supuesto, este no tiene porque ser el caso en absoluto.

Las exploraciones sobre lo que es ser un hombre bueno se pueden hacer con audacia, de una manera positiva y práctica que no se convierta en la patologización de la masculinidad. No es necesario ignorar las cualidades positivas más típicas de la psicología masculina ni valorarlas por encima de las más típicas de la femenina.

También entre los artículos actualmente en tendencia de The Good Men Projectestán “¿Por qué el estrés provoca más depresión en los hombres que en las mujeres?” y “Nadie puede decirles a mis hijos lo que significa ser un hombre”, que me parecieron centrados en los hombres y positivos.

Jacobsen: ¿Cuáles son tus temas favoritos para escribir? ¿Puedes vincular algunos ejemplos?

Pluckrose: Académicamente, escribo sobre todo acerca de la escritura religiosa tardía medieval y principios de la modernidad por y para las mujeres. Me interesa la forma en que las mujeres negociaron la autoridad y la autonomía para sí mismas al usar la religión dentro de las sociedades patriarcales que les negaron a ambas.

Mis escritos populares sobre temas contemporáneos han incluido defensa del secularismo y el escepticismo, críticas al postmodernismo y al feminismo interseccional, disecciones de fallos comunes del pensamiento crítico y análisis sobre cómo solucionar los problemas dentro de la izquierda política y así fortalecerla. El hilo conductor que los une es mi interés por la ideología y las formas en que piensa y ha pensado la gente, particularmente en temas de religión y de género.

Jacobsen: Los dos contribuimos a Conatus News. ¿Cuál parece ser tu mensaje central para ti? ¿Por qué empezaste a escribir para ellos? ¿Cómo los encontraste?

Pluckrose: Me gusta Conatus News por su posicionamiento dentro de la esfera política. Con su definición central de “progresista” y su compromiso con el secularismo y los derechos humanos y su oposición a la política posmoderna regresiva e identitaria, está abierta a contribuciones de todos, desde centristas liberales, izquierdistas liberales, izquierdistas libertarios, izquierdistas radicales, socialistas, feministas radicales y centroderechistas con objetivos liberales. Esto le da coherencia y diversidad dentro de un ethos izquierdista y progresista bastante diferente a la izquierda posmoderna culturalmente relativista. Como partidaria liberal de centro izquierda y de la igualdad de género no feminista que favorece una economía mixta, tengo fuertes diferencias con los escritores radicales, tanto feministas como económicos, pero toleramos bien estas diferencias y seguimos encontrando una causa común donde podemos.

Fuera de Conatus News, mis lectores son a menudo centristas y gran parte de lo que escribo se centra en los problemas de la izquierda que quiero solucionar, por lo que es valioso tener una plataforma que atraiga principalmente a los izquierdistas. Encontré Conatus cuando Terry Murray, la escritora feminista, se puso en contacto conmigo para invitarme a la conferencia ‘Defender el progresismo’, por lo cual estoy muy agradecida.

Jacobsen: ¿Algún sentimiento o pensamiento en conclusión basado en la conversación de hoy?

Pluckrose: No, no lo creo. Sin embargo, prestaré más atención a la producción de The Good Men Project.

Jacobsen: Gracias por tu tiempo, Helen.

Pluckrose: Gracias, Scott.