Poemas

Ha llovido y los charcos del camino

Ha llovido y los charcos del camino
reflejan como lágrimas negras
la huidiza parsimonia de la impronta del celaje de los días
su devenir minúsculo en un lugar que es sombra de sombras
y hay una vigilia de mundos escindidos en ese momentáneo
espejo de agua estancada, una piedad,
una gravedad, una ternura,
y en ese preciso momento que es ahora y que ya no es
todo contiene su propio desconcierto…
lo resumo como puedo
en este hombre solitario escribiente de poemas
desde el territorio de las necesidades
¿escribiendo una esperanza?
¿una bisectriz en el gobierno de los raíles?

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

Ha llovido y los charcos del camino de El libro de las tentativas

No sé como arrepentirme

No sé como arrepentirme, tampoco como amar:
en todos los estribillos siempre hay
una cláusula que no comparto.
Nos movemos en demasiadas direcciones, viejos y altaneros,
sin más rumbo que la rutina y el desconcierto
y no me he ido nunca pero vuelvo siempre de muy lejos
caminando por la orilla de la playa con los zapatos en la mano
soñando con lo sagrado
rumiando si cuando digerimos la comida somos nosotros
y si era libre Cristo de elegir otro destino

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

No sé como arrepentirme de El libro de las tentativas

Oh, poderosos prolegómenos

Oh, poderosos prolegómenos
de la austeridad del seguir vivos:
saldremos un día de nosotros mismos
de la paz protocolaria y del sexo perdido
dispuestos de nuevo a ser
y el rugido de los atributos de la noche
anunciará que nos preparamos para algo
que alguna otra vez ya pasó
sin darnos seguramente cuenta.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

Oh, poderosos prolegómenos de El libro de las tentativas

Cuando la veo se dirige

Cuando la veo se dirige
a la parada del autobús. Siempre.

Es rubia, es joven y bonita
y puede que dulce.
Es demasiado poco
para decir nada.

Atrapada en una fórmula de varias incógnitas
sonríe para sí misma.
Atesora un brillante falso en el anillo
de su mano derecha y una turbia mirada desconcertante.

Nos separan
tiempos ajenos
direcciones diferentes
y también esta fugaz intersección de cada mañana.
Nos separan infinitos
escombros y bisuterías.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

Cuando la veo se dirige de El libro de las tentativas

A los que padecemos de los nervios

A los que padecemos de los nervios
el verano nos asfixia
estaba en el billar y pensaba en mi niña
y esto no se puede quitar de la cabeza
¿sabías que hoy hace trece meses?
¡tanto que yo la quería!
sin embargo estoy seco, no lloro
salvo que coja un retrato de ella…
me han dicho que no fuerce la pena
que poco a poco se apaciguará el dolor
cumplo 57 el día de San Juan
pero no quiero celebrar nada
a Él le hubiera dado un gran puñetazo
sí, a Jesucristo le iré perdonando poco a poco.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

A los que padecemos de los nervios de El libro de las tentativas

La Julia y la Laia

La Julia y la Laia
son amigas
viven lejos de aquí y viajan juntas
en el autocar escolar.
Ahora permanecen atentas por lo de las alergias primaverales.
Se cuentan todo lo importante.
También les fascinan las nubes
y las veo solícitas fruncir los labios
o mover las manos sobre sus cabezas cuando hace viento.
Laia envidia un poco a Julia
porque con once años ya tiene la menstruación
y respiran entrecortadamente
cuando notan entre ellas la sombra de la mujer que serán.
Se sienten solemnes y poderosas. Es un secreto
que sólo se adivina en algunas miradas.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

La Julia y la Laia de El libro de las tentativas

sus besos son

sus besos son
prisioneros
de la obviedad

un deseo turbio y soñado
descompuesto
en dispersas secuelas llenas de rutina

sus ensoñaciones son
los arietes de una inquietud
que se precipita
y dispone de ella

cuando la encuentro
yace imbuida por el fervor
-hasta la insensatez-
de una vida razonable

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

sus besos son de El libro de las tentativas

era tan bondadoso

era tan bondadoso
oh sí
era tanta su predisposición
que más que un alma
debía tener dos almas
¡qué digo dos almas!
tres, siete, veinticinco almas…
era una profesional
de la bondad
y un usurero
de almas

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

era tan bondadoso de El libro de las tentativas

cuando nos sentamos en las rocas

cuando nos sentamos en las rocas
frente al mar de los inviernos
dejándonos morir
en la suave somnolencia, mórbida melancolía, del abandono

como animales desenfocados
la suerte acaba y la vida, inconsciente, sigue adelante
siendo así la falta de amor motivo de pasiones desenfrenadas

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

cuando nos sentamos en las rocas de El libro de las tentativas

La decisión tomada es enterrarla

La decisión tomada es enterrarla hasta el cuello
para lapidarla hasta la muerte y que sea su marido
quien arroje la primera piedra a la vista de todos sus hijos.
Esa fue la decisión tomada por el gran consejo de sabios.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

