En 1932 Valle-Inclán se prestó a registrar su voz con tres de sus poemas y un fragmento de su novela Sonata de otoño (su primer éxito editorial y obra a la que tenía gran cariño). Su voz quedó grabada en un disco de pizarra; muchos años después, en 1978, el Ministerio de Cultura editó un elepé, Valle-Inclán y su tiempo” (Bocaccio/Zafiro 85-32125).