Perdiendo el Norte dirigida por Nacho García Velilla, 2015

Perdiendo el Norte, dirigida por Nacho García Velilla, excelente director que vendría a ser lo que antaño denominábamos “un buen artesano”, esos que son etiquetados como comerciales y que con el tiempo es rescatada su sobria solvencia, contiene la estilizada sal gorda de Billy Wylder y un fresco humor castizo, sin alharacas ni mutantes desvaríos posmodernos, tan pertinaces en el cine, tan exitoso como vacuo, almodovariano.

Una comedia (brillante puesta al día de la no menos brillante Vente a Alemania, Pepe), donde se contrasta que Alemania (¡vivan los protestantes!) es un capitalismo más duro, más cruel, que el español.

Un porreta con barretina (guiño tramontanés y daliniano), turcos enseñando alemán a españoles, una clase media que quiere ser lo que no es y acaba siendo lo que es, un veterano de la emigración dispuesto a morir (olvidar) con las botas puestas, un turco estéril, en fin, un lugar esa hostil Alemania donde “La generación perdida…, generación que iba a vivir mejor que sus padres y a acabado peor que sus abuelos” acaba asumiendo, igual que sus abuelos que “…emigrar y engañar a la familia viene a ser lo mismo”.

Excelentes actores y excelentes interpretaciones, donde destacan Julián López, Miki Esparbé y José Sacristán.

Julián López en Perdiendo el Norte dirigida por Nacho García Velilla, 2015

Julián López, el Jack Lemmon español.

Miki Esparbé en Perdiendo el Norte dirigida por Nacho García Velilla, 2015

Miki Esparbé, el fumeta que ve el mundo al revés de lo que es.

José Sacristan en Perdiendo el Norte dirigida por Nacho García Velilla, 20155

José Sacristán, impecable en su personaje del español irreductible lúcidamente anclado en la trituradora alemana.