La decisión tomada es enterrarla de El libro de las tentativas

Cuando Noé se dijo

I
Cuando Noé se dijo “voy a echar el ancla”
la mayoría de sus convidados habían muerto
devorados entre sí o colmados de inanición
o sacados de contexto:
parejas desparejadas, animales neuróticos y violentos…
el hedor de la descomposición hacinándose
en el perplejo mundo de los elegidos:
un mosaico divino sellado por sedimentos
de hambruna y devastación:
la locura del mandamiento hecha verbo, graznido, bufido…

II
Y la paloma volvió porque, acostumbrada a su dieta de trigo
hebreo, le compensaba el comer de la mano.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

Cuando Noé se dijo de El libro de las tentativas

Estoy de negligencias previas

Estoy de negligencias previas
y expongo con claridad hechos consumados
¡con qué vulgaridad me pregunta por la verdad
toda la verdad y nada más que todo eso!
eh si yo tuviera la verdad no pediría justicia
ni tan sólo la necesitaría
digo de buenos modos pero de mala gana.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

Estoy de negligencias previas de El libro de las tentativas

Cerca de la orilla donde vive el río

Cerca de la orilla donde vive el río la última apoteosis
busco un sentido en el viento que anochece
una fisura en la noche que me permita saber
lo que entiendo y lo que no. Diferenciarlo.

En medio del río viro el barco en redondo
y ruge la combustión a gas-oil del viejo motor alemán.
Viro el barco en redondo una y otra vez una y otra vez
llenando de ciegos gemidos el cielo.
Estoy loco y él asiente y discrepa, asiente y discrepa.

La noche enciende sus hogueras negras, sus
llamaradas de calor invisible, su ley oscura.

Y ahora que todo es impalpable todo se presiente
ya no hay orillas ni necesidad de orillas
ni riscos, ni agua tal como la entendemos, ni sentido
alguno que dar a nada.

El barco a la deriva
y el timón precisa una orden y yo aun no sé
si sé darla, si puedo darla, si quiero darla.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

Cerca de la orilla donde vive el río de El libro de las tentativas

Las mariposas anticipan la primavera

Las mariposas anticipan la primavera y las amapolas el verano
más hoy es invierno en los aguazales
y resuena el eco de la lluvia en la plaza del Obradoiro
mientras, al fondo, en off, el mugido
de un tren fantasma rasga,
cual inesperado batir de olas, la noche,
la noche largamente condenada a ser.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

Las mariposas anticipan la primavera de El libro de las tentativas

Era un asunto decente

Era un asunto decente
(esa es la expresión que utilizaron, decente)
y querían decir que nada lograría involucrarlos.

Al devolverles las llaves
anoto un desánimo en sus certezas:
había procedido al pie de la letra
según, pues, lo estipulado
y, evasivos, me dieron las gracias y me pagaron.

Me odiaron por haberlo conseguido
¡Ah, viejo y aburrido mundo
de soldados, funcionarios y empleados aduaneros!

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

Era un asunto decente de El libro de las tentativas

En algún lugar

En algún lugar he leído
“si callo desaparezco”
lo he intentado
durante
minutos
horas
días
nada que hacer
no se percatan que ya no soy
siguen ahí fuera apostados
dispuestos a embargarme
el orgullo el piano y el sueldo.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

En algún lugar de El libro de las tentativas

cuando el tiempo es propenso

cuando el tiempo es propenso
junto piedras marinas
cuento cruces
me siento me levanto miro repaso el lomo de los libros
pienso en ti que te fuiste tan temprano
no añoro nada es sólo vacío
abro los cajones todos tan bien ordenados
los cierro y no me permito sentirme culpable de nada
miro la habitación la de mi vida la que llevo conmigo
donde nada hay especialmente importante
tras la ventana un poco de viento
vislumbro los trenes sus estaciones perdidas
pero me fastidia ser fatalista
o, aun peor, tan simple

me dejo llevar por la marea
sin querer pienso en ti
que estás cerca de mí aunque no sepas que existo
y también en ti que existes en mí
por el solo hecho de pensarlo de escribirlo

cuando el tiempo se derrama sin pretensiones
pido morir apacible como un niño que mira las estrellas
pido vivir lo preciso para seguir deseando morir
apacible como un niño que mira las estrellas

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

cuando el tiempo es propenso de El libro de las tentativas 2

Tenzing Norgay

El sherpa murió en la montaña
y en contra de lo que todos creyeron
eso no le hizo más feliz.

Era un trabajo
una forma honrada de ganarse la vida
no de morir.

 

de Programa de mano
(otros poemas de Programa de mano)

Tenzing Norgay de Programa de mano

Leo tus poesías de amor triste

Leo tus poesías de amor triste
paso las páginas una tras otra
hasta darme cuenta que en realidad hablan
más de un extravío que de una pasión
más hablan del amor que sientes por ti
del que dices sentir por ella.

 

de El libro de las tentativas
(otros poemas de El libro de las tentativas)

Leo tus poesías de amor triste de El libro de las tentativas