Los quince propósitos de Lev Tolstoi:

Evitar los dulces.
Caminar al menos una hora todos los días.
Visitar el burdel solo 2 veces por mes.
Amar a quienes yo podría serles útil.
Desestimar toda opinión pública que no esté fundamentada en la razón.
Hacer solo una cosa a la vez.
Desactivar la imaginación cuando no sea necesario.
Nunca mostrar emoción alguna.
Despreocuparse de la opinión de los demás sobre mí
Hacer el bien desaforadamente.
Alejarse todo lo posible de las mujeres.
Suprimir la lujuria trabajando duro.
Ayudar a los menos afortunados que yo.

Destacar que el propósito de acotar sus visitas al burdel no creo fuera por entender negativa la prostitución, sino como parte de su lucha interna por considerar dicha necesidad una debilidad, lo que se ratifica con la regla de “alejarse todo lo posible de las mujeres”, lo cual, a su vez, es digno de mención en alguien que tuvo catorce hijos.