Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934
Sophia Loren, Roma, 1934

Sophia Loren (Sofia Villani Scicolone; Roma, 1932) Actriz de cine italiana. Su padre era un ingeniero y barón siciliano que abandonó a la familia cuando nació su hermana María. Fue educada por su madre en Pozzuoli, un pequeño pueblo cerca de Nápoles. A los 11 años se sintió ya atraída por el mundo de las películas norteamericanas, las cuales eran muy populares en Italia. Sin embargo, antes se dedicó a estudiar Magisterio, aunque nunca llegaría a terminarlo.

En 1949 logró quedar bien clasificada en un concurso de belleza: obtuvo el segundo puesto en el concurso de “Princesa del Mar”, en Nápoles, y en 1950 fue nombrada Miss Elegancia en otro concurso que tuvo lugar en Roma, la elección de Miss Italia (que no llegó a conseguir). Debutó en el cine como figurante, en esos mismos años, en películas como Quo Vadis? (1951), de Mervin Leroy, al tiempo que participaba en fotonovelas, donde trabajó con el pseudónimo de Sofia Lozzaro. Comenzaron a surgirle oportunidades en el mundo del cine, en parte debido a su gran belleza, opulenta y generosa, que suponía un fuerte anzuelo con el que atraer a los espectadores.

A lo largo de los primeros años cincuenta intervino en un serie de películas de escasa importancia. Conoció al productor de cine Carlo Ponti, mucho mayor que ella, con quien se casó en 1957. Carlo Ponti se convirtió en su mentor y haría de ella una de las personalidades más importantes de la historia del cine. A partir de ese cambio en su situación, Ponti la hizo participar en películas irregulares, aunque de cierto impacto en la época, como es el caso de Hombre o demonio (1953), de Pietro Francisci. Luego protagonizó La ladrona, su padre y el taxista (1955), de Alejandro Blasetti.

Bajo los auspicios de su marido, recibió la llamada de Hollywood y trabajó en La sirena y el delfín (1956), de Jean Negulesco, y Orgullo y pasión (1957), de Stanley Kramer, ambientada en la guerra de la Independencia española y con un elenco en el que participaban Cary Grant y Frank Sinatra (se dice que Grant trató durante el rodaje de entablar un romance con la bella italiana, pero sus intentos no prosperaron). También tuvo la oportunidad de trabajar con John Wayne en Arenas de muerte (1957), con dirección de Henry Hathaway.

En 1960, ya con un estilo más perfeccionado y convertida en una verdadera actriz, consiguió el Oscar a la mejor interpretación femenina por su impresionante trabajo en Dos mujeres, que dirigió Vittorio de Sica, y cuya acción se sitúa en la Italia de la Segunda Guerra Mundial, durante la llegada de las tropas aliadas. De esta película rodó una versión televisiva años más tarde. La maggiorata, la piazzola, se había convertido en una mujer con clase y distinción, por obra y gracia de su inteligencia y de su Pigmalión, Carlo Ponti.